La dictadura del proletariado significa que la mayoría impone a la minoría un sistema de igualdad y justicia social

«A cada cual según sus necesidades, a cada cual segun sus capacidades».

Por André  Abeledo Fernández

Básicamente un comunista es una persona que piensa que cualquier persona, por el hecho de haber nacido tiene derecho a una vida digna y a tener sus necesidades básicas cubiertas, es una persona que piensa que la economía tiene que estar al servicio del ser humano y no el ser humano al servicio de la economía, es una persona que piensa que tenemos que trabajar para vivir y no vivir para trabajar, es quien considera que la patria es la clase obrera y quién piensa que la solidaridad, la igualdad, la fraternidad, y la justicia social son los cimientos de un futuro socialista.

Los valores, la ética, la palabra, la honestidad, la empatía, la dignidad, nos hacen seres humanos, sin ellos somos parasitos.

El capitalismo convierte a las personas en cosas, nos deshumaniza, pone la economía por encima del ser humano y del planeta. 

Por eso soy y comunista, pero no Jesucristo. Ni pongo la otra mejilla, ni voy a dejar que me crucifiquen sin defenderme, ni mí papá es una paloma.

Como comunista os garantizo a los anticomunistas que en España no hay un gobierno comunista, ni bolchevique…desgraciadamente.

Cuidate de los que dicen que no hay izquierda, ni derecha, porque Primo de Rivera, el fundador de FALANGE, decía lo mismo.

Ese es el discurso del fascismo, el que niega la existencia de las clases sociales y defiende el discurso del Darwinismo social que nos convierte en bestias.

También existe el peligro de que la «nueva izquierda» venda y llegue a creerse que es posible hacer una revolución entre las cuatro paredes de un Parlamento, compartiendo en Twitter, Facebook, Wassap, Telegram, etc, sus excelentes, rebeldes e incendiarias intervenciones parlamentarias, existe el peligro de llegar a pensar que es posible hacer la revolución desde las instituciones burguesas, o que algunos lleguen a autoconvencerte que tu intervención en el Parlamento le importa a alguien más allá de tus seguidores en las redes sociales.

No podemos ni debemos olvidar que las revoluciones las hacen los pueblos en las calles, que ese cuento del capitalismo de cara amable es una gran mentira, que las revoluciones las hacen las trabajadoras y trabajadores organizados y con conciencia de clase, el resto de herramientas tienen una utilidad muy limitada.

Desde la “izquierda” algunas voces vuelven a hablar, como si no lo hubiesen hecho antes otros y ahora hubiesen descubierto la pólvora, del nuevo momento histórico que lo cambia todo, de un supuesto nuevo contexto que obliga a cambiar de estrategia, porque eso de la clase obrera y el comunismo es cosa del pasado, curiosamente las mismas voces que proclaman que el comunismo está anticuado vienen ahora con las consignas de la revolución francesa, una revolución burguesa que dio la espalda a la clase trabajadora y que está ya totalmente superada.

Palabras como “libertad” en el lenguaje de la oligarquía, en el diccionario de la democracia burguesa se refieren a privilegios cunando se traducen al idioma de la clase obrera.

Una de las que más repiten cuando atacan al comunismo acusándolo de ser un sistema totalitario, es la “libertad de comercio”, o traducido al lenguaje de clase, la libertad de explotar a otros para obtener un beneficio, la libertad para comerciar con los productos básicos, la libertad de enriquecerse a costa de la miseria de los pueblos.

Se refieren también a libertades como la de “pensamiento”, dicen que en el sistema capitalista uno puede decir lo que quiera, pero todos sabemos que no es así, en primer lugar porque o nadie te escucha, o tu voz es apagada mediante la violencia, o con leyes como la llamada “ley mordaza” que criminaliza la protesta.

Hablan de la “libertad de prensa”, porque cualquier millonario o multinacional pueden tener un canal de televisión o un periódico a su servicio, al servicio del pensamiento único, los medios de la oligarquía tienen patente de corso para mentir, difamar, ocultar la verdad, siendo realmente herramientas para desinformar a las masas, para confundir a la clase obrera. ¿Es eso libertad de prensa, o es terrorismo informativo?.

También nos dicen que en su democracia burguesa podemos votar, y eso es verdad, en el estado español podíamos elegir antes entre los de la rosa y la gaviota, y ahora tenemos hasta el naranja y el morado, pero esta democracia basada en el control de las masas mediante el miedo, la represión y el engaño, donde los que realmente dirigen nuestro destino son personas multimillonarias que están organizadas en grupos terroristas como el Banco Mundial, el FMI, el Club de París y tantos otros grupos de poder a los que nadie vota y que controlan los mercados mientras gobiernan el mundo con mano de hierro y crueldad psicópata, son ellos los que controlan los gobiernos que nosotros creemos que elegimos para gobernarnos.

Tratan de confundirnos comparando a la “dictadura del proletariado” con regímenes dictatoriales a los que ellos apoyan y financian, pero el verdadero significado de la dictadura del proletariado es la del poder en manos de la clase obrera, es un sistema donde los intereses de la mayoría están sobre los de la minoría, donde los explotadores no tienen la libertad de explotar ni enriquecerse con el trabajo del pueblo trabajador, donde los poderes económicos son destruidos, donde los grupos de poder son tratados como organizaciones criminales, como lo que realmente son.

El comunismo básicamente trata de establecer un sistema donde cualquier persona por el hecho de haber nacido tiene derecho a una vida digna y a tener sus necesidades básicas cubiertas, este es el primer paso hacia la libertad con mayúsculas, el comunismo es el único sistema donde esa libertad con la que soñamos puede hacerse realidad.

En estos tiempos de prostitución del lenguaje, donde se niega hasta desde ciertos partidos de la mal llamada izquierda la vigencia de la lucha de clases, donde se inventan palabras para desterrar el lenguaje de la clase obrera de sus discursos, creo que es muy necesario decir ciertas cosas en el lenguaje en el que debemos hacerlo como comunistas, sin tapujos, ni complejos.

Camaradas organicémonos y demos un paso al frente con audacia, organicémonos, recuperemos con nuestro discurso y sobre todo con nuestro ejemplo el prestigio del comunismo entre la clase obrera.

Viva la clase obrera!

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