¿Qué es Regeneron, el cóctel experimental de anticuerpos que se ha administrado a Trump?

Expertos muestran su sorpresa porque la levedad anunciada no justificaría el uso de un fármaco aún sin aprobar.

Desde que anunciara su positivo por COVID-19 y su posterior ingreso en un hospital militar para tratarse de la enfermedad, el estado de salud del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha convertido en centro de atención mundial, con todo tipo de especulaciones sobre la evolución del mandatario. Uno de los hechos que más ha sorprendido ha sido el anuncio de que los médicos le hayan administrado REGN-COV2, un fármaco experimental de anticuerpos desarrollado por el laboratorio Regeneron, que se encuentra en fase de ensayos clínicos y cuyo uso aún no ha sido aprobado por las autoridades sanitarias estadounidenses.

Sean Conley, el médico personal de Trump, ha informado de que al presidente se le inyectó “por precaución” una dosis única de ocho gramos de anticuerpos monoclonales producidos por la compañía biotecnológica. El fármaco está compuesto por dos anticuerpos seleccionados para neutralizar al virus SARS-CoV-2. Uno de ellos procede de un paciente que superó la enfermedad. El otro, de un ratón modificado genéticamente.

Sin embargo, esta decisión ha causado una cierta perplejidad entre los expertos, que consideran arriesgado tratar a Trump con un fármaco experimental, especialmente cuando la levedad anunciada no justificaría algo así, ya que estaría muy lejos de un uso compasivo, la situación habitual para tratar a pacientes graves con medicamentos que aún se están investigando.

A pesar de que el fármaco de Regeneron es uno de los más prometedores de todos cuantos se están experimentando en Estados Unidos, la única información sobre sus efectos beneficiosos es un comunicado de prensa emitido por la propia empresa, que aún no cuenta con el respaldo de un estudio científico que incluya los datos completos, revisados por expertos independientes.

Un tratamiento «desproporcionado»

«El tratamiento de Donald Trump es desproporcionado para el grado de la enfermedad del que nos están hablando», ha opinado en el programa ‘Las mañanas de RNE’ el portavoz COVID-19 de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, el doctor Lorenzo Armenteros, quien califica esta medicación como «muy agresiva», y explica que está «considerada exclusivamente para casos muy graves o graves».

Los anticuerpos monoclonales, también conocidos como mAB, suponen un tipo de fármaco que puede utilizarse tanto para prevenir una infección como para tratarla una vez que la enfermedad se ha desarrollado. Básicamente, se basan en las proteínas que utiliza el sistema inmunitario para identificar y neutralizar amenazas como virus o bacterias. Los mAb imitan a estos anticuerpos que nuestro organismo produce de forma natural.

Así, los anticuerpos monoclonales son copias sintéticas creadas en laboratorio a partir de un anticuerpo específico hallado en la sangre de una persona recuperada. Aunque también pueden ser obtenidas de animales modificados genéticamente, como es el caso de Regeneron, que combina ambas.

También, Remdesivir y dexametasona

Pero al encontrarse en fase experimental, aún se desconoce la eficacia y los efectos reales en el organismo del cóctel que ha recibido Donald Trump, a quien también han administrado el antiviral Remdesivir y el corticosteroide dexametasona, entre otros medicamentos. En este caso están respaldados por una evidencia científica mayor, aunque el uso de la dexametasona no deja también de ser sorprendente, puesto que está indicada para casos graves.

«El Remdesivir es más utilizado en todo tipo de pacientes, en estados moderados y graves», explica  el doctor Armenteros, quien cree que de alguna manera Trump «está haciendo de conejillo de indias en algunos de los tratamientos más avanzados, que están reservados para aquellos pacientes que tienen estados más graves». «Incluso nos han hablado de que está recibiendo dexametasona, que también se reserva para situaciones más complejas», puntualiza.

«Un fármaco no indicado en una enfermedad determinada puede ser más perjudicial que el efecto beneficioso que se pretende con él», ha advertido este médico en los micrófonos de RNE.

Según el último parte médico, el presidente Trump no ha mostrado dificultades respiratorias desde el sábado ni ha tenido fiebre, por lo que el pronóstico sobre su evolución es optimista. Sin embargo, los doctores también son conscientes del carácter impredecible del curso clínico de la enfermedad COVID-19, con habituales altibajos. La edad, el sobrepeso y la hipertensión del mandatario son factores con los que también cuentan y que juegan en contra.

RTVE

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