Las drogas, otro desafío de la pandemia

En momentos en que la pandemia de covid-19 parece haber impactado cada aspecto de nuestras vidas, no es de extrañar el aumento del consumo de drogas y el consecuente narcotráfico, fenómenos que causan la alarma de estados y organismos internacionales.

Por Natasha Vázquez*

Es una realidad que hay más personas consumiendo drogas, así como más sustancias y más tipos de estupefacientes que nunca.

Rusia ha alertado sobre los nuevos retos que surgen en este contexto para toda la comunidad mundial, pero especialmente para la joven generación, en materia de narcotráfico y drogadicción.

Así lo declaró el subdirector del departamento de nuevos retos de la Cancillería de Rusia, Alexéi Rógov, al intervenir en formato de vídeo en una conferencia sobre la lucha contra el narcotráfico y la fuga de precursores químicos, celebrada en Viena.

«Se han perfilado tendencias como el uso del segmento sumergido de internet para la venta de drogas y el surgimiento de un nuevo contingente de consumo. En la situación del confinamiento y otras medidas restrictivas que toman los Estados, muchos padres se vieron ante la cruel realidad del consumo de estupefacientes por sus hijos y la necesidad de recurrir a la ayuda médica o psicológica», dijo.

El estado depresivo que el aislamiento provoca en los adolescentes puede incitarlos a experimentar con las drogas, mientras la caída de la economía, la pérdida del trabajo por parte de los padres y otras consecuencias negativas del covid-19, les ponen ante la posibilidad de verse atraídos al criminal negocio del narcotráfico, afirmó el diplomático.

En esta situación es más importante que nunca intensificar la labor preventiva a través de redes sociales y otras tecnologías modernas, subrayó.

NUEVAS RUTAS Y MÉTODOS DE NARCOTRÁFICO

La ONU también se ha preocupado por este fenómeno y ha alertado al respecto en más de una ocasión. En el Informe anual de la agencia de Naciones Unidas contra las drogas y el crimen, se advierte que la crisis del covid-19 está dando lugar a nuevas rutas y métodos de narcotráfico, así como a la aparición de nuevas sustancias peligrosas. «Hay más personas consumiendo drogas, más sustancias y más tipos de estupefacientes que nunca», explicó la directora ejecutiva de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONUDD), Ghada Waly.

Aunque aún se desconoce cuál ha sido el impacto de la pandemia en el mercado de drogas, está claro que podría ser de gran alcance. «Las restricciones a la circulación limitan el acceso a los precursores y las sustancias químicas esenciales, por lo que algunos productores podrían verse obligados a buscar nuevas formas de fabricar drogas. Es posible que los traficantes tengan que encontrar nuevas rutas y métodos, ya que las restricciones a los viajes les impiden cruzar fronteras», se explica.

De este modo, los hábitos de consumo y la disponibilidad de las drogas podrían cambiar.

Debido a las restricciones para frenar la pandemia. Las rutas aéreas y terrestres se han visto modificadas debido a la cancelación de los vuelos y el cierre de fronteras. Así, los narcotraficantes se ven obligados a buscar nuevas rutas y métodos, entre ellos la utilización de la denominada ‘red oscura’ de internet y el correo, según el informe.

La escasez de la oferta ha provocado la subida de los precios de las drogas en diferentes mercados. Las limitaciones para reuniones han podido llevar a una caída momentánea del consumo, especialmente de aquellas drogas que suelen aparecer en actividades masivas como festivales de música o discotecas.

Pero la falta de opioides ha llevado a buscar sustitutos en el alcohol, las benzodiacepinas o las drogas sintéticas, muchas sin control internacional. También se teme que hayan aparecido patrones de consumo más dañinos con sustancias inyectables y el consiguiente riesgo de transmisión de enfermedades.

El aumento del desempleo y la pobreza por la crisis pueden llevar a un incremento del consumo de drogas, así como a que más gente contemple el cultivo ilícito o el tráfico de drogas como opciones para subsistir, advierte el informe. «La crisis de covid-19 y la recesión económica amenazan con agravar aún más los peligros de las drogas, cuando nuestros sistemas sociales y de salud han llegado al límite», advierte Ghada Waly.

EUROPA SE CHUTA

En este análisis coincide el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, que publicó un informe al respecto a fines de septiembre. El documento constata la tendencia a la disminución de consumo de cocaína y MDMA, productos que suelen ser utilizados en contactos sociales, mientras aumenta la demanda de sustancias como el cannabis o las benzodiazepinas, con efectos analgésicos o sedantes.

Con respecto a los datos prepandemia, el informe recalca que en Europa se consume más droga que nunca. El número y la cantidad de incautaciones de cocaína son las más altas de la historia.

En este contexto, el Observatorio alerta que los nuevos modos de distribución online y el impacto económico de la pandemia en las comunidades vulnerables podrían empeorar «la problemática situación que ya supone el abundante suministro de drogas».

Casi el 30 por ciento de los habitantes de la UE entre 15 y 64 años, alrededor de 96 millones de personas, han consumido drogas ilegales al menos una vez en su vida.

LAS ADICCIONES BAJO SONDEO

Recientemente ha sido publicada además la Encuesta Mundial de Drogas Edición Especial covid-19, en la que participaron más de 55.000 personas de 30 países de mayo a junio de 2020, que se desarrolló como parte de un esfuerzo global para comprender mejor el impacto de la pandemia en la vida de las personas, con un enfoque específico en el uso de alcohol y otras drogas, la salud mental y las relaciones.

Se utilizaron los datos de los 11 países mejor representados por cantidad de encuestados: Alemania, Australia, Austria, Brasil, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Irlanda, Nueva Zelanda, Países Bajos y Suiza.

La marihuana resultó ser la droga más utilizada. Casi dos de cada cinco encuestados manifestó haber aumentado su consumo de cannabis desde el inicio de la pandemia. Australia fue el país que experimentó el mayor aumento, con un 49 por ciento, seguido por Estados Unidos (46%) y Gran Bretaña (44%). Los encuestados atribuyeron su mayor consumo al tiempo libre adicional y al aburrimiento del encierro.

En las personas con problemas previos de salud mental predominó el aumento del consumo de tabaco, así como de cannabis. Sin embargo, se redujo el consumo de éxtasis (41%) y ketamina (34%), drogas sintéticas que se consumen en fiestas y eventos masivos, así como el consumo de cocaína que disminuyó en un 38 por ciento.

Las perspectivas de la situación con las drogas están indisolublemente ligadas a la propia evolución de la crisis sanitaria. Expertos opinan que podría haber un aumento importante del consumo y cierto descontrol cuando se relajen las medidas anticovid tras muchos meses de contención. Por otro lado, la dilatación de la pandemia provocaría más estrés, especialmente a los sectores más vulnerables. En cualquier caso, los estados y organismos e instituciones deberán, más que nunca, enfocarse y coordinar esfuerzos contra el narcotráfico y a favor de la prevención, asistencia y tratamiento a problemas de drogas.

*Sputnik

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