EDITORIAL.- El futuro de la deuda

Endeudar y luego perdonar las deudas debió ser una fórmula muy apropiada para lograr el control social.

Endeudar y luego perdonar, esas deudas impagables, fortalecía el poder de la élite gobernante y bajaba el estrés y la inconformidad de los campesinos y los artesanos favorecidos con el perdón. Y el ciclo volvía a comenzar. El poder quedaba intacto. Los reyes ganaban admiración y respeto; y la población trabajadora volvía a ser obediente.

La teoría moderna del dinero dice que el Estado puede emitir moneda. La moneda que sea necesaria para “dinamizar la economía” (más exactamente, la producción, el comercio, generación de empleo); pero encadenado o supeditado a la voluntad de los oligarcas; porque, precisamente, los banqueros tienen licencia (una liberalidad otorgada por el Estado, sin consulta previa, conste) para endeudar a los particulares, a las comunidades y al propio  Estado. De allí la lógica de cobrar impuestos fiscales para afianzar el control de la mayoría.

Una cosa es científicamente demostrable: al nacer heredamos la mitad de los genes de nuestra madre y la otra mitad de nuestro padre.  No nacemos endeudados por naturaleza: ni con el cosmos, ni con los bosques ni con los ríos ni con los volcanes; somos parte de ellos, somos polvo estelar como todo lo que conforma el universo.

Por ello es ilógico que vivamos endeudados; es estúpido que la élite financiera tenga el control de un mecanismo que es un símbolo (como las palabras con las que compartimos nuestras ideas) que sirve para facilitar el intercambio de servicios y bienes entre las personas; por lo tanto, el dinero no debe ser más un medio esclavizador de la mayoría. Hoy en día, las deudas esclavizan, prácticamente al 90% de la población mundial.

La población debe asumir el control de sus comunidades y el control de la emisión del dinero para que no se genere con él: ni extrema desigualdad ni esclavitud.

Además, es necesario otorgar el mismo valor a los objetos y a las actividades existenciales (crianza, estudio…); y dejar de lado esa perversa distinción entre valor de uso y valor de cambio.

El orden poscapitalista debe ser consensuado; pero no con los que tienen el control del Sistema Financiero.

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1 Comment on EDITORIAL.- El futuro de la deuda

  1. lucianomedianeromorales // octubre 12, 2020 en 8:50 am // Responder

    Saludos de Lmm : (( LA ENTREVISTA FINAL
    Kim Thúy: «No entiendo a los países que no quieren inmigrantes: son súper hombres y súper mujeres»
    IRENE HDEZ. VELASCO
    @irenehvelasco

    La escritora vietnamita Kim Thúy, en la librería La Central, en Callao (Madrid). JAVIER BARBANCHO

    Kim Thúy (Saigón, 1968) abandonó Vietnam con 10 años en una barcaza de refugiados. Hoy vive en Canadá,…//…
    . luky de málaga; — … POR LA PROMOCIÓN GLOBAL Y POTENCIACIÓN DE LA «»ORGANIZACIÓN REVOLUCIONARIA PROLETARIA UNIVERSAL E INTERCULTURAL «». — LA «NUEVA INTERNACIONAL COMUNISTA». ¡¡¡. Lmm; elpoetaproletario ¡¡. 12/10/2.020.,… «» en la fiesta nacional, yo me quedo en la cama igual,…», dice la canción,…YO, COMO MLITANTE PROLETARIO LLEVO DESDE LAS 6 DE LA MADRUGÁ, EN LA MÁQUINA CURRANDO Y YA HE DESAYUNADO Y TÓ,…PERO SÉ,…QUE MILLONES DE PROLET Y CAMPESINOS POBRES, QUIZÁS NO TENGAN NÁ QUE COMER NI BEBER LECHE,…Y OTROS MILES HAYAN MUERTOS POR AGUAS Y AIRES INFECTADOS Y POR MATANZAS IMPERICAPITALISTAS GLOBALES OTAN-ONU,…¿ SABEN ALGO DE ESTAS CUESTIONES LOS POPES, SANTONES DE LO SOCIAL ¡¡¡¡??¡¡. Y EL PROGRE TRIPARTITO Y SUS LÍDERES-DIRIGENTES ¡¡, DEL TRIFACHITO HISPÁNICUS ¡¡¡¡. –…///…. : https://www.elmundo.es/papel/cultura/2019/11/24/5dd52f4321efa0e25e8b465f.html. // : LA ENTREVISTA FINAL
    Kim Thúy: «No entiendo a los países que no quieren inmigrantes: son súper hombres y súper mujeres»
    IRENE HDEZ. VELASCO
    @irenehvelasco

    La escritora vietnamita Kim Thúy, en la librería La Central, en Callao (Madrid). JAVIER BARBANCHO
    Kim Thúy (Saigón, 1968) abandonó Vietnam con 10 años en una barcaza de refugiados. Hoy vive en Canadá y tras ser costurera, intérprete, abogada, restauradora y crítica gastronómica, ahora es un escritora de éxito con sus libros publicados en 39 países incluido España, donde los edita Periférica.
    ¿De verdad salió de niña de Vietnam a bordo de una patera?
    Sí. Nos fuimos en 1975, después de la guerra. ..//..
    ¿Qué tal fue su estancia en ese campo de refugiados?
    Horrible, la verdad. En un sitio así pierdes tu dignidad, pierdes tu identidad. ..///..
    ¿Y cómo acabaron usted y su familia en Canadá?
    Por pura casualidad. Cuando estábamos en el campo de refugiados en Malasia vino una delegación canadiense. Mi padre hablaba francés e inglés, así que se ofreció como intérprete. Los canadienses dijeron que podían llevarse a alguien con ellos y que al final del día anunciarían a quién. Y decidieron llevarse al intérprete y a su familia. Así acabamos en Canadá. ..//..
    Sí, fue difícil. Pero cuando no tienes otra opción, ni te lo planteas. En Vietnam por aquel entonces si con 18 años a un chico no le admitían en la universidad, le mandaban al campo de batalla de Camboya o a la frontera con China. Y el ingreso en la universidad no se basaba en los méritos académicos sino en la historia familiar. Y mi familia se encontraba en el lugar equivocado. ..//..
    ¿Cómo fue su llegada a Canadá?

    Increíble. Los canadienses nos dieron la bienvenida y nos devolvieron la dignidad y la humanidad. Y a partir de ahí, todo fue fácil. Nuestros sueños se hicieron realidad antes siquiera de que pudiéramos soñarlos. Llegamos sin nada. El Gobierno canadiense nos alojó primero en un hotel y allí nos dieron la oportunidad de renacer. ..//.. A ese atleta le admiramos y si gana le colgamos una medalla. Un inmigrante es alguien que hace exactamente lo mismo: alguien que pasa por desafíos gigantescos y logra superarlos. ..//.. Si yo fuera responsable de un país querría tener a inmigrantes que han sobrevivido a indecibles obstáculos y desafíos, porque esa gente son súper atletas, son súper hombres y súper mujeres tanto física como mentalmente, personas que no se rinden.
    ¿Usted es una súper mujer?
    Yo soy lo que hoy soy gracias a Canadá. ..//.. No quedaba otra: o te hacías fuerte o morías. Ahora vivo en Canadá, un país donde llegamos con frecuencia a los 28 grados bajo cero, y raramente me pongo enferma. Por eso digo que los inmigrantes se convierten en súper seres humanos: tu cuerpo se reprograma, no sabes cómo pero lo hace.
    ¿Ha vuelto a Vietnam?
    Sí. La primera vez que volví fue cuando ejercía como abogada, fui allí dos semanas a trabajar. Y me reencontré con mi cultura. ..//..
    Usted ha sido costurera, intérprete, abogada, dueña de un restaurante, crítica gastronómica… ¿Cómo empezó a escribir?
    Bueno…. Yo soy una que se duerme en cualquier lado, que se duerme en las esquinas. Y en Canadá, los semáforos en rojo duran mucho tiempo, varios minutos. ..//… De hecho, he tenido varios accidentes. Decidí ponerme a escribir para evitar quedarme dormida en los semáforos. Al principio hacía listas: listas de las cosas que tenía que comprar, listas de países, listas de libros que había leído, listas de ingredientes…
    Sí. Quizás porque es una historia que conozco y me resulta fácil contar. No es algo en lo que tenga que hacer mucha investigación porque es algo que he vivido yo misma. ..//.. Ahora ya vamos por 39 países. Una vez más, tuve suerte.
    ¿Pero por qué mujeres?
    Bueno, los hombres son los que tradicionalmente siempre han ido a la guerra, los que se supone que hacen las cosas importantes…//..
    Es que el tiempo no es realmente importante. Yo ahora estoy sentada aquí con usted y no sé qué hora es, ni me importa. Lo que importa es que estamos aquí, hablando. ¿Sabe que en el vietnamita no existen los tiempos verbales? ..//.. Yo siempre pienso en presente. De hecho, cuando hablo en francés empiezo utilizando verbos del pasado y acabo siempre hablando en presente. No sé estar en el pasado, y tampoco sé ir al futuro. Si algo ha ocurrido en el pasado y aún lo recuerdas, es presente. Y si es algo futuro y ya estás hablando de ello, significa que también es presente.
    ¿Cuál es el secreto de su éxito?

    Ni idea. Si hubiera una receta secreta los editores sólo publicarían best-sellers. ..//.. . Yo misma me olvido con frecuencia de que tengo rasgos asiáticos. Si quedo con alguien que no conozco le puedo decir por ejemplo que llevo un abrigo de color azul celeste, pero no se me ocurre decirle que tengo rasgos asiáticos simplemente porque se me olvida. Y si me olvido es porque nunca me he sentido discriminada por mi aspecto. ¿Sabe lo que le digo? Canadá, mi país, es un gran país, de verdad que lo es. ¿Se puede creer por ejemplo que el gobernador general de Canadá, el jefe del estado, me ha invitado a visitas de Estado como representante de Canadá? ..//… «» )))… Lmm; elpoetaproletario ¡¡. 12/10/2.020.,.

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