Roma ignora el caso de Patrick Zaki para no estropear las relaciones con Egipto

El estudiante de la Universidad de Boloña Patrick Zaki, acusado de incitar unas protestas, lleva ocho meses en una cárcel de Egipto, mientras las autoridades italianas interesadas en mantener buenas relaciones con El Cairo hacen poco o nada para liberarlo.

Este miércoles el tribunal rechazó el recurso de liberación de Patrick Zaki, que está encarcelado en la prisión de Tora, en la periferia meridional de la capital egipcia. Zaki, ciudadano egipcio y estudiante de la Universidad de Boloña, fue arrestado el pasado 8 de febrero, cuando llegó a El Cairo para transcurrir unas breves vacaciones con su familia. Se presume que Zaki había publicado una decena de mensajes en las redes sociales, en las que criticaba el régimen egipcio. Los abogados declaran que, en realidad, los mensajes eran falsos y que el estudiante sufrió torturas durante el interrogatorio.

El estudiante de la Universidad de Boloña Patrick Zaki, acusado de incitar unas protestas, lleva ocho meses en una cárcel de Egipto, mientras las autoridades italianas interesadas en mantener buenas relaciones con El Cairo hacen poco o nada para liberarlo.

Este miércoles el tribunal rechazó el recurso de liberación de Patrick Zaki, que está encarcelado en la prisión de Tora, en la periferia meridional de la capital egipcia. Zaki, ciudadano egipcio y estudiante de la Universidad de Boloña, fue arrestado el pasado 8 de febrero, cuando llegó a El Cairo para transcurrir unas breves vacaciones con su familia. Se presume que Zaki había publicado una decena de mensajes en las redes sociales, en las que criticaba el régimen egipcio. Los abogados declaran que, en realidad, los mensajes eran falsos y que el estudiante sufrió torturas durante el interrogatorio.

El pasado 7 de octubre las autoridades judiciales del país norafricano renovaron por otros 45 días la detención preventiva de Zaki y ahora están preparando un proceso «por instigación al derrocamiento del Gobierno», aunque la fecha precisa aún se desconoce. Lo que sí se sabe es que la legislación egipcia permite prorrogar la detención preventiva hasta dos años y prevé penas de reclusión de 25 años por la «instigación y propaganda del terrorismo».

Amnistía Internacional denuncia las condiciones en las que se encuentra el joven. Según Riccardo Noury, portavoz de la oenegé, además de los rigores del régimen carcelario, en la prisión ya hay casos de contagio con el covid-19; de contraerlo Patrick, que sufre de asma, podría no sobrevivir, dada la ausencia de un servicio médico adecuado.

En los ocho meses que pasaron desde su detención casi 300 parlamentarios europeos y estadounidenses solicitaron al presidente de Egipto, Abdelfatah al Sisi, la liberación de Zaki y de todos los demás prisioneros de consciencia, pero hasta ahora el mandatario no ha atendido a sus llamamientos.

EL CASO DE GIULIO REGENI

La historia de Patrick produjo una fuerte impresión sobre la opinión pública italiana, que recuerda bien el caso de Giulio Regeni, investigador italiano, que fue secuestrado, torturado y asesinado en Egipto en 2016. Entonces el Gobierno italiano retiró a su embajador de El Cairo, pero un año después mandó uno nuevo.

Según una de las versiones, en el asesinato de Regeni podrían estar involucrados los servicios secretos egipcios, aunque El Cairo negó rotundamente cualquier implicación suya en el caso. Los medios italianos suponen que para las autoridades egipcias la «culpa» de Regeni habría consistido en mantener vínculos con el movimiento sindical que se opone al régimen de al Sisi.

De hecho, durante la investigación del Regeni, se produjeron varios episodios ambiguos. Los resultados de la autopsia del joven, realizada por los forenses egipcios, no fueron publicados, los jueces de instrucción italianos pudieron interrogar a los testigos sólo durante unos minutos. Resultado: a distancia de más de cuatro años de la trágica muerte de Regeni, el nombre del asesino (o de los asesinos) aún se desconoce.

DE REGENI A ZAKI

De hecho, cuando se difundió la noticia de la detención de Zaki, los medios italianos supusieron que, de esta manera, El Cairo daría a entender a Roma que había llegado la hora de archivar el caso de Regeni, que podría hacer salir a la superficie verdades incómodas sobre las persecuciones políticas en Egipto.

A juzgar por las declaraciones del ministro de Exteriores italiano, Luigi Di Maio, tras la detención de Zaki, Roma tomó en cuenta las alusiones de El Cairo. «El joven es egipcio, pero, independientemente de la nacionalidad, Italia está siempre comprometida con el respeto de los derechos humanos», acotó el canciller.

Fue mucho más categórico David Sassoli, que exigió la liberación inmediata de Zaki, pero lo hizo no como funcionario italiano, sino como el presidente del Parlamento europeo. En respuesta, las autoridades egipcias acusaron a la UE de injerencia, pero se abstuvieron de lanzar acusaciones contra Italia.

NADA PERSONAL, SOLO NEGOCIOS

Existen importantes motivos por los cuales Italia no insiste demasiado en la liberación del estudiante de una de sus universidades más prestigiosas. Los dos países mediterráneos tienen fuertes vínculos comerciales y Roma no está interesada en mermarlos, sobre todo después del bajón económico causado por la pandemia del covid-19.

Los sectores principales de cooperación bilateral son las armas y la energía. En 2015 en las aguas territoriales egipcias la empresa energética italiana ENI descubrió el yacimiento de Zohr, la reserva de gas más grande del Mar Mediterráneo. En agosto 2019 Zohr ya producía 2.700 millones de pies cúbicos de gas al día, lo que generaba una importante fuente de ingresos para ENI, cuya participación en el proyecto asciende al 50 por ciento.

En el sector armamentístico Egipto es el primer comprador de la producción bélica italiana. En 2019 el total de las ventas alcanzó 872 millones euros. Según los medios italianos, en agosto de 2020 Roma autorizó la venta a Egipto de dos fragatas por unos 1.200 millones de euros.

Los intereses comerciales obligan a Roma a ser muy cauta a la hora de expresarse sobre casos tan peliagudos como el de Regeni o de Zaki. Con la excusa de que Zaki es ciudadano egipcio, el Gobierno italiano puede seguir limitándose a declarar que «se compromete a defender los derechos humanos» sin emprender acciones reales.

Sputnik

Patrick Zaki, estudiante detenido e incomunicado en Egipto. - Andalucía
Patrick Zaki, estudiante detenido e incomunicado en Egipto. - Andalucía

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