Medidas contra el covid-19 provocan protestas en Italia

El Gobierno de Italia recrudece las medidas de prevención ante la rápida propagación del coronavirus, lo que provoca el descontento de una parte de la población, reacia a la idea de someterse a nuevas limitaciones.

Al anuncio de las nuevas medidas contra la difusión del covid-19 en Italia le precedieron días de ansiedad. Durante la semana pasada, en varias regiones las autoridades locales impusieron el toque de queda, prohibiendo a los ciudadanos desplazarse en horas nocturnas, a no ser que fuera por motivos de trabajo o salud, o por una evidente necesidad. Entre las diferentes opciones que se discutían en los medios, incluso, se mencionaba la posibilidad de un nuevo confinamiento, similar al de esta primavera.

El Gobierno estaba dividido entre los partidarios de la línea dura, que querían cerrar el mayor número de actividades para frenar la propagación del coronavirus, y los que insistían en que una nueva cuarentena acabaría por tumbar la economía.

Algunos políticos regionales, con el gobernador campano Vincenzo De Luca a la cabeza, declaraban que impondrían medidas más rígidas respecto a las del Gobierno y que no retrocederían ante la necesidad de restringir la libertad de movimiento. A su vez, el primer ministro, Giuseppe Conte, no quería ni oír hablar del confinamiento.

NUEVO DECRETO

El decreto, firmado por Conte este domingo, fue el fruto de un compromiso entre el Gobierno, los jefes de las Juntas regionales y los representantes de la comunidad científica.

Según el documento, los italianos no están obligados a quedarse en casa, pero se les recomienda «insistentemente» permanecer en sus municipios y evitar desplazamientos innecesarios.

Los que deberán aguantar el golpe más duro de la cuarentena «blanda», como la denominan algunos, son los gestores y dependientes de restaurantes, bares, gimnasios y piscinas. Los establecimientos de restauración tendrán que cerrar a las 18:00, mientras los centros deportivos podrán volver a abrir tan sólo el 24 de noviembre. Igualmente, para las próximas cuatro semanas se suspenden las actividades de los cines y teatros.

PROTESTAS EN LAS CALLES

El descontento estalló en Nápoles ya a finales de la semana pasada, antes de la firma del decreto.

El pasado jueves el gobernador campano De Luca declaró que Italia necesitaba un nuevo confinamiento y que su región «se movería en esta dirección», imponiendo el cierre total «para un mes o para 40 días».

Este anuncio bastó para exasperar a los napolitanos, que salieron a las calles. El viernes centenares de personas lanzaron petardos, botellas y granadas de humo, incendiaron contenedores de basura e hirieron a siete representantes de las fuerzas de orden. A su vez, la policía antidisturbios recurrió a los gases lacrimógenos para dispersar a la multitud. Durante el fin de semana las manifestaciones en la capital campana prosiguieron, dejando otros heridos de parte de la policía.

El domingo las protestas se organizaron no sólo en Nápoles, sino también en Roma, Milano y Palermo. La fuerza motriz de las manifestaciones fueron los gestores y los dependientes de los restaurantes y bares.

Para este martes la Federación Italiana del Comercio Público (FIPE, por sus siglas en italiano), que reúne las empresas de los sectores de restauración y entretenimiento, anunció manifestaciones en 17 ciudades de todo el país. A su vez, los gestores de los restaurantes de la región de Toscana organizaron una marcha a Roma, que llamaron «El Camino de los no esenciales», para aludir al término que las autoridades usan a la hora de definir las actividades que hay que suspender.

PARTIDOS POLITICOS CONTRA EL DECRETO

Las fuerzas políticas también tratan de aprovechar el descontento. El partido de ultraderecha Forza Nuova organizó manifestaciones contra el nuevo decreto y la «dictadura sanitaria» en varias ciudades del país. En Roma la protesta degeneró en enfrentamientos con la policía y terminó más allá de la medianoche, cuando en la capital italiana empieza el toque de queda.

Matteo Salvini, líder de la Liga, el mayor partido de la oposición de derecha, está valorando la opción de presentar un recurso al Tribunal Administrativo contra las nuevas medidas. Incluso Italia Viva, uno de los partidos de la coalición gobernante, empieza a criticar las medidas del Ejecutivo, afirmando que el riesgo de contagio con el coronavirus no existe en los cines y teatros y que los restaurantes deben permanecer abiertos hasta las 22:00.

EL GOBIERNO ENTRE ESCILA Y CARIBDIS

Tratando de calmar los ánimos, el Gobierno ya anunció un programa de ayudas para las empresas de los sectores que se vieron directamente afectadas por las últimas restricciones.

Los subsidios estatales para las pequeñas empresas, cuyo monto podría alcanzar los 5.000 millones de euros, se concederán desde mediados de noviembre sin condiciones previas. Según los cálculos del ministro de Economía Roberto Gualtieri, serían más de 300.000 las compañías que podría beneficiarse del apoyo del Estado.

Sin embargo, hay dudas de que las ayudas satisfagan a los empresarios desesperados, los cuales ya sufrieron un golpe durísimo durante el confinamiento en primavera.

En una situación política que se hace cada vez más complicada el Gobierno tiene que encontrar un equilibrio entre el deber de proteger la salud pública y la necesidad de mantener a flote la economía y, sobretodo, las pymes. De momento, no se sabe si las medidas impuestas tendrán efecto en el plan sanitario, pero desde el punto de vista político ya están mermando la posición del Ejecutivo.

Sputnik

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