La Champeta es un género literario…

Seguimos destacando a la mujer. La Nativa tiene varios temas como por ejemplo: La Champetú’a. Es una de las veteranas que cantan Champeta, que de hecho su hija Lila también canta y canta muy bien, tiene una voz bonita. Decidí escoger la canción de la Tapita que canta en dúo con El Encanto.

Por Antonio Támara León*

Cuando la Champeta se canta en dúo se muestra algo muy interesante de nuestras conversaciones de todo tipo en la cotidianidad de nuestros barrios populares, en este caso se muestra una discusión de pareja, pero solamente se queda en palabras y se sacan los trapitos al sol, a veces las discusiones de pareja en nuestros barrios resultan escandalosas y por eso todo el barrio se entera, y cuando lo ven por la calle le gritan en mamadera de gallo ‘cachón’ o ‘cachona’, porque en las peleas de pareja se gritan los secretos que casi nadie sabía. Sin embargo, eso aquí se asume, y como dirían aquí, me importa una mondá lo que la gente piense.

Pero bueno, acá se entiende que a cualquiera le puede pasar, pero no se critica a veces tanto desde el punto de vista moral, sino que se mama gallo con la cachoneada, con los cachos tan largos que no dejan pasar por la puerta de la casa. Por eso amigo o amiga que lees estas líneas, debes saber que no serás el primero o la primera, y que tampoco serás la última o el último. Y dice así:

El Encanto: Tristeza me da, yo te amaba tanto, no te importó nada, por celos me están dejando. Dime la verdad, ¿qué te están hablando? ¡Para que me dejes dime qué te han comentado!

La Nativa: No vengas con eso de perrito regaña’o, no te pongas en eso que eso nunca te ha queda’o, me enseñaste cosas que de cerdo había pensa’o, quien no te conozca que te compre, tú eres malo.

En coro: Si me la haces yo te la hago, deja la bulla, ya estás raya’o.

El Encanto: Mujer jugué conmigo, me diste por la cabeza, tú sacaste las garras mujercita traviesa.

En coro: Si me la haces yo te la hago, deja la bulla, ya estás raya’o.

La Nativa: Ah, ¡qué va! Repito que no va, te quité la tapita que tenías para rallá.

El Encanto: Con esa carita de yo no fui, y si ahora tú me rayas primero yo te di.

La Nativa: Ah, ¡qué va! Repito que no va, te quité la tapita que tenías para rallá.”

Al principio uno no sabe a quién creerle, porque él se la tira de víctima y monta su murga, pero ya al final el hombre se destapa y le dice que él rayó primero, es ahí donde la mujer que ya tiene todas las pruebas se da cuenta que a él le dolió la rayada que le dio ella, después de él haberle sido infiel; entonces ella se siente reconfortada, como diciendo: “¡Pa’qué respetes y seas serio!” Yo he visto esos casos.

Aquí decimos rayar (dejar huella, trazar línea) no solamente para definir la infidelidad, sino también cuando nos roban, por ejemplo: “Fulano le rayó el celular a Zutano”. Aquí le damos mucho sentido figurado a las palabras, por eso cuando vienen los extranjeros que hablan otro idioma al español y están aprendiéndolo a veces no entienden, por eso uno deja de hablar costeñol para empezar a hablar español.

Por eso digo que escribir un libro champetú’o sería de difícil traducción, y que más bien los extranjeros deben aprender nuestro lenguaje para que nos entiendan y se la gocen. Aquí se expresa que le quitó la tapita que tenía para rallar, refiriéndose literalmente a la tapita de alguna botella de vidrio pero que traen tapas metálicas, y uno a veces la ralla (aquí el lenguaje se vuelve complejo entre rayar y rallar de restregar) contra el piso para borrarle la marca y hace ruido que estremece los dientes y el oído, pero aquí se convierte en metáfora, por eso me parece bastante interesante como usan el lenguaje figurado de lo que uno hace en su cotidianidad.

Es como una forma de decirle al hombre que ya él no tiene la tapita con la que hacía ruido y por la cual ella estaba siendo desprestigiada en la sociedad, que ahora ella es quien tiene la tapita y es la que hace ruido con ella. Da que te vienen dando como diría El Encanto en otra Champeta…

El hombre a veces quiere tener muchas mujeres, pero cuando su mujer firme (o cualquiera de sus mujeres) se consigue otro hombre este se molesta y le dice cachona, pero él con sus siete mujeres no es cachón (o pone cachos), en su imaginario, claro está.

Aunque instintivamente suele ser normal esta actitud del hombre que algunos o algunas catalogarían de machista, sin embargo, lo que aquí es valedero destacar, es que la letra no muestra intención del hombre por someter a la fuerza a su mujer, sino que ésta se muestra libre y está con otro hombre; luego el marido se entera, le duele al principio, no la agrede físicamente por eso, pero sí le expresa y le intenta hacer creer a ella que ella es la culpable, sin embargo ella se defiende y de una forma jocosa le dice que ella también lo rayó, ‘tú me la hiciste y yo te la hago’, después él reconoce y para sentirse cómodo en sí le dice que él la rayó primero. Por lo general la pareja cura sus asperezas y regresan y no se rayan más, o si no, como dijo un “filósofo”: felices los cuatro.

Atentamente: *El Escribidor.

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