El Pazo de Meirás vuelve a manos del Estado español tras años de lucha con los Franco

Este jueves, en un sobrio acto, el Estado español, por medio de su abogada Consuelo Castro, recuperaba de manos de los herederos del dictador Francisco Franco el Pazo de Meirás, la que durante años fue su residencia de verano.

Por Jon Cordero*

Ninguno de sus nietos estuvo presente en la entrega ya que depositaron las llaves el día anterior en un juzgado de La Coruña (España). «Ayer entregamos la llave y hoy es el circo, con sus fieras y sus payasos», dijo a Antena 3 TV Francis Franco, el nieto del dictador y portavoz habitual de la familia.

Una gran expectación mediática rodeó la entrega, a la que el Gobierno español no quiso dotar del despliegue audiovisual que tuvo la salida de Franco de su tumba en el Valle de los Caídos en octubre de 2019. Unas decenas de personas se manifestaron, no obstante, en los exteriores del recinto celebrando la recuperación.

También en el acto, los peritos del Gobierno autonómico gallego hicieron una revisión de los 697 bienes inventariados anteriormente y que los Franco no estaban autorizados a llevarse consigo, algunos de ellos obras de arte con valor histórico y artístico.

A partir de ahora, pasará a ser un lugar para la recuperación de la Memoria Histórica y de la obra de la escritora gallega Emilia Pardo Bazán, su primera dueña; aunque hay diferencias sobre su gestión entre el Gobierno central, socialista, y el Gobierno regional, popular.

«Es un hito que por fin el Estado haya osado recuperar parte del patrimonio que la familia del dictador nos quitó a todos», declaró a Sputnik Emilio Silva, el presidente de la Asociación de la Memoria Histórica, impulsora de numerosas causas en los últimos años para restituir la memoria de los represaliados por la dictadura.

LARGO PROCESO

La luz al final del túnel llegó en forma de sentencia el pasado 2 de septiembre: el Juzgado de Primera Instancia número 1 de La Coruña (España) declaraba el Pazo de Meirás propiedad del Estado y ordenaba a la familia del dictador Francisco Franco su devolución al patrimonio público.

Se ponía así fin a 82 años de ocupación de Franco y su familia de este viejo caserón -pazo es la palabra con la que se denomina en gallego a un palacio o palacete que habitualmente está en el campo-, que mandó construir la escritora y condesa gallega Emilia Pardo Bazán en 1893 y donde instaló su biblioteca, que aún sigue allí.

La sentencia, que no es firme ya que los Franco la tienen recurrida, argumentó que los documentos demuestran que la Junta Pro Pazo regaló el inmueble al Jefe del Estado en el año 1938, en plena Guerra Civil y no a Francisco Franco a título particular. Subraya además el consenso social logrado para reclamar la devolución.

DONACIONES «VOLUNTARIAS»

En realidad, la llamada Junta pro Pazo -un grupo de dirigentes franquistas de la provincia que pretendía ganarse los favores del general en caso de que ganara la Guerra Civil- adquirió el inmueble por 406.346 pesetas a los herederos de Emilia Pardo Bazán.

El Banco Pastor fue quien adelantó esta cantidad que pasó a deducirse posteriormente de las nóminas de los funcionarios y los ayuntamientos de la provincia, tras fracasar una colecta popular entre los paisanos de los pueblos cercanos a Sada, la localidad coruñesa donde se ubica.

Sin embargo, tres años después, el 24 de mayo de 1941, Franco escenificó la compraventa con un contrato con la viuda del hijo de la escritora por valor de 85.000 pesetas, una cantidad que el Estado considera «irrisoria» y que llevó a sus letrados a pedir la nulidad de la donación de 1938 y la rectificación del Registro de la Propiedad de 1941.

Pero la ofensiva para recuperar ese simbólica finca en la que el dictador veraneó durante años había dado su primer paso importante en el año 2008, con la declaración del palacete como Bien de Interés Cultural (BIC).

A partir de ese momento, los herederos del dictador que hasta entonces habían disfrutado de la finca libremente, estaban obligados a abrir el recinto al público cuatro días al mes; algo que delegaron en la Fundación Francisco Franco y que incumplieron en reiteradas ocasiones, por lo que fueron multados en 2017 con 4.500 euros.

MÁS PLEITOS

Pero este no es el único frente judicial que tiene abierto la familia Franco para intentar retener su patrimonio en Galicia, la tierra natal del dictador: la casa Cornide y las esculturas del maestro Mateo también son reclamadas por los Ayuntamientos de la Coruña y Santiago respectivamente.

El primero de estos bienes es un palacete en el centro histórico de La Coruña y el segundo, originalmente en el pórtico de la catedral santiaguesa, se localizó por última vez en la capilla del Pazo de Meirás.

En el caso de la casa Cornide, la reclamación judicial está aún en un estado inicial, pero en el de las estatutas, el Ayuntamiento de Santiago fue derrotado ya en dos ocasiones por los Franco en los tribunales, en una guerra judicial que el consistorio no ha abandonado aún.

*Sputnik

About ELCOMUNISTA.NET (74310 Articles)
Síguenos en Twitter @elcomunistanet Síguenos en Facebook grupo: el comunista prensa roja mundo hispano Nuestro e mail: elcomunistaprensa@yahoo.com
A %d blogueros les gusta esto: