Revolución de los Jazmines, el despertar del mundo árabe

El 17 de diciembre de 2010, con una acción inesperada de un joven vendedor de verduras,  empezó en Túnez la llamada Revolución de los Jazmines, que luego se extendió a varios países de Medio Oriente y África del Norte, donde millares de personas tomaron las calles exigiendo reformas y protestando contra líderes autoritarios que ostentaban el poder desde hacía mucho tiempo.

Por Karina Samigúlina*

En la primera década del nuevo milenio, Túnez era uno de los países políticamente estables que centraba su atención no solo en el petróleo y el gas, sino también en el desarrollo de los sectores turístico e industrial, la educación y los derechos de las mujeres, entre otras cosas.

Cabe destacar que la clase media representaba el 65 por ciento de toda la población del país.

Las primeras alarmas se dispararon en 2008, después de que salieran a la luz pública los documentos del portal de filtraciones WikiLeaks, que dibujaron a Túnez como un país asfixiado por la corrupción de su gobierno y de la familia del entonces presidente, Zine el Abidine Ben Hamda Ben Ali, hecho que afectó gravemente el nivel de popularidad del mandatario que, sin embargo, fue reelegido para su quinto –y resultó ser el último– mandato, en octubre de 2009.

El año 2010 en Túnez estuvo marcado por graves problemas económicos. La tasa de desempleo en el país norafricano alcanzó el 14 por ciento debido al exceso de trabajadores cualificados y un mercado caracterizado por el nepotismo y la corrupción institucional.

Además, el mismo año, el gobierno de Ben Ali, cuya familia controlaba casi todos los sectores más importantes y rentables de la economía, aumentó un 50 por ciento los precios del pan y varios alimentos básicos.

El descontento de la población por la política de Ben Ali se tradujo en disturbios en las regiones menos adelantadas en términos económicos.

La historia del vendedor Mohamed Buazizi, de 26 años, que el 17 de diciembre de 2010 se autoinmoló frente a la administración de la ciudad tunecina de Sidi Buzid, en protesta contra el cierre ilegal de su puesto de verduras y la confiscación de sus bienes por la policía, desencadenó una ola sin precedentes de protestas en el país, que luego pasó a denominarse como Revolución de los Jazmines.

DE PROBLEMAS SOCIALES AL DERROCAMIENTO DE BEN ALI

Inicialmente, los manifestantes –desempleados en su mayoría– centraban sus exigencias en los problemas sociales y económicos en el país.

Las autoridades, por su parte, se negaban a hacer concesiones esperando reprimir con la fuerza las protestas, lo que llevó a la violencia policial durante enfrentamientos con manifestantes y, según varias ONGs, ejecuciones sumarias.

Entre las medidas tomadas por el gobierno de Ben Ali para estabilizar la situación figuraron el cierre de las universidades, el despliegue del ejército en varias partes del país y el decreto de un toque de queda en gran parte de Túnez.

Además, en un intento de mantener su régimen en pie, Ben Ali anunció la destitución del ministro del Interior y prometió que no presentaría su candidatura para las elecciones presidenciales de 2014.

A pesar de todo, la situación en el país norafricano seguía siendo tensa, las protestas se hacían cada vez más masivas y ya tenían carácter antipresidencial, lo que llevó a que el 14 de enero de 2011 fuera declarado el estado de emergencia.

El mismo día, Ben Ali junto con su familia huyó, sin nombrar a su sucesor, a Arabia Saudí, donde murió en 2019.

Según los datos de la Organización de las Naciones Unidas, las protestas en Túnez se saldaron con 219 muertos y 510 heridos. Y el daño material se estima en 1.600 millones de euros.

ASPECTOS POSITIVOS Y NEGATIVOS

La revuelta en Túnez se considera como el único caso de éxito de las protestas, fue la primera vez que un líder autoritario árabe era expulsado por un levantamiento popular en vez de un golpe de Estado.

Tras la llamada Revolución de los Jazmines, los tunecinos no solo adoptaron una nueva Constitución que protege muchos derechos humanos importantes, sino eligieron un nuevo Parlamento y un nuevo presidente.

Además, algunos de los ex altos cargos comparecieron ante la justicia por su violenta respuesta a las protestas.

Pese a algunos avances, el Túnez de hoy continúa luchando contra los mismos problemas que antes: crecimiento económico débil, desempleo, desigualdad social, corrupción y el terrorismo. Para combatir el último, el gobierno aprobó en 2015 una ley antiterrorista que permite detener a personas sin cargos, lo que, según teme Amnistía Internacional, las «expone a un mayor riesgo de sufrir torturas».

IMPACTO EN PAÍSES VECINOS

Lo ocurrido en Túnez en los años 2010 y 2011 sacudió el mundo árabe e inspiró protestas en varias países de la región.

Las protestas tunecinas llevaron al cambio de poder en Egipto, Libia, Yemen y reformas en Marruecos.

En Siria, en medio de una situación inestable en la región, se desató un sangriento conflicto armado entre el gobierno y la oposición que adquirió características de confrontación interconfesional.

A pesar de que los acontecimientos de los años 2010 y 2011 en varios países de Oriente Medio y África del Norte tuvieron lugar en invierno, acabaron conociéndose como la Primavera Árabe, un símbolo de liberación de los pueblos árabes de regímenes autoritarios en el camino hacia la justicia social y el bienestar.

*Sputnik

About ELCOMUNISTA.NET (74614 Articles)
Síguenos en Twitter @elcomunistanet Síguenos en Facebook grupo: el comunista prensa roja mundo hispano Nuestro e mail: elcomunistaprensa@yahoo.com

1 Comment on Revolución de los Jazmines, el despertar del mundo árabe

  1. Me pregunto, salvo Túnez, los demás países que tuvieron las «primaveras» ¿están mejor o mucho peor que antes? Yo desconfío que alguna mano negra haya tenido responsabilidad en los otros países.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: