Ensayo de una invasión: cómo el Irak de Sadam resistió una breve agresión de EEUU

EEUU y el Reino Unido ya habían ensayado su agresión contra el Irak de Sadam Husein en 1998. Pese a daños enormes a la infraestructura militar iraquí, las fuerzas del país árabe no sucumbieron ante la ofensiva de la coalición. Relatamos los pormenores de la operación Zorro del Desierto que se realizó entre el 16 y el 19 de diciembre.

Por Denis Lukyanov*

La guerra del Golfo, que tuvo lugar entre 1990 y 1991, dejó a Irak derrotado y prácticamente en ruinas. El país perdió hasta 50.000 soldados y civiles y fue una amarga lección para Sadam Husein. Como consecuencia de esa operación militar de la coalición internacional, el Irak baazista tuvo que abandonar Kuwait y dar cierto grado de autonomía a los kurdos que vivían en el norte del país. 

Se establecieron zonas de exclusión aérea y se creó una comisión especial de las Naciones Unidas —Unscom, por sus siglas en inglés— que se ocupó de las inspecciones del programa iraquí de desarrollo de armas de destrucción masiva. Estas condiciones resultaron ser humillantes tanto para la cúpula política del país árabe como para su pueblo.

Bajo la supervisión de la Unscom, Irak tuvo que destruir gran parte de su arsenal de armas de destrucción masiva. Se eliminaron cerca de 40.000 ojivas químicas, 700 toneladas de reactivos que estaban destinados a la producción de armas químicas, 3.600 toneladas de sustancias químicas y más de un centenar de unidades de equipamiento que fueron usadas para la producción de armas químicas.

La causa detrás de la crisis militar de 1998 fue el intento de las autoridades iraquíes de condicionar la continuación de las inspecciones de Unscom con la retirada de las sanciones contra Bagdad que habían sido introducidas en 1991. Luego de que la ONU no diera una respuesta positiva a la iniciativa iraquí, Bagdad anunció el 31 de octubre de 1998 que suspendería su cooperación con la comisión especial internacional.

Efectivos del Cuerpo de Marines de EEUU durante la operación Zorro del Desierto
Efectivos del Cuerpo de Marines de EEUU durante la operación Zorro del Desierto.

La crisis duró dos largas semanas llenas de tensión, pero el 14 de noviembre de 1998 Bagdad anunció su disposición a reanudar su cooperación con la comisión especial sin condiciones previas. Sin embargo, en aquel momento Estados Unidos ya había preparado una operación militar contra Irak. Como siempre, a EEUU no le gustaba que un país no cumpliera con sus expectativas y que actuara de manera independiente siguiendo sus propios intereses nacionales.

Irak simplemente quería que se retiraran las medidas económicas que sofocaban su economía que había sido dañada considerablemente durante la operación Tormenta del Desierto. El entonces presidente norteamericano, Bill Clinton, canceló el ataque contra Irak en noviembre de 1998 solo cuando los aviones ya habían despegado para atacar los blancos en el territorio del país árabe. 

No obstante, la paz no duró mucho. La Unscom continuó sus operaciones, pero muy pronto vio que Irak no estaba dispuesto a reanudar la cooperación al mismo nivel que existía antes de la última escalada de tensiones. 

El director de la Unscom, Richard Butler, acusó a Irak de no permitir a la comisión visitar ciertas instalaciones y de no presentar documentos sobre la producción de armas químicas. La Unscom afirmó que no pudo continuar sus operaciones en Irak y salió del país el 16 de diciembre, el día que comenzó la operación Zorro del Desierto.

El transcurso de la operación

La operación Zorro del Desierto fue diferente de las operaciones Tormenta del Desierto de 1990-1991 y Libertad Iraquí de 2003 porque durante la agresión de 1998 no hubo autorización oficial del uso de una fuerza militar —una resolución especial del Congreso de EEUU—. Tampoco hubo una declaración de guerra. No obstante, el entonces mandatario de EEUU, Clinton, firmó el 31 de octubre de 1998 el acta de Liberación de Irak.

Ese documento asignó dinero para los grupos de oposición iraquíes con fin de que estos últimos derrocasen a Husein e instaurasen un Gobierno leal a EEUU y sus aliados occidentales. Es decir, ya en 1998 Washington tenía planeado deshacerse de Husein: querían ver a un Irak débil y obediente. Pero en 1998 los estadounidenses y los británicos no lograron derrotar a los iraquíes por completo.

La nueva acta tuvo una intención clara: apoyar a los opositores iraquíes, pero Clinton usó ese documento también para justificar su orden de atacar a Irak. 

La meta oficial de la Administración Clinton no era eliminar por completo las posibilidades de Bagdad de producir y usar armas de destrucción masiva, sino degradarlas. Un Irak completamente desarmado contradecía los intereses de EEUU, ya que estaba cerca de otro país que representaba una mayor amenaza para Washington: Irán.

Los preparativos para la operación arrancaron ya el 16 de diciembre y en las primeras horas del 17 empezó el ataque. Los principales blancos fueron instalaciones de investigación y desarrollo de armas, sistemas de defensa aérea, almacenamientos de armas y provisiones, barracas y el centro de mando de la elitaria Guardia Republicana de Sadam Husein. Incluso uno de los lujosos palacios del líder iraquí fue atacado.

La meta de la operación Zorro del Desierto fue causar el mayor daño a la infraestructura iraquí usada para la producción de armas químicas. Las baterías de defensa aérea de Irak fueron incapaces de atacar los aviones estadounidenses y británicos que bombardearon el territorio del país árabe. Además, la operación Zorro del Desierto tuvo como objetivo debilitar el poder de Sadam Husein en Irak.

La operación contra Irak fue exclusivamente aérea, no tuvo lugar ninguna acción terrestre. En esta agresión aérea participaron las unidades de la aviación de la Fuerza Aérea, de la Armada, del Cuerpo de Marines, y la Real Fuerza Aérea británica. Los ataques continuaron hasta el 19 de diciembre cuando los militares de EEUU anunciaron el fin de la operación.

El presidente de EEUU, Bill Clinton, antes de anunciar el fin de la operación Zorro del Desierto
El presidente de EEUU, Bill Clinton, antes de anunciar el fin de la operación Zorro del Desierto.
Estadísticas y resultados

En general, 97 blancos fueron sometidos a los ataques de la aviación estadounidense y la británica. Los aviones de ambos países durante el operativo realizaron 650 misiones de combate. Se lanzaron 415 misiles de crucero. Como consecuencia de los ataques, las unidades de la aviación estadounidense-británica no sufrieron bajas ni daños.

En el transcurso de la operación Zorro del Desierto, los bombarderos estratégicos B-1B Lancer se usaron por primera vez en los combates. Asimismo, la ofensiva aérea de Estados Unidos fue marcada por las primeras misiones aéreas de pilotas en la historia de la Armada norteamericana.

Según las evaluaciones del Pentágono, la mayoría absoluta de los blancos fue destruida o gravemente dañada. Por lo tanto, se considera que la operación fue un gran éxito militar para la coalición estadounidense-británica, si bien esta no logró alcanzar sus objetivos políticos. La infraestructura iraquí otra vez, igual que durante la guerra de 1990-1991, sufrió ciertos daños irreparables.

Más de la mitad de la sociedad estadounidense apoyó las acciones de Clinton y llamó a continuar la operación hasta la destitución completa de Husein. El porcentaje de aprobación de las acciones de la Administración Clinton en Irak, según diferentes sondeos realizados por un grupo de medios estadounidense, alcanzaba el 70%. Al mismo tiempo, hubo quienes acusaron al presidente de intentos de desviar la atención del escándalo Lewinsky.

Pacientes iraquíes en un centro médico en Bagdad tras someterse a un bombardeo de EEUU durante la operación Zorro del Desierto
Pacientes iraquíes en un centro médico en Bagdad tras someterse a un bombardeo de EEUU durante la operación Zorro del Desierto.

Las acciones de EEUU y el Reino Unido recibieron apoyo de algunos de sus aliados como, por ejemplo, Canadá y Australia. Mientras tanto, Rusia y China criticaron fuertemente las acciones militares de la coalición. 

Como resultado de la breve agresión de EEUU y el Reino Unido, Irak prohibió a los especialistas internacionales realizar inspecciones en las instalaciones iraquíes. 

Entretanto, la defensa aérea del país árabe empezó a llevar a cabo sus operaciones en la zona de exclusión aérea contra los aviones estadounidenses y británicos que patrullaban el espacio aéreo iraquí. Los aviones de la coalición atacaron en respuesta. Este tipo de incidentes continuó hasta el inicio de la guerra de Irak en 2003.

La coalición efectivamente ensayó un exitoso ataque contra Irak: la experiencia de la campaña de 1990-1991 y de la operación aérea de 1998 serían aplicadas ya en la invasión de 2003 contra el país árabe. 

La consecuencia inmediata de aquella campaña aérea de 1998 fue un gran número de bajas militares iraquíes: entre 242 y 1.400. El número exacto se desconoce. Hay un punto de vista de que las secuelas políticas de la operación son inciertas, pero hay quienes creen que Irak ganó políticamente, pese a esta breve serie de ataques occidentales.

*Sputnik

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