Gran rueda de prensa: 60 preguntas para Putin

El presidente ruso, Vladímir Putin, celebró este jueves su 16 gran rueda de prensa en la que le hicieron 60 preguntas, la mayor parte de las cuales fueron sobre la pandemia y sus consecuencias, varias sobre la política exterior de Rusia, y muy pocas incómodas.

Por Daniil Pevzner*

La tradición de celebrar grandes ruedas de prensa con Putin comenzó en julio de 2001. En esas conferencias el líder ruso suele pasar más de dos horas respondiendo a las preguntas de los periodistas, tanto sobre política interior como exterior de Rusia.

Habitualmente, Putin responde a las interrogantes sentado en un escritorio instalado en la escena. A su izquierda, su portavoz, Dmitri Peskov, elige a los reporteros –reunidos en una sala frente a la escena– que podrán hacer su pregunta (una o dos a la vez). El presidente puede dar una respuesta exhaustiva o esquivar responder y pasar a la siguiente.

Este año el evento se celebró en formato de videoconferencia, con Putin atendiendo, durante casi cuatro horas y media desde su residencia en Novo-Ogariovo, las preguntas de los medios y también de los ciudadanos de Rusia, cuyas interrogantes se incluyeron por primera vez en la rueda de prensa anual, pues habitualmente forman parte de otro evento, la Línea Directa, que este año no se ha celebrado debido a la pandemia del coronavirus.

Mientras una decena de periodistas estaban con Putin en Novo-Ogariovo, Peskov dirigía la conferencia desde una sala en el Centro de Comercio Internacional en Moscú, junto con un grupo de reporteros que se sentaron guardando la distancia de 1,5 metros. Unas salas similares fueron organizadas en cada distrito federal del país.

Además, Putin tenía consigo una carpeta con preguntas de ciudadanos de Rusia, las que atendió entre los interrogantes de la prensa.

CORONAVIRUS EN TODO

La conferencia arrancó con una pregunta simple de una periodista de Vladivostok: «¿este año ha sido malo o hemos tenido algo bueno?».

«Este año hemos tenido algo positivo y algo negativo, como siempre en la vida. Por supuesto, este año está asociado a un problema del que todos hablan, está ante nuestros ojos, y del que todos estamos preocupados, la pandemia de coronavirus. Es así no solo para nosotros, no solo para Rusia. Para todo el mundo. Lo sabemos bien», respondió el mandatario.

La mayor parte de las primeras tres horas de la rueda de prensa fue dedicada a la pandemia del covid-19. Hablando de cómo afronta este reto Rusia, Putin recurrió a comparaciones con otros países.

«Por supuesto, ni un solo sistema de salud en el mundo estaba preparado para la magnitud (del problema) que enfrentamos. (…) Todo se sabe en comparación, y en comparación con lo que está pasando en el mundo, por supuesto, nuestro sistema resultó ser más eficaz», señaló.

Según Putin, Rusia enfrentó la pandemia «con dignidad» y «quizás mejor que en otros países del mundo, que con razón están orgullosos de la estabilidad de sus economías y del desarrollo de sus servicios sociales y sistemas de salud».

Hablando de los efectos negativos para la economía rusa, el presidente constató que el PIB del país se contrajo un 3,8 por ciento, y destacó que «es menos que en casi todos los países principales de la Unión Europea, menos que en Estados Unidos».

El mandatario ruso admitió que creció el desempleo hasta el 6,3 por ciento, y pronosticó que los ingresos reales de la población en 2020 caerán un 3 por ciento anual, mientras que los salarios reales aumentarán un 1,5 por ciento. A la vez, expresó la confianza en que en 2021 sea posible reducir esos índices hasta los niveles precrisis.

El presidente valoró como positivo el trabajo que hace el Gobierno para afrontar la crisis sanitaria y sus efectos económicos, al recordar que las autoridades dirigieron 838.000 millones de rublos (más de 11.500 millones de dólares) para apoyar la población. Además, anunció que el Gobierno hará «un regalo de Año Nuevo» de 5.000 rublos (68 dólares) a las familias con niños de menos de siete años.

Putin atendió varias preguntas respecto a la educación virtual puesta en marcha en colegios de varias ciudades de Rusa en el marco de la lucha contra el coronavirus: se trata de una medida controvertida en la sociedad rusa, pues los padres se muestran preocupados por la calidad de la educación que reciben sus niños, mientras que no todas las localidades tienen buen acceso a internet.

El presidente ruso opinó que la educación virtual «jamás podrá sustituir el contacto personal entre un estudiante y profesor», y admitió que algunas zonas del país carecen de capacidades tecnológicas para adoptar ese formato.

«No todos tienen equipos informáticos, tenemos dificultades con el acceso a internet, incluso a la conexión telefónica. Vamos a hacer lo siguiente: en 2021 todos los colegios de la Federación de Rusia deberán obtener el acceso a internet de alta velocidad», prometió.

Putin reiteró que considera segura y eficaz la vacuna contra el coronavirus rusa Sputnik V, pero a la vez admitió que todavía no se ha vacunado.

El mandatario ruso se negó a responder a la pregunta de si ordenó a los servicios especiales averiguar el origen del SARS-CoV-2, y llamó al mundo a no buscar culpables «sino unir los esfuerzos para combatir el problema».

AGENDA INTERNACIONAL: RUSIA «BUENA Y SUAVE»

Varias preguntas trataron de la política exterior de Rusia y sus relaciones con otros países.

Por curioso que sea, en esta conferencia, igual que en las cuatro anteriores, a Putin le preguntaron sobre la presunta injerencia Rusia en las elecciones norteamericanas. Esta vez por qué «los hackers rusos» no ayudaron a Donald Trump a revalidar un segundo mandato.

«Más que una pregunta, es una provocación. Los hackers rusos no ayudaron al actual presidente de Estados Unidos a ser elegido, ni interfirieron en los asuntos internos de esta gran potencia», afirmó Putin.

Reiteró que el tema de injerencia rusa en los procesos electorales de EEUU es «una invención para dañar las relaciones entre Rusia y Estados Unidos, un pretexto para no reconocer la legitimidad del actual presidente norteamericano por razones de política interna».

Al comentar la victoria de Joseph Biden en las elecciones presidenciales de EEUU, Putin expresó la esperanza de que con la llegada del nuevo inquilino a la Casa Blanca «todos los problemas que han surgido, o al menos algunos de ellos, se resuelvan».

En cuanto al tema de las relaciones de Rusia y Occidente, un reportero le preguntó a Putin si se considera responsable por su deterioro tras pasar 20 años en el poder, o si piensa que las autoridades rusas son «tan buenas y suaves como un muñeco de peluche blanco».

«En comparación con vosotros sí que somos buenos y suaves como un muñeco de peluche blanco», subrayó el mandatario ruso.

El presidente aseveró que Rusia actúa solo en respuesta a las agresiones de Occidente. Así, afirmó que «la infraestructura militar de la OTAN se acerca» a las fronteras de Rusia, y recordó que no fue Moscú sino Washington el que salió del Tratado sobre Misiles Antibalísticos, el Tratado INF y del Tratado de Cielos Abiertos.

Preguntado sobre el conflicto en el este de Ucrania, Putin afirmó que su solución depende de las autoridades ucranianas que, en su opinión, hasta la fecha han hecho poco para resolverlo, «no han desbloqueado nada en términos de la economía y la esfera social, no han hecho nada en términos de un arreglo político».

Rusia, por su parte, «ha apoyado a Donbás y seguirá haciéndolo. Incluso aumentaremos nuestro apoyo a Donbás», afirmó Putin, al indicar que las autoridades rusas aplican el apoyo «a la industria y la solución de problemas sociales, problemas de infraestructura, entre otros».

UN PAR DE PREGUNTAS INCÓMODAS

De las 60 preguntas, pocas fueron verdaderamente incómodas.

Un periodista le pidió a Putin que comentara una reciente investigación del medio digital Istories sobre Kiril Shamálov, miembro del consejo de administración del grupo petroquímico Sibur y supuesto exyerno del presidente.

«Quisiera llamar la atención sobre el hecho de que (en el artículo) se repite todo el rato que es yerno del presidente. Al final pone que en realidad se trata de un exyerno, pero a lo largo de la pieza van metiendo en la cabeza del lector que es yerno», resaltó el mandatario.

El presidente ruso defendió la opción financiera que permitió a Shamálov hacerse con un paquete del grupo Sibur y que fue criticada en la publicación de Istories por ser presuntamente «ajena a las leyes del mercado».

«La compañía publicó datos al respecto y su opinión sobre el tema… Resulta que tenía programas de incentivos a la gerencia, y el señor Shamálov, al igual que otros altos ejecutivos, recibió (acciones) en virtud de reglas comunes. Hay también otros programas para otros niveles de administración, ellos también recibieron (acciones) en virtud de eso. No hay nada extraño en eso», sostuvo el líder ruso.

De esta manera, Putin no desmintió que Shamálov fue su yerno, y tampoco negó que Katerina Tíjonova, propietaria de la fundación Innopraktika y exesposa de Shamálov, es su hija. Putin tradicionalmente no se pronuncia sobre su familia, y solo en la gran rueda de prensa del año pasado aseveró que sus hijas no tienen nada que ver con el mundo empresarial.

Al comentar por primera vez la nueva investigación sobre Alexéi Navalni y Bellingcat, según la cual el opositor fue envenenado con una sustancia tóxica del grupo de Novichok por un grupo especial del Servicio Federal de Seguridad (FSB), Putin afirmó que se trata «de una legalización de los materiales de los servicios secretos de EEUU».

«Si es así –y les aseguro que lo es– entonces ese paciente de una clínica berlinesa tiene el apoyo de la inteligencia de EEUU», dijo Putin, pero subrayó que «eso no significa que lo deban envenenar, a quién le importa» Navalni.

El presidente ruso sostuvo que «si lo hubieran querido envenenar, lo habrían llevado hasta el final».

Preguntado sobre el destino del experiodista Iván Safrónov, acusado de espionaje, Putin no dijo nada nuevo y solo reiteró «no es juzgado por su actividad periodística».

El caso de Safrónov «está relacionado con un periodo bastante largo de su trabajo como asesor o asistente de (jefe de la corporación espacial rusa Roscosmos, Dmitri) Rogozin, cuando trabajaba en el Gobierno y en Roscosmos», afirmó Putin, aunque Roscosmos ya negó que Safrónov –contratado por la corporación en mayo pasado– tuviera acceso a datos secretos algunos.

Hablando de las enmiendas a la Constitución que le permiten volver a postularse en 2024, Putin afirmó que ese «permiso del pueblo» garantiza «un desarrollo estable del país». Agregó que todavía no ha decidido si participa en las futuras elecciones presidenciales o no.

*Sputnik

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