La pandemia del covid-19 sumió la UE en la peor crisis de su historia

Restricciones para desplazarse, horarios reducidos para los restaurantes y las tiendas, cenas familiares de Nochebuena reducidas a 5-6 personas. La Navidad de 2020 en Europa será muy diferente respecto a los años precedentes. La UE sigue viviendo con el temor hacia la pandemia del coronavirus que ya se llevó la vida de casi 300.000 personas.

Por Alexandr Dunaev*

En su conjunto, los 27 países de la UE representan poco más del 5 por ciento de la población global, pero acumulan casi la quinta parte de todas las muertes por el covid-19 registradas en el mundo entero. En parte, este triste balance se explica con la estructura demográfica de los países de la UE. Los mayores de 65 años, que son la categoría más vulnerable a la pandemia, representan el 20,3 por ciento del total de la población, aunque en algunos países su cuota es mayor, como en Italia, donde alcanza el 22,8 por ciento.

EFECTOS ECONÓMICOS Y SOCIALES

Además del impacto demográfico, la pandemia sacudió la economía europea que se enfrentó con la peor crisis desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. El confinamiento que casi todos los países de la UE impusieron en primavera causó una contracción económica sin precedentes: en el segundo trimestre el PIB conjunto se hundió un 11,8 por ciento.

En cuanto a la perspectiva anual, la Comisión Europea estima que en 2020 el PIB de los 27 países miembros se contraerá en un 7,4 por ciento, mientras el desempleo alcanzará su pico del 8,6 por ciento en 2021, frente al 6,7 por ciento antes de la crisis. Sin embargo, dado que la recuperación parcial de los meses estivales se vio comprometida por la segunda oleada de la pandemia, cuyos efectos económicos no están del todo claros, la caída de la economía europea podría ser aún más profunda.

El impacto en diferentes sectores de la economía fue muy desigual: si la industria se recuperó de manera relativamente rápida tras el levantamiento del confinamiento primaveral, sectores de servicios, como, por ejemplo, el turismo, la restauración o el entretenimiento, fueron mucho más afectados y siguen reportando pérdidas muy graves.

Otro matiz importante es que la crisis económica golpeó en primer lugar a los trabajadores precarios, empleados en el sector de servicios, que se vieron privados de sus fuentes de ingresos. Al mismo tiempo, los ricos se hicieron aún más ricos: por ejemplo, en Italia el número de las personas cuyo patrimonio supera 1.000 millones de dólares pasó de 36 a 40 entre abril y octubre, según los cálculos de la revista Forbes.

Los esfuerzos emprendidos por los gobiernos europeos para paliar los efectos económicos de la pandemia incrementaron los gastos presupuestarios, lo que hizo saltar la deuda pública, que creció en casi 800.000 millones de euros entre el primero y el segundo trimestres del año, según se desprende de los datos recogidos por la Oficina Europea de Estadística (Eurostat).

ESTADO REFORZADO

La pandemia también transformó la esfera política en los países europeos. Los gobiernos declararon el estado de emergencia, otorgándose la posibilidad de tomar decisiones sin tener que asegurarse el respaldo de los parlamentos, mientras en el campo económico el Estado recobró en una buena medida sus funciones reguladoras.

Por ejemplo, el confinamiento primaveral fue impuesto a través de decretos gubernamentales que no requieren el aval de los parlamentarios. Más adelante, los gobiernos tomaron medidas impresionantes para aliviar los efectos económicos de la pandemia. En Italia el estímulo fiscal alcanzó el 3,4 por ciento del PIB, mientras Alemania gastó una suma equivalente al 8,3 de su PIB para apoyar la economía.

En varios países la concentración de poderes en manos de las autoridades centrales obtuvo el beneplácito de la población, como demuestran los sondeos de la opinión pública. A su vez, los partidos de oposición quedaron marginados por la situación de emergencia, al no poder formular programas alternativos de gestión de la emergencia, y no lograron aprovechar la crisis para ampliar su base electoral.

BRUSELAS ENTRA EN ACCIÓN

La respuesta de la UE a la emergencia económica causada por la pandemia fue muy diferente respecto a las políticas llevadas a cabo en tiempos de la crisis de la deuda soberana hace una década. Esta vez la UE decidió estimular la economía con vastos programas de ayuda.

En marzo el Banco Central Europeo lanzó el Programa de compras de emergencia para la pandemia de covid-19 (PEPP, por sus siglas en inglés), destinando un total de 750.000 millones de euros a la adquisición de valores de los sectores público y privado.

En abril los líderes de los países de la UE decidieron crear un fondo para la recuperación de la economía europea con un monto conjunto de 750.000 millones de euros. Tres meses después quedaron fijados los detalles del programa: los países recibirían una parte de las ayudas en forma de empréstitos y otra como subsidios que no debían devolver. Los mayores beneficiarios del programa serían Italia, España, Francia, Alemania y Polonia. El objetivo del programa consiste no solo en apoyar las finanzas estatales en un momento difícil, sino también orientar las economías europeas hacia un desarrollo más sostenible en el futuro.

Otro paquete de ayudas con un monto de 540.000 millones de euros, aprobado por el Consejo de Europa en octubre, está destinado a dar sustento a tres categorías: trabajadores, empresas y Estados. Además, se está discutiendo el presupuesto de la UE para 2021-2027 que equivaldrá a 1.074.300 millones de euros. En total, las medidas de apoyo a la economía europea superan los 3 billones de euros.

CONSECUENCIAS DURADERAS

Este invierno en los países de la UE empezará la vacunación contra el covid-19, lo que deja esperar que tarde o temprano el virus retroceda, aunque es poco probable que se logre erradicarlo completamente.

Sin embargo, incluso si la vacunación permite evitar la tan temida tercera oleada del coronavirus, la pandemia dejará una huella muy profunda.

Desde la perspectiva política, la situación de emergencia causada por el coronavirus, por una parte, permitió al Estado recuperar una buena parte de las funciones que había perdido en los decenios precedentes y, por otra, incrementó sensiblemente la influencia que ejerce Bruselas en la política de los gobiernos nacionales.

A nivel económico, la Comisión Europea estima que la UE tardará más de dos años en volver al nivel de 2019. Al mismo tiempo, a largo plazo la pandemia también puede tener un efecto económico positivo, dado que los programas de recuperación de la UE tienen como objetivo no solo paliar sus efectos, sino transformar la economía, haciéndola más sostenible.

Si los esfuerzos que la UE dedica al desarrollo de tecnologías ecológicas producen el efecto previsto, en los próximos años los países europeos podrán reducir su impacto en el medioambiente y, al mismo tiempo, mantener y reforzar su posición de liderazgo en el campo del desarrollo sostenible. No hay mal que por bien no venga.

*Sputnik

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