Tensiones y desafíos de la economía cubana para recibir el 2021

Cuba recibirá al 2021 en medio de tensiones y complicados retos para mantener a flote su economía, golpeada significativamente por la crisis global internacional, el negativo impacto de la pandemia y las consecuencias del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos.

Por Miguel Fernández Martínez*

La situación se agrava además por una persecución financiera contra la isla dirigida desde Washington y que deja pocas opciones de conseguir créditos comerciales internacionales, la falta de liquidez en divisas fuertes y la insuficiente producción nacional de alimentos, que complejizan aún más el escenario de cara al nuevo año.

De ahí que el Gobierno cubano se ha propuesto para 2021 defender la producción nacional, incrementar las exportaciones y desterrar la mentalidad importadora, buscar una regulación del mercado por métodos indirectos, lograr la complementariedad de los actores económicos con relación a las formas de gestión y propiedad, y redimensionar el sector empresarial, el privado y cooperativo para lograr una adecuada relación entre todos.

Según fuentes gubernamentales, también se trabaja por dinamizar la demanda interna, dotar de mayor autonomía a la gestión empresarial, incentivar la competitividad sobre la base de la utilización eficiente de los recursos materiales y financieros, y el incremento de la eficiencia y la motivación por el trabajo.

En octubre pasado, el vice primer ministro cubano y titular de Economía, Alejandro Gil, precisó en el Parlamento las 16 áreas claves en que se sustenta la nueva estrategia, vinculadas con las esferas económicas y sociales de mayor impacto en la vida nacional.

Entre estas destacan la producción de alimentos, la agroindustria azucarera y sus derivados, el turismo, los servicios profesionales, la salud, la industria farmacéutica, biotecnológica y producciones biomédicas, las telecomunicaciones y la construcción.

Otras áreas esenciales serán la energía, la logística integrada de transporte, almacenamiento, comercio eficiente, redes e instalaciones hidráulicas y sanitarias, la industria manufacturera, el comercio interior y exterior, el sistema financiero, y la política de empleo y salario, seguridad y atención social.

MEDIDAS EMERGENTES

Entre las medidas emergentes aplicadas para intentar paliar la crisis económica que sacude a la isla, se abrieron nuevos mercados que venden sus productos en moneda libremente convertible, medida que, según el Gobierno, fue necesario aplicar para captar divisas fuertes y poder garantizar de esta forma otros servicios básicos.

Esta medida, rechazada por una buena parte de la población cubana que no dispone de entradas en monedas fuertes, coincidió con la decisión de EEUU de cortar el flujo de remesas provenientes de ese país y que se estiman en unos 3.500 millones de dólares anuales.

A su vez, La Habana emprendió definitivamente la dilatada unificación monetaria, proceso que dio sus primeros pasos en 2011 y todavía no termina de concretarse.

Hasta el momento, en Cuba circulan dos monedas desde 1994, una de ellas el CUP o peso cubano, y el CUC o moneda convertible, cuyo valor es 25 veces más alto que el CUP, y equivalente (en teoría), al dólar estadounidense.

Esta dualidad monetaria fue parte de una política financiera establecida hace 26 años, como consecuencia del derrumbe del campo socialista, la desintegración de la antigua Unión Soviética (principal proveedora comercial de Cuba en esa época), acontecimientos que provocaron una aguda crisis económica que sacudió a la isla, y que llegó a ver reducido su Producto Interno Bruto (PIB) en un 35 por ciento.

PRINCIPALES DESAFÍOS

El presidente Miguel Díaz-Canel ha hecho reiterados llamados a elevar la eficiencia administrativa y a luchar contra el descontrol de los suministros, el mal manejo en la distribución, y la persistencia de nocivas prácticas burocráticas, que entorpecen y debilitan los esfuerzos por dinamizar la economía.

A su vez, la explotación ineficiente de las tierras cultivables, la falta de optimización en la adecuada rotación e intercalamiento de cultivos, los impagos de las cosechas vendidas al Estado, las pérdidas en los campos de frutas, viandas y hortalizas por mala gestión en su transportación, el cuestionable trabajo del sistema de acopio, el desvío de cosechas y la falta de control, entre otras irregularidades, conspiran contra la producción y distribución de alimentos dirigidos a la población.

De ahí que la producción de alimentos sea una de las tareas priorizadas para el próximo año, y uno de los temas a debate a nivel nacional.

BLOQUEO DE EEUU: INCIERTO ESCENARIO

En los últimos tres años, el actual Gobierno de EEUU que encabeza el presidente Donald Trump ha impuesto cerca de 200 sanciones a Cuba, la mayoría de carácter económico, que buscan –según analistas- provocar desestabilización social en la isla y con ello incitar un estallido social que provoque el derrocamiento de la Revolución cubana.

Con la victoria electoral presidencial de Joe Biden en EEUU, y su promesa de campaña de regresar a las políticas de acercamiento a Cuba establecidas en 2014 por el expresidente Barack Obama (2009-2017), el escenario económico en la isla puede cambiar, pero habrá que esperar por lo que ocurrirá el próximo 20 de enero, en la tradicional transferencia de poderes en esa nación.

*Sputnik

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