Gregoria Apaza, la hermana de Tupak Katari que inspira una red de mujeres en Bolivia

Actualmente más de 1.500 mujeres de El Alto participan del Centro de Promoción de la Mujer Gregoria Apaza, que les ofrece formación laboral, acceso a la salud, afecto y otros apoyos. Ahora, intentan recuperar las maltrechas economías familiares, afectadas por la pandemia de COVID-19.

Gregoria Apaza nació en Ayo Ayo, departamento de La Paz, en 1751. Fue torturada y ejecutada por la corona española en la capital paceña, el 6 de septiembre de 1782. ¿Su delito? Liderar junto a su hermano Tupak Katari y su cuñada Bartolina Sisa una gran rebelión del pueblo indígena aymara contra España.

En el Centro de Promoción de la Mujer que lleva su nombre rescataron su espíritu rebelde y contestatario para formar una de las organizaciones de la sociedad civil más grandes de Bolivia, que actualmente trabaja junto a 1.500 mujeres de la ciudad de El Alto, la mayoría también del pueblo aymara.

Esta organización, que se declara feminista, brinda apoyo a todas las que tienen problemas en sus vidas. Una pareja violenta, o un marido ausente que la abandonó con sus hijos, historias de silencio y sufrimiento. Desde 1983, el Centro Gregoria Apaza realiza campañas de salud dirigidas a las alteñas, a quienes también ofrece capacitación laboral y apoyo para iniciar sus propios negocios.

Pero el acompañamiento que este centro da a las mujeres va más allá.  

Gregoria Apaza nació en Ayo Ayo, La Paz, en 1751. Murió en la misma capital departamental, en 1782. «De Gregoria Apaza poco se sabe. Tenía 30 años y un hijo aquel marzo de 1781 cuando estalló la furia indígena. Fue una de las mayores conductoras y administradoras de la sublevación indígena».

«En Gregoria Apaza no consideramos al emprendimiento como un fin para la mujer. Más bien, lo consideramos como un medio para lograr la autonomía de las mujeres», dijo a Sputnik la directora del centro, Carla Gutiérrez.

«Para su empoderamiento, las mujeres requieren procesos de formación, acompañamiento, contención. Cada una de ellas trae historias personales fuertes, historias de explotación, silencios, violencia, necesidad de trabajar por haber quedado con la familia a cargo», enumeró Gutiérrez.

Este 10 de diciembre, en una de sus sedes en la ciudad de El Alto inauguraron su Feria Social Solidaria para emprendimientos y unidades productivas lideradas por Mujeres. Allí, decenas de beneficiarias de Gregoria Apaza ofrecen sus productos alimenticios, vestimentas y juguetes, entre otros ítems, todo hecho con sus manos. 

Las emprendedoras

Las emprendedoras abrieron la feria con la esperanza recaudar dinero en el cierre de un año marcado por la pandemia
Las emprendedoras abrieron la feria con la esperanza recaudar dinero en el cierre de un año marcado por la pandemia.

En los últimos años, quienes llegaron al centro pudieron aprender un oficio. También se les ofreció herramientas de marketing, por lo cual durante los meses de encierro por la pandemia de COVID-19 (entre marzo y septiembre pasados) se las arreglaron para ofrecer sus productos por Internet.

Abrieron la Feria de Emprendedoras con la esperanza de poder recaudar algo de dinero. Así anhelan concluir el año ofreciendo a sus familias alimentos en la mesa y regalos bajo el árbol de Navidad. 

«Estamos aquí en la feria porque somos parte de la asociación Warmi to Woman, que significa ‘de mujer a mujer’. Somos un grupo de mujeres que nos hemos asociado con un principio de solidaridad para realizar un emprendimiento», comentó a Sputnik María Elena Yusco, una de las participantes.

«Nos hemos formado en el Centro de la Mujer Gregoria Apaza, donde nos han capacitado inicialmente para adquirir una destreza, la cual en mi caso es el manejo de tejido a máquina. Con esa destreza hemos tenido la visión de conformar la asociación y así recaudar fondos para nuestras familias», agregó la alteña.

El 2020 que se va fue muy duro para ella y su familia, así como para la mayoría de la población boliviana. La prevalencia de la pandemia de coronavirus, entre marzo y septiembre pasados, les imposibilitó trabajar y poder llevar algo de dinero a sus hogares.

«No nos queda otra que luchar, seguir adelante. Se vienen días difíciles, pero estamos sobrellevando la situación. Toda persona tiene como principio la vestimenta y el alimento. Esa es nuestra esperanza, que puedan adquirir nuestros productos», dijo la señora Yusco. 

Tejidos y sueños

La Feria Social Solidaria fue inaugurada el 10 de diciembre, en una de las sedes de Gregoria Apaza en El Alto
La Feria Social Solidaria fue inaugurada el 10 de diciembre, en una de las sedes de Gregoria Apaza en El Alto.

Érica Gutiérrez es parte de la asociación Tejidos y Sueños, que se formó también en el centro Gregoria Apaza. Además de la formación en oficios, destacó que «nos hemos empoderado como mujeres. Gracias a Gregoria Apaza estamos aquí, nos han ayudado con lo material, pero también a crecer como personas», aseguró.

«Hemos llegado sin saber cómo manejar la máquina de coser. Y este es el resultado de la incubadora de negocios de Gregoria Apaza», dijo Gutiérrez señalando a todos los stands alrededor, manejados por sus compañeras.

«Hace cuatro años que en Gregoria nos conocimos. Las mujeres nos reunimos para hablar de nuestros problemas, nuestras situaciones. Vemos cómo ayudarnos. El apoyo que se encuentra en Gregoria es muy importante para salir adelante», sostuvo Gutiérrez.

Otras emprendedoras se dedican a la elaboración de tortas, panetones navideños, ropa, juguetes y artesanías en metal. 

«Somos una asociación de mujeres del municipio de Huarina (junto al lago Titicaca). Trabajamos en la transformación de productos altamente nutritivos, como cañahua, quinua y haba, que se producen en este sector», comentó a Sputnik Susana Miranda, quien lleva adelante su emprendimiento junto a Isabel Huanca y Paulina Oraquín.

«Nuestras galletitas son sumamente nutritivas. Queremos realzar la nutrición de las familias, que consuman este tipo de productos para reforzar el sistema inmunológico», agregó Miranda. 

«Queremos con este producto llegar a muchos hogares, queremos que nos apoyen comprando nuestras galletitas. Para no contaminar con plástico, vienen en una edición especial, envueltas en un aguayito, como si fueran wawitas. Por eso este producto se llama ‘wawitas'», contó.

En el centro, que se financia con recursos de la cooperación internacional, se mostraron esperanzados en que las mujeres con las cuales trabajan puedan tener buenas ventas para este fin de año.

«Las mujeres de El Alto se caracterizan por dedicarse al comercio informal en su mayoría. Han sido apaleadas por el encierro de la pandemia y no han podido salir a vender», explicó Gutiérrez.

«Muchos emprendimientos son de subsistencia. Venden al día, comen al día, por ello han visto su economía mermada», agregó la directora del centro. «Quienes participan de Gregoria Apaza han estado vendiendo en medios digitales. Además, próximamente vamos a inaugurar una tienda que se llamará Gregorias Store. Buscamos espacios donde ellas puedan reactivar su economía, generar movimiento de dinero y recuperar lo que se ha perdido en el periodo de la pandemia», sostuvo.

Sputnik

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