El incontenible estilo de Piñera que rebrotó con las vacunas del covid-19

Como si fuera un regalo navideño, el 24 de diciembre arribó a Chile el primer cargamento de vacunas contra el covid-19, elaboradas por el laboratorio estadounidense Pfizer.

Por Francisco Bravo Atias*

Aunque no llegaron en trineo, sino en un avión proveniente desde Bélgica, el presidente Sebastián Piñera recibió las dosis como si fuera un presente, anotándose un necesitado triunfo político cuando su aprobación ciudadana estaba en 7%, la más baja en la historia de un mandatario chileno.

A pesar de que varias voces de la oposición hicieron llamados al mandatario para que no hiciera un «show mediático» con la llegada de las vacunas, y que los gremios de la salud le pidieran «sobriedad» en el proceso, Piñera fue consecuente y fiel a su estilo.

El jefe de Estado montó un enorme despliegue comunicacional en el Aeropuerto de Santiago para recibir el cargamento de 10.000 dosis, con los ministros Enrique Paris, de Salud, Andrés Couve, de Ciencia, Andrés Allamand, de Relaciones Exteriores, y Rodrigo Delgado, del Interior. Todos detrás del mandatario, quien encabezó la ceremonia con un emotivo discurso.

A través de una transmisión televisiva en vivo y en directo, al presidente se le vio en todo momento acompañando el viaje de las cajas de vacunas, desde que fueron descargadas del avión hasta cuando fueron subidas a un helicóptero y trasladadas al Hospital Metropolitano de Santiago.

Zulema, una técnico en enfermería, debió esperar a que Piñera llegara del aeropuerto hasta el hospital para ser la primera chilena vacunada en el país con este producto. «¡Bravo, bravo!», vitoreó aplaudiendo el mandatario mientras inoculaban a la mujer.

«Un espectáculo de circo, de un Gobierno payaso», dijo el senador socialista (centroizquierda) Juan Pablo Letelier. «Un show para los medios», señalaron desde la Confederación de Funcionarios Municipales de la Salud. Incluso, algunos hicieron notar que la cifra de 10 mil dosis que el mandatario repetía constantemente era un redondeo de 9.750, la cantidad real de vacunas que llegaron con el primer cargamento.

Seguramente, ese número no sonaba tan rimbombante para los medios de comunicación.

«BUSCA RECONOCIMIENTO»

Si bien, es conocido el estilo protagónico de Piñera, acostumbrado más a liderar procesos que a estar en el segundo plano, aquellas formas han sido cuestionadas durante la pandemia del coronavirus. De hecho, el Colegio Médico de Chile le ha pedido en reiteradas ocasiones al Gobierno que no «farandulice» la crisis sanitaria.

Las criticas fueron aún más agudas en junio del año pasado, cuando el mandatario orquestó un operativo nacional para entregar 2,5 millones de cajas con alimentos en los lugares más vulnerables del país, para ayudarles a enfrentar la pandemia.

Durante todo el mes, las autoridades centrales, regionales, incluso los mismos ministros de Estado aparecieron en televisión con la camisa arremangada entregando cajas a los hogares más necesitados.

El escándalo explotó cuando los medios revelaron un instructivo oficial del Gobierno que establecía que todas las entregas de cajas debían ser fotografiadas y grabadas en video, con instrucciones específicas de cómo obtener un buen tiro de cámara para capturar la emoción de una familia necesitada recibiendo paquetes de arroz y fideos. «Cuando suban los videos a redes sociales, siempre deben valorar la figura del presidente Piñera», decía el instructivo.

El diputado del Partido Comunista, Hugo Gutiérrez, dijo a Sputnik que este tipo de despliegues comunicacionales responden a que el presidente «siempre está buscando reconocimiento, es una característica de él».

«Piñera quiere ser reconocido como la persona más importante de Chile, y también en la región, quiere ser un líder influyente a nivel mundial. Por eso monta este tipo de shows», señaló.

El parlamentario aseguró que Piñera utilizó la llegada de las vacunas como un salvataje para su baja popularidad. «Está bien alegrarse por una buena noticia como esa, pero no se debe hacer un espectáculo de todo. Él quiere estar en cada plaza y cada puente que hay en Chile. Quiere recuperar su aprobación con televisión, sin darse cuenta que ya perdió todo el crédito con la ciudadanía», cerró.

Chile tiene un contrato que le garantiza 10 millones de dosis de vacunas Pfizer y además tiene garantizadas otras 10 millones con el laboratorio chino Sinovac, que deberían comenzar a arribar el próximo 23 de enero.

Hasta el 7 de enero se habían vacunado 10.656 personas en Chile con la Pfizer, todos funcionarios de la salud vinculados a las unidades de cuidados intensivos de los hospitales del país, debido a que son los primeros en la lista de prioridad, por delante de los adultos mayores y los enfermos crónicos.

*Sputnik

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