Cerrado por pandemia: el Cristo Negro de Esquipulas no recibirá peregrinos

El Cristo Negro de Esquipulas no recibirá peregrinos este año, aunque muchos quisieran rezarle a este ícono para frenar el repunte en casos de covid-19 que forzó el cierre del emblemático santuario de Guatemala.

Por Tomás Lobo*

Con el dolor de su alma, la comuna de Esquipulas tuvo que renunciar al evento que puso a ese municipio del departamento guatemalteco de Chiquimula en el mapa del misticismo centroamericano, por su impronta espiritual, pero también económica.

Héctor Sosa, rector de la Basílica de Esquipulas, confirmó que los festejos serán virtuales y llamó a los fieles a seguirlos en redes sociales para mantener viva la tradición, amenazada por el incremento en los contagios con el coronavirus SARS-CoV-2, según reseña la prensa local.

Cada 15 de enero convergen miles de feligreses en la llamada «capital centroamericana de la fe», algunos llegados incluso de México y Estados Unidos, quienes repletan la Basílica local para venerar a una oscura imagen del Mesías en su cruz.

OSCURO SINCRETISMO

A este ícono se le conoce desde el siglo XVII como el Milagroso Señor de Esquipulas, y su veneración trasciende fronteras, pues en ciudades norteamericanas como Los Angeles, Nueva York, Phoenix y New Jersey los migrantes centroamericanos le rinden culto.

Sin embargo, Esquipulas ya era un sitio sagrado mucho antes de que los católicos erigieran su templo, pues los pueblos originarios de esa región veneraban ahí a Ek Chuah, un dios guerrero cuyo característico color negro heredó luego el Cristo de los colonizadores.

El antropólogo, historiador y escritor guatemalteco Carlos Navarrete explicó al diario La Hora que el sincretismo del Cristo de Esquipulas quizás provenga de la peculiar relación de los mayas con el inframundo, representado con la oscuridad.

Según Navarrete, entre las inspiraciones de este Cristo podrían estar Ek Chuah, deidad de los mercaderes, Ek Balam Chuah, el puma negro de la medianoche que tiene su recinto en el fondo de la tierra, o Ek-Kampulá, el que empuja las nubes.

De hecho, el nombre Esquipulas proviene del Ek-Kampulá ancestral.

UN POCO DE HISTORIA

Tras la conquista de Esquipulas, en 1530, los misioneros españoles arreciaron el proceso de evangelización de los territorios ocupados, y pronto la religión católica prácticamente había desplazado los cultos precolombinos, al menos públicamente.

Así, los evangelizadores aprovecharon el fervor de los pueblos originarios que peregrinaban al adoratorio maya de Copán, sitio arqueológico en la frontera entre Honduras y Guatemala, para erigir en esas tierras un templo católico.

«El propósito era reorientar la fe ancestral de los indígenas y sustituirla por la fe cristiana, lo cual se materializó en una imagen de Cristo crucificado, de color negro, el mismo color de Ek-Kampulá», explica Navarrete.

La versión popular afirma que en 1594 hubo una rica cosecha de algodón, y los pobladores encargaron una imagen de Jesús crucificado al escultor portugués Quirio Cataño, que vivía en Santiago de los Caballeros de Guatemala, la actual Antigua Guatemala.

La primera peregrinación relacionada con el Cristo Negro ocurrió cuando los habitantes de Esquipulas viajaron a Santiago a recoger el encargo, y en el regreso tenían que pernoctar en cada pueblo del trayecto, por la admiración que generaba la obra.

La imagen se regodeaba en el estado lastimoso en el que quedó el cuerpo de Jesucristo tras su crucifixión, con salpicaduras de sangre coagulada y rasgaduras en la piel, lo cual hacía más chocante la visión de aquel Cristo, fuente de mitos y leyendas.

Por ejemplo, se decía que Cataño usó madera oscura para que la imagen se pareciese más a la piel de los habitantes de Esquipulas, descendientes del pueblo Chortí, pero estudios posteriores achacan el oscurecimiento al humo de las veladoras y el toqueteo de los fieles.

En una lectura más poética, tal coloración podría aludir al punto cardinal del Oeste, donde «muere» el sol cada anochecer, pero también a la muerte del dios creador Quetzalcóatl, que expiró en Tlillan Tlapallan, tierra de negro y escarlata, según los Anales de Cuautitlán.

OTRO MIGRANTE CENTROAMERICANO

Entre los atributos que alimentan el fervor por el Cristo Negro de Esquipulas destacan sus presuntos poderes curativos y el cumplimiento de milagros, por lo cual pronto surgieron réplicas en otros países.

Navarrete, considerado una autoridad en el estudio de este icono, refiere que en México y Centroamérica existe medio centenar de capillas, ermitas, iglesias, parroquias y santuarios en los que se practica el culto al Cristo Negro en sus diferentes advocaciones.

Pero como buena parte de la población centroamericana, el Cristo de Esquipulas también «emigró» a Estados Unidos, donde tiene su santuario en Chimayó, Nuevo México, que recibe anualmente a unos 300 mil peregrinos.

También hay imágenes del Cristo Negro en Washington, Chicago, Oakland y una peculiar en Santa Cecilia, California, apodada el «Cristo mojado» porque ingresó de manera ilegal en 2002, desde Guatemala. Todo un milagro en tiempos tan duros para los indocumentados.

*Sputnik

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