La aparatosa explosión en Madrid deja al menos tres muertos y once heridos

Al menos tres personas fallecieron y otras once resultaron heridas tras la fuerte explosión registrada este miércoles en un edificio del centro de Madrid, donde una deflagración causada por una fuga de gas voló las últimas cuatro plantas del inmueble, lo que provocó un incendio en su interior y generó una lluvia de cascotes hacia el exterior.

Pese a tener que lamentar víctimas mortales, las autoridades locales llegaron a calificar como un milagro que la explosión no ocasionara una tragedia mayor, ya que se daban todos los ingredientes para ello.

«Es un auténtico milagro que esta explosión de gas no haya producido muchos más fallecidos de los que desgraciadamente tenemos en estos momentos», dijo José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid.

El edificio en cuestión –una residencia sacerdotal propiedad del Arzobispado de Madrid– se encuentra situado junto a la Iglesia Virgen de la Paloma y el colegio concertado La Salle La Paloma, cuyo patio quedó lleno de cascotes.

Por fortuna, los niños no salieron al recreo por las condiciones climatológicas en Madrid, lo que evitó una desgracia mayor.

«Es duro decirlo cuando ha habido fallecidos, pero es cierto que esta tragedia podría haber tenido una magnitud mayor. El patio [del colegio] está absolutamente lleno de escombros. Por eso digo que podría haberse dado una tragedia gigantesca», añadió Almeida.

TRES MUERTOS

La hipótesis con que trabajan las autoridades es que la explosión se produjo por una fuga de gas mientras una persona realizaba labores de mantenimiento en la caldera del edificio.

Aunque al principio se reportó la muerte de una mujer de 85 años, las últimas informaciones ofrecidas por los servicios de emergencia apuntan a que las víctimas mortales son tres varones.

Entre ellos se encuentra la persona que manipulaba la caldera en el momento de la explosión, un feligrés de 35 años y electricista de profesión que había acudido al lugar para intentar reparar la instalación, estropeada desde hace varios días.

La explosión dejó once heridos, uno de los cuales se encuentra hospitalizado en estado grave con un politraumatismo. Los otros diez son heridos leves, aunque tres de ellos fueron hospitalizados.

Contigua al edificio de la explosión se encuentra una residencia de ancianos, lo que añadía otro factor de preocupación en la gestión de la crisis.

Sin embargo, ninguno de sus 56 residentes resultó herido y todos ellos pudieron ser trasladados a otro centro geriátrico para pasar la noche.

«NO SABÍAMOS SI ERA UNA BOMBA»

Los testimonios de las personas presentes en momento de la explosión coinciden en describir un escenario de importante destrucción material y caos en la calle, que quedó envuelta de inmediato en una nube de humo y polvo.

Iván González, que comía en un restaurante a pocos metros del edificio cuando sucedieron los hechos, dijo en declaraciones a Sputnik que la explosión provocó «un ruido espantoso que reventó las ventanas» del local generando «cascotes, humo y olor a gas».

Juan Luis, residente en uno de los edificios adyacentes, explica que escuchó un «estruendo increíble», tras lo que se asomó corriendo a la ventana de su casa, viendo «mucha polvareda» y «chavales que intentaban sacar a heridos de los escombros».

«Lo que hice entonces fue ponerme rápidamente las zapatillas y bajar para intentar ayudar, porque veía a una persona que venía quejándose con una herida en la cabeza provocada por los cascotes, pero rápidamente llegó la policía y me dijo que me alejara», asegura.

Por su parte, una empleada de un supermercado cercano cuenta que la explosión la sorprendió trabajando en un almacén subterráneo, pero pese a ello pudo escuchar «un ruido tremendo» que le hizo subir, encontrándose a gente que entraba en la tienda para refugiarse.

«Cuando he subido se me ha metido corriendo una mujer en la tienda. Estaba muy alterada, pero por suerte no estaba herida y se ha sentado un rato en un taburete para calmarse antes de irse por su cuenta», señaló.

Además, el caos de los momentos iniciales se vio agravado por la incertidumbre de no saber si se enfrentaban a un accidente o a un posible atentado.

«La gente ha salido a la calle dando voces y hemos visto una cortina de humo negro, no sabíamos si era una explosión, una bomba, al principio era todo confusión», cuenta Eduardo, dueño de un bar cercano, que pudo ver a una persona herida en el suelo y cubierta por cascotes.

OTRO DÍA ACIAGO

En su comparecencia ante los medios, el alcalde de Madrid lamentó que los vecinos tengan que vivir «otro día aciago» después de que la borrasca Filomena colapsara la ciudad con un temporal de nieve al que siguió una de las mayores olas de frío en décadas.

Los estragos de ese temporal son visibles en las calles de Madrid, donde todavía hay una gran cantidad de bloques de hielo y árboles caídos, elementos a los que este miércoles se unieron el humo, el polvo y la lluvia de cascotes provocados por la explosión.

«No están siendo tiempos fáciles. Estamos afrontando todo tipo de adversidades. Los dramas que hemos vivido en el 2020 no han parado en el 2021», dijo Almeida antes de lanzar un mensaje de ánimo a la población, asegurando que «entre todos dejaremos atrás las pesadillas que estamos viviendo».

Sputnik

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