Indignación en España por los políticos que se saltan la cola para vacunarse

La llegada de las vacunas contra el coronavirus a España trajo consigo una nueva forma de corrupción: la de los dirigentes políticos que se saltan los protocolos para recibir las dosis antes incluso que los grupos prioritarios.

Por Daniel Martín*

La estrategia de vacunación aprobada por el Ministerio de Sanidad no deja lugar a dudas. En la primera fase del proceso de inmunización –que todavía no terminó– las dosis disponibles se utilizarán en residentes en centros de mayores, personal sanitario de primera línea y grandes dependientes.

Sin embargo, en las últimas horas no pararon de salir a la luz decenas de casos de dirigentes políticos que se saltaron la cola para inmunizarse.

Uno de los casos más destacados lo protagonizó el consejero de Salud de Murcia, Manuel Villegas, médico de formación que pese a trabajar en los despachos se vacunó junto a otros cargos directivos y su esposa bajo la consideración de que su desempeño es “esencial” contra la pandemia.

«Soy sanitario y de eso no me puedo desligar […] si alguno de ustedes tiene aquí una parada cardiorrespiratoria les voy a atender», dijo Villegas este miércoles a un grupo de periodistas para justificar su actuación.

El consejero de Salud –máximo responsable sanitario en la región– llegó incluso a pedir disculpas a quienes se pudieran sentir ofendidos por su comportamiento, aunque para ello escogió una curiosa fórmula en la que no admitía haber cometido ningún error.

“Pido disculpas porque soy así. Porque sé que hay gente se ha podido sentir ofendida por esa forma de actuar, a mi modo de ver correcta”, añadió. Horas más tarde Villegas presentó su dimisión después de que el caso atrajera una gran atención mediática.

Como si del propio virus se tratara, este tipo de comportamientos se extiende a gran velocidad por distintos puntos de España, incluyendo a integrantes de distintos partidos políticos. Hasta la fecha salieron a la luz casos similares en País Vasco, Cataluña, Comunidad Valenciana –donde los políticos vacunados se cuentan por decenas–  Andalucía, Extremadura o Ceuta.

“YO NO QUERÍA”

Precisamente en Ceuta se da otro de los casos que consiguieron captar el foco mediático. El consejero de Sanidad de Ceuta, Javier Guerrero, admitió este jueves haberse vacunado junto a otros altos cargos del Gobierno de la ciudad, aunque acto seguido se defendió afirmando que él no quería hacerlo.

“Yo no quería vacunarme, pero me lo pidieron los técnicos. Me dijeron que si yo no me vacunaba ellos tampoco lo hacían. Era una cuestión importante para ellos”, se justificó en declaraciones a la prensa.

Según su relato, la presión de sus técnicos le llevó a autorizar su vacunación, aunque afirma que lo hizo a regañadientes porque a él –pese a ser un gestor de la sanidad pública– no le gustan las vacunas. «Yo no me vacuno ni de la gripe, no me gustan las vacunas», aseguró.

Por el momento, Guerrero (también del Partido Popular) se negó a presentar su dimisión, aunque la proliferación de casos como el suyo generan cada vez más indignación entre la población.

De hecho, el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, le invitó de forma velada a dejar el cargo tras calificar como “inadmisibles” este tipo de comportamientos durante una entrevista televisiva.

En un sentido similar se expresó el ministro de Sanidad, Salvador Illa –del Partido Socialista Obrero Español, que también acumula un gran numero de casos similares en sus filas– destacando que los cargos públicos deben ser «los más ejemplares de todos” en el proceso de vacunación.

Sin embargo, el salto de estos casos al debate público también generó opiniones contrarias. Albert Rivera, antiguo dirigente del partido liberal Ciudadanos –una de las figuras políticas más destacadas del país en la última década–, propuso priorizar la vacunación de gobernantes y legisladores.

“Después de nuestros mayores, enfermos crónicos, sanitarios y resto de servidores públicos, deberían vacunarse nuestros gobernantes y legisladores. Darían ejemplo ante la población y tendríamos a los dirigentes del país inmunes para estar disponibles 24 horas y 365 días en la pandemia”, propuso.

SEGUNDA DOSIS

La vacunación improcedente por parte de cargos públicos abre ahora un debate sobre si se debe permitir que estas personas accedan a una segunda dosis para completar su inmunización o si se les niega el acceso a la misma.

«En mi opinión, ninguna de esas personas que han recibido la dosis de manera improcedente, deberían recibir la segunda dosis», dijo este jueves Ximo Puig, presidente de la Comunidad Valencia, donde más de 150 personas se han vacunado sin cumplir los requisitos.

Sin embargo, para el director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, negar el acceso a la segunda vacuna sería un doble error, ya que impediría sacar el máximo rendimiento a unas dosis que, en cualquier caso, ya no se pueden recuperar para los grupos prioritarios.

“Como epidemiólogo considero que sería un error cometer dos fallos seguidos: vacunar antes de tiempo a gente en detrimento de otros que lo pueden necesitar y, además, el segundo error de no poner la segunda vacuna”, dijo el portavoz del Ministerio de Sanidad para la pandemia.

*Sputnik

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