¿Hacia dónde va el independentismo vasco?

Hace un par de semanas la fuerza política que aglutina a al independentismo vasco, EH Bildu, anunció el comienzo de un Congreso que, debido a la pandemia, se celebra de manera telemática y con varios procesos participativos, y acabará en mayo eligiendo una dirección.

Por Jon Cordero*

EH Bildu es la fuerza política que, con estructuras ya de partido, aunque naciera como una coalición, fue creada en 2011 y está integrada por los movimientos políticos más representativos del espacio independentista vasco.

Entre ellos está Sortu, una formación surgida en 2011, para ocupar el espacio político dejado por Batasuna, que a su vez había sido ilegalizada por el Tribunal Supremo en marzo de 2003 por considerar que formaba parte de ETA y de la que Sortu heredó importantes dirigentes.

En el capítulo 3 de sus estatutos dicen textualmente que «Sortu desarrollará su actividad desde el rechazo de la violencia como instrumento de acción política o método para el logro de objetivos políticos, cualquiera que sea su origen y naturaleza; rechazo que, abiertamente y sin ambages, incluye a la organización ETA».

El director general de EH Bildu, Garikoitz Múgika, explica en conversación con Sputnik que tras este proceso congresual aspiran, entre otros objetivos, a una «readecuación del independentismo vasco a los retos estructurales que vienen en el siguiente decenio» y pone como ejemplo la transición energética y la digitalización, entre otros.

Pero, ¿qué otras implicaciones tienen esta evolución en el panorama político vasco y español?

Es evidente para cualquier observador de la política española que desde hace algún tiempo, EH Bildu viene adoptando una actitud claramente proactiva en el escenario político español, que se materializa en la actividad de sus diputados en el Congreso.

Sin ir más lejos, en la mañana de este mismo jueves, sus 5 diputados resultaron fundamentales para que el Gobierno de Pedro Sánchez salvara el decreto para poder gestionar los fondos europeos de recuperación tras la pandemia, un dinero fundamental para la reactivación económica del país, especialmente golpeado por esta crisis si se tiene en cuenta el contexto europeo.

Para el director del Deustobarómetro, el sociólogo Braulio Gómez «la tradición antifascista de EH Bildu hace que en el actual escenario, con la irrupción de la extrema derecha, coincida con otras formaciones como el PSOE o Podemos en la oposición a ese bloque».

Recuerda este sociólogo de la Universidad de Deusto que dirige este estudio de opinión semestral, que «el debate territorial ha desaparecido en Euskadi y Bildu se siente cómodo desde la anterior crisis económica acercándose a la parte más social».

Y añade Braulio Gómez que, «en este momento con la crisis asociada a la pandemia y los intentos del Gobierno por salvar el Estado del Bienestar, es un momento perfecto para poder justificar ante sus votantes la ruptura de una tradición de 40 años de no colaborar en la gobernabilidad de España».

LOS GESTOS

Pero, periódicamente en la política vasca y con más frecuencia en la española, se le piden gestos a esta formación en relación a la etapa en la que ETA estaba aún activa.

Del cierre de esta etapa ha pasado ya más de una década, ya que el último atentado en territorio español de esta organización terrorista fue en julio de 2009 en Mallorca, con dos jóvenes agentes de la Guardia Civil muertos.

Sobre este asunto, el periodista vasco Martxelo Otamendi, actual director del periódico en euskera «Berria» y con décadas de experiencia a sus espaldas, recuerda cómo en 2012 viejos y nuevos dirigentes de este movimiento reconocieron en un acto público en San Sebastián «su frialdad en el trato con las víctimas de ETA y ahora están asistiendo a homenajes, por ejemplo en el Congreso».

Pronostica Otamendi que, «mucho más que eso, yo creo que no van hacer porque la otra parte, los responsables del terrorismo de Estado, no están haciendo nada. Está todo el asunto de los GAL y la guerra sucia y sobre eso no se ha hecho nada. En mi opinión, EH Bildu está dejando claro que quiere mirar hacia adelante», explica.

Una opinión similar, sostiene el doctor en Sociología de la Universidad del País Vasco, Imanol Zubero, para quien «lo más importante es que objetivamente han dicho que no va a haber nunca más terrorismo en Euskadi».

Respecto a una condena general de la historia de ETA, Zubero cree que «no la van a poder hacer porque esa parte de la historia todavía es historia viva en su seno. Hay presos, familiares, gente que ha sufrido represión… Ahora bien, reconocimientos parciales sobre actuaciones puntuales de ETA sí que han hecho y podrán hacer en el futuro», señala.

Preguntado sobre el estudio publicado en el año 2017 que afirmaba que el 47 por ciento de los universitarios vascos desconocía quién fue Miguel Ángel Blanco, cuyo asesinato impactó especialmente a la sociedad vasca y española en 1997, este sociólogo explica que «la memoria social colectiva es muy complicada de sostener, pasa con otros casos. No es lo mismo, evidentemente para quien lo ha sufrido en primera persona».

OTEGI, LÍDER INDISCUTIBLE

De este Congreso también se espera la reelección de Arnaldo Otegi como líder de EH BIldu, un liderazgo que parece sólido e indiscutible.

El veterano político vasco, de 62 años, fue encarcelado entre 2009 y 2016 por el caso Bateragune en el que se le condenó por intentar reconstruir la estructura de Batasuna junto con otros importantes dirigentes de este movimiento, el único periodo en que no ha podido estar al frente de la izquierda abertzale, desde mediados de los 90.

Militó en ETA político-militar y ETA militar entre las décadas de los 70 y 80, estuvo en la cárcel por ese motivo, desde donde realizó estudios universitarios, y se le considera pieza imprescindible en los acercamientos a principios de siglo que posibilitaron las conversaciones que, más de una década después, derivaron en el fin de ETA.

Para Martxelo Otamendi, que también fue detenido en 2003, coincidiendo con el cierre del diario Egunkaria, del que por entonces también era director «es un buen comunicador, cercano y carismático. Salió muy reforzado su liderazgo después de su encarcelamiento por el caso Bateragune»

Aunque añade este periodista que «habitualmente este tipo de liderazgos tan sólidos y prolongados también complican su relevo».

Para el sociólogo Braulio Gómez, «su liderazgo internamente es muy sólido porque tiene legitimidad con los más duros, legitimidad por su capacidad política, también es carismático y sus resultados electorales también lo han legitimado ante las partes más moderadas de Bildu».

Así las cosas y teniendo en cuenta el aún muy reciente proceso soberanista catalán, solo cabe preguntarse qué pasaría en un hipotético futuro si esta formación alcanzara cotas de poder suficientes que le posibilitaran reclamar la independencia.

Desde su dirección, Garikoitz Mujika, aclara en primer lugar que no se va a actuar con ansiedad en este ámbito: «es un camino a realizar en el que primero queremos tener una articulación en nuestro país y luego ya iremos al Estado a negociar lo que haya que negociar», explica.

Añade Mujika que, «mientras tanto, estamos dotándonos de recursos de Estado y de todo aquello que nos dote de mucha más soberanía».

En este contexto se encamina el independentismo vasco hacia un congreso en el que marcarán su camino hacia el futuro, un futuro que en el caso del País Vasco promete ser diametralmente opuesto a las décadas anteriores que estuvieron marcadas en muchos aspectos por la violencia.

*Sputnik

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