Bloqueo de EEUU a Cuba: 59 años de un cerco que le da la espalda al mundo

El bloqueo económico y financiero que Estados Unidos impone a Cuba, considerado el más prolongado en la historia moderna, cumple este miércoles 59 años pese al retundo rechazo internacional.

Por Miguel Fernández Martínez*

Según cifras aportadas por las autoridades cubanas, el bloqueo ha causado en casi seis décadas de aplicación pérdidas que ascienden a 144.413 millones de dólares. Tomando en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, los daños suman 1.98 billones de dólares.

La medida, aprobada por el presidente John F. Kennedy en 1962 y mantenida durante 13 administraciones estadounidenses, es rechazada por la inmensa mayoría de la comunidad internacional.

El 7 de noviembre de 2019, en la Asamblea General de la ONU discutió por vigésimo octava ocasión el informe «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba», y 187 países apoyaron el reclamo de la isla.

ANTECEDENTES DEL EMBARGO

Los conflictos entre Washington y La Habana comenzaron inmediatamente después del triunfo de la Revolución cubana en enero de 1959. La nacionalización de las más importantes industrias, la eliminación de latifundios y la aplicación de la Ley de Reforma Agraria fueron algunas de las medidas adoptadas por el nuevo Gobierno de la isla y que incomodaron Casa Blanca.

Desde los primeros meses de iniciado el proceso revolucionario, Washington inició planes para provocar el derrocamiento del nuevo Gobierno cubano, a partir de estrategias que generaran descontento en la población, apostando a que Fidel Castro (1926-2016), líder revolucionario, no podría mantenerse en el poder por más de seis meses.

Según expertos, está política de EEUU a Cuba quedó definida el 6 de abril de 1960, cuando el entonces subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, Lester D. Mallory, envió un memorándum secreto a la Casa Blanca –desclasificado en 1991- y donde proponía aplicar medidas restrictivas para impulsar la desestabilización del pueblo cubano.

«La mayoría de los cubanos apoyan a Castro … No hay una oposición política efectiva (…) La única forma posible de hacer que el Gobierno pierda apoyo interno es provocando la decepción y el desánimo a través de insatisfacción y penurias económicas (…) Se deben utilizar inmediatamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica (…) negar a Cuba fondos y suministros para reducir los salarios nominales y reales con el objetivo de provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno «, propuso Mallory en 1960.

Un poco antes, en junio de 1959, el Gobierno de EEUU había amenazado a Cuba con reducir la cuota azucarera, prohibir la inversión privada estadounidense y eliminar de todo tipo de ayuda económica, ante la eventual nacionalización de propiedades a sus nacionales.

En septiembre de 1960, el Departamento de Estado (cancillería) de EEUU recomendó a los ciudadanos estadounidenses abstenerse de viajar a Cuba, y en noviembre de ese año se implantan las primeras medidas restrictivas en cuanto al servicio postal hacia la isla.

El 3 de enero de 1961, la Casa Blanca anuncia unilateralmente el rompimiento de sus relaciones diplomáticas y consulares con La Habana; dos meses después –el 2 de marzo- alerta de la posible aplicación de la Ley de Comercio con el Enemigo, y el 31 de ese mes decide eliminar la cuota azucarera cubana del mercado estadounidense, hasta ese momento el más importante comprador.

En septiembre de ese año el Congreso de Estados Unidos prohibió todo tipo de asistencia al Gobierno de Cuba y autorizó al presidente estadounidense a establecer y mantener un embargo total sobre todo el comercio entre los dos paaíses.

A lo largo de estos años, estas medidas fueron modificándose, hasta que quedaron definitivamente codificadas como leyes, después que en 1992 el Congreso de EEUU aprobó la Ley Torricelli (Cuban Democracy Act), y en 1996 la ley Helms-Burton, (Ley de la Libertad Cubana y Solidaridad Democrática), que recrudecieron aún más las políticas de aislamiento contra Cuba.

DISTENSIÓN

Durante la administración del expresidente Barack Obama (2009-2017) se dieron pasos para atenuar los efectos del bloqueo, que llegó a ser considerado por el mandatario estadounidense como «obsoleto», y una política equivocada de los mandatarios que le precedieron.

En este período se alcanzó una relativa mejora en las relaciones bilaterales, se ampliaron las opciones comerciales, se alentaron las visitas, se promovió un intercambio cultural, se «suavizaron» algunas aristas del bloqueo e incluso se produjo la primera visita en 88 años de un presidente de EEUU a La Habana, en marzo de 2016.

TRUMP RETROCEDE

Con la llegada al poder de Donald Trump, en enero de 2017, los avances logrados en el proceso de reanudación de relaciones entre Cuba y EEUU emprendido por Obama fueron eliminados, aplicando una retórica agresiva que culminó con la aplicación de más de 240 sanciones durante sus cuatro años de mandato.

La administración de Trump suspendió los servicios consulares y la emisión de visas en la embajada de Estados Unidos en La Habana, y expulsó de Washington a un numeroso grupo de funcionarios de la sede diplomática cubana en ese país.

También suspendió los envíos de remesas familiares, aplicó regulaciones para la administración de exportaciones y una política general de denegación de licencias para el arrendamiento de aeronaves a aerolíneas estatales cubanas, y el impedimento de reexportación a Cuba de artículos extranjeros que contengan más de un 10 % de componentes estadounidenses.

A su vez, limitó la exportación de bienes destinados a mejorar la infraestructura de telecomunicaciones, y la suspensión de la mayoría de los vuelos de aerolíneas estadounidenses desde EE.UU a Cuba.

No satisfecho con esto, Trump ordenó incluir a Cuba en un informe sobre la trata de personas, en una lista especial de vigilancia en virtud de la Ley de Libertad Religiosa Internacional, en el listado de «adversarios extranjeros» involucrados en conductas adversas para la seguridad nacional de EEUU y en la lista de estados patrocinadores del terrorismo.

Con la llegada a la Casa Blanca de Joe Biden, y sus promesas de campaña de regresar a las políticas de Obama hacia Cuba, se espera que muchas de las decisiones adoptadas por Trump sean abolidas y ambos países retomen el camino del entendimiento, después de casi seis décadas de confrontación.

*Sputnik

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