Draghi primer ministro de Italia: ¿revancha de las élites?

El nuevo primer ministro italiano, Mario Draghi, nombrado por el presidente Sergio Mattarella, debe asegurarse el suficiente apoyo de los partidos parlamentarios para poner fin a la crisis política que vive el país.

Por Aleksándr Dunáev*

En el drama político que está viviendo Italia en las últimas semanas empieza un nuevo acto, quizás el último. Este martes, al constatar que era imposible constituir una nueva mayoría parlamentaria, el presidente de la república dio el mandato para formar un nuevo gabinete a Mario Draghi, apodado en los medios como ‘Super Mario’ por haber asegurado la estabilidad de la moneda europea durante la crisis de deuda soberana en 2012.

¿QUIÉN ES EL SEÑOR DRAGHI?

Al economista Mario Draghi se le califica a menudo de representante de las élites. Nacido en Roma en 1947, estudió en la escuela de los padres jesuitas, en la cual se formó una buena parte de la clase dirigente italiana.

Después de graduarse en la Universidad Sapienza de Roma y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (EEUU), hizo carrera en las instituciones financieras nacionales e internacionales, llegando a ser gobernador del Banco de Italia entre 2005 y 2011 y presidente del Banco Central Europeo (BCE) entre 2011 y 2019.

Su momento de gloria llegó en 2012, cuando con su famosa frase «el BCE está dispuesto a hacer lo que haga falta para preservar el euro y, créanme, será suficiente» logró calmar el pánico en los mercados y restableció el funcionamiento normal del sistema financiero europeo.

Las ideas económicas de Draghi sufrieron una evolución notable durante su larga carrera en el mundo de las altas finanzas. En los años 70 se atenía al keynesianismo, pero más tarde abrazó las ideas neoliberales y en 2012, unos meses después de su nombramiento al cargo del presidente del BCE, declaró en una entrevista al periódico Wall Street Journal que el modelo social europeo estaba superado y elogió las drásticas medidas aplicadas en Grecia para gestionar la crisis de la deuda soberana.

Sin embargo, a lo largo de su permanencia en el BCE optó por la expansión cuantitativa, lanzando en 2015 un ambicioso programa de compra de títulos a un ritmo de 60.000 millones al mes.

En marzo de 2020, con el coronavirus ya a las puertas, Draghi confirmó su regreso al keynesianismo, instando al Estado a aumentar la deuda pública y el déficit presupuestario para «proteger a los ciudadanos» y mantener a flote la economía mermada por la emergencia epidemiológica.

¿CONTRAOFENSIVA DE LAS ÉLITES?

No faltan en Italia los que consideran la subida al poder de Draghi como una revancha de las élites, indignadas y preocupadas por la irrupción en la política de los así llamados partidos anti sistémicos, en primer lugar, del Movimiento 5 Estrellas (M5S).

Según esta versión, ahora que Italia debe preparar un plan para gestionar los 210.000 millones de euros que recibirá del fondo para la recuperación de la economía europea, las élites creyeron indispensable encontrar a una persona suficientemente competente para liderar el país.

El trabajo «sucio» de torpedear el Gobierno de Giuseppe Conte lo llevó a cabo Matteo Renzi, líder del partido Italia Viva, que formaba parte de la ya difunta coalición gobernante. Primero Renzi anunció la retirada de sus ministros del Gobierno y después no quiso ceder a compromisos para formar un nuevo Gabinete de coalición bajo el liderazgo de Conte.

Renzi no escondió su satisfacción por el nombramiento de Draghi, declarando en una entrevista al diario La Repubblica que «si tenemos que gastar 200.000 millones de euros, prefiero que los gaste Draghi y no Conte».

Una satisfacción compartida por el mundo de la finanza y la burocracia europea. Este miércoles la bolsa de Milán, la más importante del país, cerró con una subida del 2,1 por ciento. A su vez, el vicepresidente de la Comisión Europea Margaritis Schinas acotó que en Bruselas Draghi sigue siendo «respetado y admirado».

POPULISTAS EN LA ENCRUCIJADA

Algunos partidos, como el Partido Democrático (PD), Italia Viva e incluso Forza Italia de Silvio Berlusconi que hasta ahora se encontraba en la oposición, dieron su aval a la candidatura del nuevo primer ministro.

Para otras formaciones políticas el nuevo giro de la crisis es un verdadero dolor de cabeza. El M5S, que sufre divisiones interiores tan graves que la figura de Conte era uno de los pocos elementos que le daba algo de cohesión, no logra elaborar una posición común. Su líder político, Vito Crimi, anunció que el Movimiento no votará por el expresidente del BCE. Sin embargo, el ministro de Exteriores y exlíder de M5S Luigi Di Maio instó a sus compañeros a demostrar madurez, expresándose, en práctica, a favor de Draghi.

Matteo Salvini, líder de la Liga, el partido de derecha más popular del país, sigue repitiendo que la mejor opción en las condiciones actuales serían las elecciones anticipadas, pero se declara dispuesto a negociar con Draghi. A su vez, su aliado político Giorgia Meloni, jefa del partido de ultraderecha Fratelli d’Italia, parece inamovible: «No hay ninguna posibilidad de una participación y ni siquiera de un apoyo al Gobierno de Draghi».

Esto pone en una posición difícil a Salvini, quien tiene que elegir entre la intransigencia de Meloni y el ala moderada de su propio partido que se expresa a favor de Draghi. Al apoyar a Draghi, se convertirá de hecho en un aliado político del PD y Italia Viva, lo que, según opinan algunos observadores, en el futuro podría poner fin a su carrera política.

En estos días Draghi se reunirá con los representantes de los partidos parlamentarios. Aún no está claro si se asegurará el apoyo suficiente, pero Renzi está seguro que sí. Y si lo dice el enterrador del Gobierno de Conte, es muy probable que tenga razón.

*Sputnik

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