La pandemia del coronavirus agrava la crisis demográfica italiana

En 2020 las muertes superaron en 300.000 los nacimientos en Italia, todo un récord para los últimos 150 años, lo que los demógrafos atribuyen a los efectos de la pandemia.

Por Aleksandr Dunáev*

CADA VEZ MENOS NIÑOS

A principios de 2020, cuando el coronavirus aún parecía una amenaza lejana, los medios italianos lamentaban la constante reducción de la cifra de nacimientos y el envejecimiento de la población del país. El diario Il Messaggero observaba que 2019 entraría en la historia como el año de récords negativos: «No sólo se registró el menor número de nacimientos (apenas 435.000), sino que también el reemplazo natural fue el más bajo en los últimos 102 años».

Un año después estas quejas parecen exageradas. Los resultados de 2020 fueron mucho peores que los del año anterior: según las estimaciones del Instituto Nacional de Estadística (Istat), nacieron menos de 400.000 niños, la cifra más baja desde la unificación del país en 1870.

Y parece que lo peor aún está por llegar. Visto que el periodo natural del embarazo es de nueve meses, los efectos de la pandemia del coronavirus y de las medidas restrictivas impuestas para frenarla empezaron a sentirse tan sólo a finales del año. Según observó Gian Carlo Blangiardo, presidente del Istat, en una nota publicada la semana pasada en la página web de la institución, «en 2020 es legítimo esperar una disminución sensible de los nacimientos en el mes de diciembre con algunas primeras señales débiles en noviembre».

REBROTE DE MORTALIDAD

Aún más evidente es el impacto del coronavirus en el número de decesos. La mortalidad empezó a crecer vertiginosamente en marzo de 2020, cuando superó en un 38,7 por ciento los datos del mismo mes del año anterior. La segunda oleada en otoño añadió otras decenas de miles de muertes al triste balance de la pandemia.

Como resultado, en 2020, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, el país rebasó el umbral de 700.000 muertes al año (precisamente 726.350, según los cálculos preliminares del Istat), reportando casi 84.000 muertes más que en 2019, un aumento que los demógrafos atribuyen en primer lugar al coronavirus.

También es verdad que la pandemia redujo de manera sensible la mortalidad debida a otras causas. Por ejemplo, en los primeros ocho meses de 2020 el número de las víctimas mortales de siniestros de tráfico se redujo en un 26 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, dado que las muertes en las carreteras apenas alcanzan el 0,5 por ciento del total de los decesos, su disminución no pudo incidir de manera significativa en el cuadro general de la mortalidad en el país.

PEOR SALDO DE LOS ULTIMOS CIEN AÑOS

Como consecuencia, en 2020 el saldo demográfico, que refleja la diferencia entre los nacimientos y las muertes, superó las 300.000 personas. Para encontrar un resultado comparable en la historia de Italia habría que remontar a 1918 cuando el país, desangrado por la Primera Guerra Mundial, se enfrentó con la tremenda pandemia de la gripe española.

En Italia el saldo demográfico es negativo desde 2006, pero antes de la pandemia se veía mitigado por el aumento de la población extranjera que para finales de 2019 alcanzó las 5.400.000 personas, a saber, el 8,9 por ciento de la población del país.

Sin embargo, el aspecto migratorio del cuadro demográfico también se vio afectado por la pandemia. Según los cálculos del Istat, entre enero y septiembre de 2020 el número de migrantes que llegaron a Italia disminuyó en un 17,4 por ciento respecto al mismo periodo del año precedente.

En términos relativos, la reducción más drástica se observa en las llegadas de Nigeria (72,8 por ciento), China (63,1), Senegal (59,7), Bangladés (53,1) y Pakistán (51,8). A pesar de que también cayó el número de los italianos que se trasladan al extranjero, eso no pudo compensar el bajón del número de los inmigrantes.

PERSPECTIVAS POCO OPTIMISTAS

Los italianos esperan que la vacunación masiva que se inició el pasado 27 de diciembre logre doblegar la curva de contagios con el coronavirus. Sin embargo, es poco probable que la victoria sobre la enfermedad invierta las tendencias demográficas negativas que se observan desde hace años.

En la UE Italia tiene una de las cuotas más altas de ancianos en la población total, con lo cual la mortalidad permanecerá relativamente alta por causas naturales. En cuanto a la natalidad, la experiencia de 2020 indica que las medidas restrictivas impuestas para frenar la segunda oleada del coronavirus podrían repercutirse en el número de nacimientos en primavera y verano de este año.

Según explica la profesora de demografía de la Universidad Sapienza de Roma, Alessandra De Rose, en una entrevista a la agencia AGI, en Italia se produjo «un cambio negativo de las expectativas de los jóvenes. Muchas parejas decidieron aplazar su proyecto reproductivo tanto por la incertidumbre económica y de trabajo como por el miedo de que la crisis sanitaria no acabe pronto».

En su opinión, «este cambio todavía no ha sido captado plenamente por las estadísticas, pero indica un fenómeno alarmante». De hecho, de un sondeo realizado por el Istat entre los demógrafos italianos emerge que el 70 por ciento de los expertos encuestados suponen que en 2021 la cifra de los nacimientos permanecerá por debajo de 400.000.

A su vez, las restricciones anticovid que conciernen las llegadas desde el extranjero no permitirán compensar el saldo negativo gracias a los flujos migratorios. Con o sin el coronavirus, el problema demográfico en Italia se hace cada vez más acuciante.

*Sputnik

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