El acuerdo del Brexit encalla en Irlanda del Norte

El Gobierno británico y la Unión Europea han reabierto la batalla en torno a la implementación del Brexit en Irlanda del Norte, que está provocando tensión en la dividida sociedad norirlandesa y el colapso del comercio con el resto del Reino Unido.

Por Lourdes Gómez*

El ministro del Gabinete Michael Gove y el vicepresidente de la Comisión Europea, Maroš Šefčovič, tratarán de reconciliar las respectivas posiciones en una reunión prevista en Londres para el jueves 11. Pero el encuentro entre los dos coordinadores de la implementación del Protocolo de Irlanda del Norte del acuerdo del Brexit tendrá lugar en un contexto de mutuas y agrias recriminaciones.

AMENAZAS BRITÁNICAS

Londres amenaza con revocar secciones del estatuto especial acordado para el Ulster británico en el pacto de divorcio de la UE. La provincia permaneció dentro la unión aduanera y del mercado común de bienes, sujeta por tanto a las normativas y estándares regulados por el bloque de los Veintisiete. El arreglo evitó la reinstalación de una frontera física entre las «dos Irlandas», que se desmanteló a partir de los acuerdos de paz de 1998, trasladándola al perímetro de la isla.

«Hay una frontera en el mar de Irlanda … la gente de Irlanda del Norte no está experimentando los beneficios plenos como ciudadanos del Reino Unido», protestó Sammy Wilson, portavoz del Brexit del Partido Unionista Democrático (DUP, en sus siglas en inglés). Esta formación unionista, que dirige Arlene Foster, comparte las riendas del Ejecutivo autonómico con Michelle O´Neill, vicepresidenta de la fuerza republicana Sinn Fein.

FRUSTRACION UNIONISTA

El veto a la importación de tierra inglesa o escocesa, aunque sean restos atrapados entre las ruedas de un tractor de segunda mano, es el símbolo más alarmante de la «humillación» de los unionistas y lealistas con el pacto negociado por el primer ministro Boris Johnson. «Nos hace sentirnos extranjeros en nuestro propio país», denunció el diputado Ian Paisley.

El mandatario conservador indicó que hará «todo lo necesario» para asegurar que «el Protocolo no levante barreras innecesarias, o ningún tipo de barrera, en el mar de Irlanda». Desafía con activar el freno de emergencia – el artículo 16 de dicho pacto- si la UE rechaza «reajustar» el acuerdo y prolongar hasta enero de 2023 ciertas moratorias en las inspecciones aduaneras. Las demandas británicas se recogen en una carta que ha irritado a la UE por su tono áspero y autoritario, según fuentes diplomáticas.

FALLO GARRAFAL

En realidad, Johnson amenaza con emplear la misma herramienta que la Comisión estuvo a punto de accionar al calor de la crisis en el suministro de vacunas contra el covid-19. La UE admitió su error y abortó la acción con la que pretendía impedir la exportación de viales a Gran Bretaña a través de Irlanda del Norte.

«Socavó la confianza, hizo daño y requiere acción urgente», replicó Gove sin aceptar por completo el gesto de contrición de sus exsocios. EL DUP anunció entonces un boicot legislativo en cuestiones relacionados con el Brexit y la suspensión de sus relaciones con el Gobierno de Dublín. Elevó también la presión sobre Johnson con una reclamación pública de la abolición del protocolo y a favor del «comercio sin restricciones dentro del mercado interno del Reino Unido». La petición recogió en pocas horas las 100.000 firmas requeridas para ser debatida en el Parlamento de Westminster.

VUELVEN LAS INTIMIDACIONES

El impacto del Brexit está reabriendo las fricciones comunitarias en Irlanda del Norte. En las últimas semanas aparecieron pintadas señalando como «objetivo» a los inspectores de aduanas, grafitis «contra la frontera en el mar de Irlanda» y carteles reminiscentes de la llegada ilegal de armas para la paramilitar Fuerza de Voluntarios del Ulster en 1912, el año de la partición de la isla. Las intimidaciones provocaron la suspensión temporal de los controles y la retirada de funcionarios de los puertos de Belfast y Larne.

El Sinn Fein y los nacionalistas norirlandeses defienden la continuidad del estatuto especial para Irlanda del Norte, que forma parte del acuerdo internacional de la retirada de la UE. «El protocolo norirlandés es la consecuencia directa del Brexit», recordó Colum Eastwood, líder del SDLP. La provincia votó mayoritariamente en contra de la salida de la UE en el referéndum de 2016. Entre las fuerzas mayoritarias sólo el DUP apoyó el Brexit.

*Sputnik

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