Bailarines venezolanos esperan con ansias volver al escenario, tras 11 meses de suspensión

Los bailarines venezolanos aguardan con ansias el momento de retornar a los escenarios tras casi un año de suspensión por la pandemia de covid-19, y aunque los teatros y cines tienen a autorización de abrir desde el 20 de enero pasado, para el cuerpo de danza la espera continúa.

«El hecho de saber que el cuerpo de danza aún no va a volver a los escenarios me genera ansiedad y tristeza porque el bailarín vive de ese público, del escenario, de los ensayos, del entrenamiento, del contacto», dijo a esta agencia la bailarina Emily Báez, integrante del cuerpo de danza del Teatro Teresa Carreño.

A partir del 16 de marzo de 2020, todos los planes cambiaron para la vida cultural, la cuarentena radical por la aparición en Venezuela de los primeros casos de covid-19, pintó difícil el panorama: toda la programación anual quedó suspendida, y con ello llegó para los bailarines la incertidumbre de si algo habrá cambiado para siempre.

«Está la zozobra de no saber para qué estamos entrenando, ¿se va a acabar la carrera? ¿vamos a volver a nuestra institución de trabajo?», dijo a esta agencia Karla Medina, bailarina profesional con 19 años de experiencia.

Esta agencia conversó con más de seis bailarines, y todos comentaron que es cuesta arriba seguir preparándose para cuando llegue el día de volver a los escenarios o para algún proyecto online.

Este año le ha tocado a muchos bailarines desde luchar con sus emociones hasta a adaptar el cuarto, la cocina o cualquier otro espacio de su hogar como una barra, o sufrir las consecuencias de un piso que no está adaptado para el impacto de alguna de las posturas o saltos de ballet clásico.

A pesar de la incertidumbre que aún los rodea, los profesionales de este medio artístico aseguraron que han hecho lo posible para no detenerse.

«Nosotros nos preparamos para mostrar a un público el trabajo que como artistas hacemos, ha habido un problema hasta depresión para muchos, porque estar en casa buscando la forma de que te vean o producir dinero también desgasta mentalmente, y afecta la motivación, las ganas se desvanecen, y hay gente que ha dejado su sueño a un lado», explicó a Sputnik el bailarín Jesús Duvén.

En octubre, el Teatro Teresa Carreño habilitó un espacio abierto para que los bailarines pudieran realizar prácticas, pero en menos de dos semanas la actividad quedó suspendida, las autoridades alegaron el riesgo de contagio del nuevo coronavirus (causante de la enfermedad covid-19).

En ese momento, Juan Mora, uno de los integrantes de este cuerpo decidió hacer todo lo que estaba a su alcance para volver a Caracas.

«Yo estaba en Maracaibo (noroeste) y en ese momento volver fue una odisea por la cuarentena, pero lo logré, porque sentí que si yo dejo esto (la danza) sentiría que mi vida pierde el rumbo», agregó.

Sin embargo, Mora solo pudo practicar con su grupo una semana de las dos en las que estuvieron abiertos los espacios para las prácticas, pues a la siguiente los ensayos quedaron suspendidos.

Desde entonces, los bailarines aseguraron a esta agencia que se sienten a la deriva, y aunque todos de algún modo han intentado reinventarse, aprovechar las redes para exponer su arte o desarrollar proyectos personales, todos coinciden en que nada se compara con lo que sienten cuando están frente el público en un escenario.

Sputnik

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