Residencias de ancianos españolas sacuden las heridas del coronavirus, un año después

El pasado diciembre, la organización Amnistía Internacional publicó un estudio en el que, a falta de que el Gobierno publique un informe oficial, auguraba que la mitad de las muertes producidas en España durante la pandemia habrá tenido lugar en residencias de ancianos.

Por Jon Codero*

Este escalofriante dato no extraña a la población española que, sobre todo en la primera ola, fue testigo por los medios de cómo sorprendió al país la llegada del coronavirus, que se cebó con estas instalaciones, cada vez más frecuentes dado el envejecimiento y la mayor esperanza de vida de la sociedad española.

En aquellos meses también impactó una de las comparecencias registradas en la Comisión de Reconstrucción del coronavirus del Congreso de los Diputados, que abrió todos los informativos en el país del 5 de junio pasado.

Se trataba de un personaje hasta entonces desconocido, Cinta Pascual, que con un escalofriante realismo describió cómo los servicios sanitarios no pudieron atender a la gran cantidad de ancianos que enfermaron al mismo tiempo y hubo, en ocasiones, que elegir entre quién vivía y quién moría.

«Me costó muchísimo poder ir a la Comisión, parece que nadie quería escuchar (…) yo no era consciente de la cantidad de medios que escuchaban la comparecencia, me di cuenta al salir por la cantidad de mensajes y llamadas», explica en un primer momento la actual presidenta de la patronal más importante de las residencias , CEAPS.

Otra de las percepciones que recuerda esta trabajadora social del día que habló en sede parlamentaria es que «los diputados me escuchaban con la sensación de que podían haber hecho más en los meses pasados».

Rememora cómo entre los documentos que aportó a su audiencia ese día estaban las más de 700 peticiones de auxilio en vano que se hicieron durante la primera ola, o cómo recordó que, desde su agrupación nacional, hicieron un cargamento de Equipos de Protección Individual -los famosos EPIs- que fueron desviados por el Estado a los hospitales, en el marco del primer estado de alarma.

NUEVO ESCENARIO

Hoy en día, más de seis meses después, su mirada sobre la situación es distinta.

«Vimos un antes y un después cuando se reorganizó todo el sistema y desde los centros de salud se les empezó a dar servicio a las residencias o empezaron a llegar los test PCR. Por ejemplo, nos dimos cuenta de que en los centros había más del 40 por ciento de asintomáticos, algo fundamental para localizar el virus y aislar», explica al recordar el inicio del verano pasado.

Sobre esta tercera oleada explica que está siendo fundamental el plan de vacunación, que sitúa a estos centros como prioritarios, «hay muchísima esperanza, yo he podido ver cómo entraba el covid-19 en residencias vacunadas de primera dosis y la mortalidad cae en picado; de mortalidades del 25-30 por ciento, al 5», señala.

Esta prioridad ha permitido que, como calcula Pascual, prácticamente todas las residencias de su asociación empresarial hayan puesto la primera dosis y en aquellos territorios donde no se haya puesto a todos los usuarios la segunda, se esté en niveles del 80 o 90 por ciento.

Recientemente en el popular programa de televisión «Salvados», el cantante Miguel Ríos, el viejo rockero por excelencia del panorama musical español, reflexionaba junto con otros rostros populares, todos ellos mayores de 70 años, sobre la vejez.

«Las residencias no tienen que ser morideros», exclamaba el cantante entre otras afirmaciones de sus contertulios, también críticas con el actual sistema y que se hacían eco del debate abierto durante la pandemia sobre el modelo español de cuidados a mayores y su diseño futuro.

Desde la mayor agrupación española de estas instalaciones, su presidenta reclama mayor financiación, coordinación con el sector sanitario y flexibilidad en el modelo.

«La gente tiene derecho a decidir dónde quiere pasar sus últimos años de vida, en un centro de día, en una residencia o en su casa, pero con servicios profesionales», resume Cinta Pascual.

Este miércoles, la televisión pública (TVE) publicaba unos datos propios, según los cuales en las residencias habían muerto casi 31.000 personas por coronavirus durante la pandemia, un 49 por ciento del total de fallecidos notificados en el país.

Un informe del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) estimaba en septiembre de 2020 en 312.894 los residentes de estos centros, una población que se espera que crezca en los próximos años y sobre la que cada vez más voces piden mayor atención para el futuro.

*Sputnik

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