Periodista de EEUU investiga gastos de Washington en Cuba

Durante más seis décadas, el Gobierno de EEUU ha intentado socavar a las autoridades de Cuba, mediante programas supuestamente dedicados a promover la democracia, comentó a Sputnik el periodista estadounidense Tracey Eaton, que administra en redes sociales el blog Cuba Money Project.

Por Miguel Fernández Martínez*

«El Gobierno de EEUU ha estado buscando formas de socavar al Gobierno socialista de Cuba durante más de seis décadas. Mi objetivo es comprender mejor qué sucede con los millones de dólares gastados en esos programas de promoción de la democracia», comentó Eaton a esta agencia.

Cuba Money Project, según reza en la presentación del blog de Eaton, es una iniciativa periodística destinada a informar historias sobre programas y proyectos del Gobierno de EEUU relacionados con Cuba, y tiene entre sus principales objetivos el de «conocer el destino de cientos de millones de dólares de impuestos estadounidenses gastados en programas de Cuba».

Para Eaton, los programas establecidos por Washington y dirigidos contra Cuba son controvertidos y asegura que, como periodista no toma partido en el debate.

PROGRAMAS ¿LEGÍTIMOS?

Recordó que la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) adoptó la Declaración sobre Inadmisibilidad de Intervención e Injerencia en los Asuntos Internos de los Estados en 1965, que establece que «ningún Estado o grupo de Estados tiene derecho a intervenir o interferir de cualquier forma o por cualquier motivo en los asuntos internos y externos de otros Estados».

«Los programas del Gobierno de EEUU ciertamente parecerían estar en violación de esa declaración», indicó Eaton.

Agregó que, por su parte, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) «dice que opera programas de democracia en Cuba bajo los principios establecidos en la Convención de Derechos Humanos de la ONU y la Carta Democrática Interamericana, diseñados para capacitar a los ciudadanos cubanos para que trabajen juntos de manera independiente y reduzcan su dependencia del Estado».

Otro de los argumentos de la USAID es mostrar a los disidentes y opositores cubanos «cómo documentar los abusos a los derechos humanos y trabajar para crear conciencia sobre tales abusos», aunque aclara que eso contraviene la declaración de la ONU de 1965.

Según la ONU, agrega el periodista estadounidense, «cada nación tiene derecho a determinar su propio sistema político, económico, cultural y social (…) sin intervención externa, interferencia, subversión, coacción o amenaza de cualquier forma».

La Declaración sobre Inadmisibilidad de Intervención e Injerencia en los Asuntos Internos de los Estados emitida por la ONU también dice que las naciones no deben llevar a cabo «ninguna acción que busque romper la unidad o socavar o subvertir el orden político de otros Estados y deben abstenerse de cualquier campaña difamatoria o propaganda hostil con el propósito de intervenir o interferir en los asuntos internos de otros», añadió.

«Creo que sería poco realista esperar que EEUU no ejerza alguna presión sobre otras naciones para tratar de ayudar a lograr sus propios objetivos», enfatizó Eaton.

Para el editor de Cuba Money Projet, está es una disputa complicada y de muchas capas, que impone cuestionarse muchos temas.

¿Debería admitirse alguna injerencia de EEUU en Cuba considerando que varios millones de cubanos viven fuera del país? ¿Son legales las campañas de información estadounidenses dirigidas a Cuba? ¿Se ha mantenido el derecho internacional al ritmo de los cambios tecnológicos y culturales que facilitan el florecimiento de tales campañas?, se pregunta Eaton.

A su vez, pone sobre el tapete la vieja interrogante de hasta dónde pueden intervenir en los asuntos de Cuba sus exiliados políticos, y los significativos avances de las nuevas tecnologías digitales que hacen más fáciles los montajes de estas campañas desde el exterior.

«OBJETIVIDAD» DE LAS CAMPAÑAS

Según Eaton, en muchos casos, estos proyectos están diseñados específicamente para resaltar los supuestos abusos de derechos humanos y la desigualdad que denuncian los opositores al Gobierno cubano.

«Los administradores de estos programas no piden objetividad. Solo quieren crear conciencia sobre los abusos y otros problemas. Sus programas no están destinados a explorar ningún aspecto positivo sobre Cuba. No se considera la objetividad».

Agregó que no tiene «suficiente información para juzgar la independencia de muchas organizaciones que reciben fondos estadounidenses. Tampoco tengo una imagen completa de todas las organizaciones que reciben dinero. Las agencias estadounidenses no revelan detalles sobre cuánto dinero se gasta o quién lo recibe».

PRINCIPALES FUENTES DE ESTOS PROGRAMAS

Eaton comentó que algunos de los que apoyan y en algunos casos operan programas de democracia tienen vínculos familiares con Cuba. «He entrevistado a algunos exiliados cubanos que dejaron la isla hace décadas, perdieron sus fortunas y propiedades familiares y tuvieron que reconstruir desde cero en EEUU. Algunos fueron encarcelados en Cuba por su oposición al gobierno socialista».

«Otras personas que apoyan los programas tienen intereses económicos en lo que algunos han llamado el «Complejo Industrial de la Democracia». Se ganan la vida con los programas, mientras otros tienen motivaciones ideológicas, se oponen al socialismo y les gustaría ver democracias al estilo occidental en todo el mundo», aseguró.

250 MILLONES PARA PROGRAMAS EN 20 AÑOS

Según datos ofrecidos por las autoridades cubanas, en las últimas dos décadas los diferentes gobiernos de EEUU han destinado cerca de 250 millones de dólares para financiar programas de subversión contra Cuba.

Estos fondos son distribuidos a través de agencias, empresas y organizaciones como la USAID, y la Fundación Nacional para la Democracia (NED), que financian actividades cuyo propósito es el derrocamiento de la Revolución cubana, según un artículo publicado el pasado 8 de febrero por el periódico local Granma.

En un artículo titulado The democracy business in Cuba is bustling (El negocio de la democracia en Cuba está en auge), publicado el 9 de diciembre último en Cuba Money Project, el periodista Tracey Eaton expresa que «los registros públicos (de EEUU) revelan solo destellos fugaces del mosaico».

«Algunos programas son tan secretos que nunca se revelan los destinatarios de los fondos. Los detalles generales sobre otros programas se encuentran en registros públicos, pero operan en Cuba con la máxima discreción», agregó Eaton.

Según el sitio digital Cuba Money Project, durante los cuatro años de la administración del expresidente Donald Trump (2017-2021), al menos 54 grupos que atacan a Cuba operaron con dinero proveniente de la USAID o de la NED.

*Sputnik

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