Cuba, más cerca de lograr una vacuna propia contra el COVID-19

Del 3 al 8 de marzo los candidatos vacunales contra el COVID-19 Soberana 02 —producido por el Instituto Finlay— y Abdala —desarrollado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB)— comenzarán la etapa final de sus estudios clínicos en Cuba. Sputnik conversó con voluntarios para los ensayos clínicos de la vacuna Abdala.

Por Canay Galletti Hernández*

La Mayor de las Antillas es la primera nación de América Latina en desarollar una vacuna propia, logro científico que la coloca cada vez más cerca del propósito de inmunizar a su población antes de concluir 2021. La aplicación de miles de dosis en las fases I y II indicó una potente respuesta inmunológica, sin eventos adversos significativos.

La autoridad reguladora de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed) aprobó el comienzo del estudio de evaluación de eficacia clínica del candidato vacunal Soberana 02 (fase III), con una participación de 44.000 sujetos, de entre 19 y 80 años. Serán habilitados 50 vacunatorios en ocho municipios de la capital: Plaza de la Revolución, Playa, Centrohabana, Cerro, Habana Vieja, Lisa, Marianao y 10 de Octubre.

Por su parte, la fase III del candidato vacunal Abdala, desarrollado por el CIGB, medirá su efectividad en 30.000 voluntarios de Santiago de Cuba y 12.000 de Guantánamo. Luego de los resultados de eficacia se evaluará la cantidad de dosis apropiadas y se producirá en los laboratorios AICA de BioCubaFarma.

Sputnik conversó con voluntarios para el candidato vacunal Abdala que acudieron a la convocatoria de la Universidad de Oriente, en la provincia de Santiago de Cuba, quienes, algunos de ellos, estuvieron presentes con anterioridad en las zonas rojas y los centros de aislamiento, iniciativas de impacto social en el enfrentamiento a la pandemia.

Candidato vacunal CIGB-66 o Abdala

«En el hospital recibimos un informe con detalles de la investigación, el protocolo a seguir, posibles reacciones adversas de la vacuna, condiciones invalidantes; así como los derechos y beneficios de los voluntarios. Luego nos realizaron un test rápido de COVID-19 y firmamos un documento de consentimiento», expresa la estudiante Grettel Gómez González a Sputnik.

Grettel, estudiante de segundo año del Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García, intervino en el estudio en el grupo de edad entre 18 y 25 años. Días antes cumplía servicio como voluntaria en el Centro de Aislamiento de la sede Julio Antonio Mella de esa casa de altos estudios.

En el desarrollo de las vacunas, el avance de una etapa a la otra implica la participación de más individuos en los estudios clínicos y, por consiguiente, un mayor número de personas inmunizadas. La primera de ellas comenzó en el Hospital Saturnino Lora en Santiago con 132 voluntarios, con dos esquemas de inmunización.

En el esquema corto, el individuo es inmunizado los días 0, 14 y 28, y a los días 42 y 56 es posible medir la respuesta inmune. En el esquema largo, la inmunización ocurre los días 0, 28 y 56, y la respuesta se evalúa al día 70. Tras la fase II, iniciada el primero de febrero en el centro de salud santiaguero, 660 personas resultaron inmunizadas.

Los participantes deben cumplir con determinados requisitos, entre ellos:

-No haber estado vinculados en los últimos 15 días al trabajo en la denominada zona roja.

-No haber enfermado en ese periodo con el virus SARS-CoV-2 o estado en contacto directo con alguna persona diagnosticada con COVID-19.

-No presentar ninguna patología crónica.

Según explica Grettel, corresponde al esquema de vacunación corto y, en ese periodo, a las mujeres en edad fértil se les realiza un test de embarazo, sumado a la extracción de 5 mm de sangre, examen físico —talla, peso, índice de masa corporal, presión corporal—, aplicación de la dosis de la vacuna o placebo y consulta médica una hora después para valorar efectos adversos inmediatos.

«Pertenecer a este estudio clínico significa extremar las medidas de bioseguridad para evitar el contagio con el COVID-19, ya que de enfermarme se invalida la continuidad del estudio. Trato de salir de la casa lo menos posible, desinfectarme las manos más a menudo, evitar manipularme la zona de la cara, así como el transporte público y las aglomeraciones», indica.Lianne de la Caridad Romero, psicóloga y profesora adiestrada en la Universidad de Oriente, fue otra de las voluntarias en el proceso. Tras la primera dosis experimentó dolor en el área de la vacuna y náuseas, y luego de la segunda vivenció dolor en el brazo y sueño, síntomas con una permanencia muy corta y solo en las primeras 24 horas.

«Tengo plena confianza en el sistema de salud cubano, por eso no lo pensé mucho cuando decidí insertarme, incluso, renuncié a otros planes previstos para esa etapa. La debida información, la atención del personal de la salud y la trayectoria de nuestro sistema de salud constituyen las bases para mi seguridad y disposición», argumenta.

Celia Pérez Reyes, psicóloga de la Universidad de Oriente, resalta cambios positivos en su bienestar físico y psicológico, así como, un incremento en la energía para la actividad física, respecto a meses precedentes. En su caso, tampoco ha modificado sus hábitos o rutinas.

Celia Pérez Reyes recibiendo la vacuna Abdala - Sputnik Mundo, 1920, 04.03.2021
Celia Pérez Reyes recibiendo la vacuna Abdala.
Centros de aislamiento y COVID-19

Cuando la Universidad de Oriente recibía la convocatoria para el ensayo clínico de Abdala, Enrique Estrada, profesor de Matemáticas en la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, dirigía un grupo de 28 jóvenes, voluntarios en la zona roja del centro de aislamiento Julio Antonio Mella para pacientes sospechosos o positivos, en funcionamiento desde el 17 de enero.

«Uno de los momentos más felices del día era cuando compartíamos todos el momento de la comida, alrededor de las 9 o 10 de la noche, después de una jornada extenuante. Nos apoyamos unos a otros y mantuvimos una constante comunicación con nuestros familiares por las redes sociales», recuerda.

Jóvenes voluntarios cubanos en centro de aislamiento como personal de apoyo. El gesto con el dedo indica Primer PCR negativo - Sputnik Mundo, 1920, 04.03.2021
Jóvenes voluntarios cubanos en centro de aislamiento como personal de apoyo. El gesto con el dedo indica «Primer PCR negativo».

Cada día realizaban dos reuniones, sobre todo, para definir el desempeño de roles como: mensajero, ayudante de cocina o gestor de limpieza. Estrada califica los días más difíciles, en esas dos semanas como personal de apoyo, aquellos en los cuales entraba gran afluencia de contagiados o se complicaba el cuadro clínico de los ingresados.

«La labor en esa área compleja te ayuda a comprender la magnitud de esta crisis epidemiológica, aprendes a valorar más la vida, el cuidado personal, sufres cuando llegan pacientes, sobre todo, niños y ancianos y, a la vez, disfrutas de las altas médicas otorgadas. Compensa la alegría, el agradecimiento y la esperanza de los enfermos», asegura.

Datos oficiales revelan que Santiago de Cuba, La Habana, Guantánamo, Pinar del Río, Mayabeque y Camagüey presentan los mayores niveles de transmisión y concentraron durante el mes de febrero 84% de las personas diagnosticadas y el promedio de casos por día fue de 821,7, un incremento de 64% respecto a enero.

«La expresión más fiel para apreciar cuánto nos marcó es el deseo de la mayoría de repetir la experiencia, y no lo hemos hecho ya porque una parte estamos involucrados en el estudio del candidato vacunal, situación que nos invalida durante, al menos, dos meses. Comenzamos como grupo, continuamos como equipo y, finalmente, fuimos una familia», expresa.

Lianne Romero reconoce cómo en esos espacios resulta visible el humanismo, la empatía, la responsabilidad, la ayuda y el compromiso como profesionales y cubanos, todo ello sobrepasa el miedo al contagio. «Son comunes las palabras de aliento, escasea el descanso, trabajamos sin quejarnos y, frente a las adversidades, asumimos las más rápidas y certeras soluciones».

«Como psicóloga acompañé a pacientes ante la espera del resultado de la prueba PCR. Es un momento de muchas ansiedades y canalizarlas fue de gran ayuda para ellos. Igualmente, el personal médico y de servicio experimenta niveles de estrés y manejar sus emociones les permitió permanecer unidos y con adecuadas relaciones interpersonales», cuenta.

Para Grettel Gómez fue una experiencia muy enriquecedora desde el punto de vista espiritual, si bien venía con la formación del servicio militar en la Brigada de la Frontera en la provincia de Guantánamo, lo cual facilitó, desde el punto de vista psicológico y físico, el enfrentamiento a los problemas y acciones cotidianas con mayor disposición y preparación.

«Los pacientes, eran nuestra razón de estar allí, por lo que sobreponerse al cansancio y a los miedos para mostrarles nuestra mejor actitud, porque el rostro apenas se nos veía, y hacerles sentir atendidos y dentro de lo posible, cómodos, era un deber y un compromiso que creemos haber cumplido por sus muestras de comprensión y gratitud de los pacientes», concluye.

*Sputnik

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