El terremoto político en Murcia termina sacudiendo a Ciudadanos y el liderazgo de Arrimadas

Ciudadanos convoca el lunes a su Ejecutiva tras un giro de guion en Murcia que abre una crisis.

Tres diputados de Ciudadanos en esta comunidad frustran la moción y entran en el Gobierno.

Riesgo ha sido una de las palabras que más se ha oído esta semana al valorar el giro dado por Ciudadanos en Murcia al pactar con el PSOE una moción de censura para desbancar al ‘popular’ Fernando López Miras del poder. Riesgo porque no midieron que el tsunami llegaría hasta la convocatoria de elecciones anticipadas en Madrid y riesgo porque ni imaginaban hace 48 horas que tres diputados del partido en Murcia finalmente no apoyarían dicha moción, de tal forma que quedará en papel mojado, salvo una sorpresa de última hora.

Los diputados regionales de Cs Isabel Franco, Valle Miguelez y Francisco Alvarez han anunciado este viernes que votarán en contra de la moción de censura y López Miras les ha nombrado viceconsejeros en el Ejecutivo regional. Nuevo capítulo de una semana más que frenética que termina con la expulsión de estos tres parlamentarios díscolos. 

El terremoto político ha terminado sacudiendo al propio partido hasta lo más hondo después de que estos diputados hayan decidido mantener su apoyo al PP y hacer decaer la moción. Ante la situación delicada en la formación, se ha convocado para el próximo lunes una Ejecutiva Nacional. 

Varios dirigentes de la formación como la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, y el coordinador en la Comunidad Valenciana, Toni Cantó, quien dijo desconocer la moción de Murcia, habían solicitado la convocatoria urgente de este órgano, que tendrá que enfrentar una situación en la que los errores de cálculo han sido la nota dominante, en un momento que no era especialmente bueno por la bacatazo de Cs en las elecciones catalanas- su plaza fuerte- donde pasaron de 36 a seis diputados y cayeron de primera a séptima fuerza en el Parlament.

El partido no levanta cabeza desde la debacle electoral en las elecciones generales del 10N que llevaron a la primera gran crisis del partido con la salida de Albert Rivera.

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ha tratado durante toda la semana de culpar al PP de la convocatoria de elecciones en Madrid y de negar una y otra vez que el movimiento de Cs en Murcia, que resultará fallido finalmente, se hubiera repetido en Madrid, donde no planteaban moción. 

El PP considera rotos los puentes con Cs y culpa a Arrimadas de la voladura, lo que pone en una frágil situación a otros líderes regionales ‘naranjas’ como los vicepresidentes andaluz y castellanoleonés, Juan Marín y Francisco Igea. Las desavenencias de este último con la líder, con la que disputó el liderazgo del partido, son públicas y notorias.

El propio Igea ha pedido este viernes a la líder de la formación que «una al partido» y «cierre los problemas internos» en la Ejecutiva convocada de urgencia en una rueda de prensa en la que ha pedido a su partido una reflexión ante lo ocurrido. «Le pido a mi partido que tome las decisiones necesarias para conseguir que Cs esté cada vez más unido, sea más grande, más fuerte y represente aquello para lo que miles de ciudadanos nos votaron», ha dicho.

Una de las disidentes: «No me eligieron para entregar el Gobierno a Pedro Sánchez»

La ofensiva de los ‘populares’ para vincular al partido con el PSOE ha sido intensa durante la semana y algunos dirigentes de Cs han reconocido que les podía pasar factura el giro.

Pero la situación se complica en Cs cuando esas críticas por un presunto giro dado de Cs hacia el PSOE ya aparecen dentro de la propia formación. La vicepresidenta de Murcia, Isabel Franco, cercana al exlíder de Cs, Albert Rivera, pero no a Arrimadas, ha dicho este viernes que firmó la moción por disciplina de partido pero que la conoció tan solo horas antes, y ha aseverado, en una rueda de prensa junto a López Miras: «No me eligieron para entregar el Gobierno a Pedro Sánchez». Preguntada por el temor a que su actual postura suponga su expulsión de Ciudadanos, ha contestado que es una decisión que depende de la dirección nacional.

«La dignidad no tiene precio», han contestado desde el partido, según fuentes a TVE, que hablan de «decepción» con los diputados disidentes. 

Muy dura ha sido la coordinadora de Cs en la Región de Murcia, Ana Martínez Vidal, quien ha anunciado este viernes la expulsión de los parlamentarios díscolos. «Cada uno de los 45 diputados tendremos que decidir entre corrupción o dignidad, una dignidad que para algunos tiene un precio: 76.000 euros anuales y un chófer en la puerta», ha señalado Martínez Vidal en una comparecencia sin preguntas en su sede.

Según sus palabras, los seis diputados de Cs en el Parlamento murciano firmaron la moción de censura el martes por la noche libre y voluntariamente, en una reunión de más de dos horas en la que cada uno pudo expresar lo que pensaba y ninguno manifestó estar en contra de la moción. «Al contrario, comprometieron su voto a favor y durante dos días han ratificado constantemente esa voluntad. Los que hoy han dado este paso tendrán que retratarse ante todos y ante la palabra dada. Nuestros afiliados y votantes sienten vergüenza ante esta subasta de voluntades», ha dicho.

Gana Casado en Murcia y pierde Arrimadas, de momento

Desde el PP han avanzado estos días que militantes, simpatizantes e incluso dirigentes se han puesto en contacto con el partido para irse al PP y desde la propia formación algunos sectores se han mostrado preocupados por esa posible ‘fuga’ al PP e incluso a Vox ante la falta de definición de la formación. 

El fracaso en Murcia puede verse amplificado con unas elecciones en Madrid- aún no se sabe si se debatirán las mociones presentadas por PSOE y Mas Madrid- que, según ha reconocido la propia Arrimadas, no querían. Un mal resultado en esta comunidad podría ser definitivo para una formación que llegó a hablar de tú al PP en las elecciones generales del 28A, cuando Rivera logró 57 escaños llevando al partido a ser la tercera fuerza de España, solo once menos que el PP entonces.

En los últimos días la batalla entre el líder del PP, Pablo Casado, y Arrimadas se había recrudecido tras los acontecimientos. De momento, la partida de Murcia la ha ganado- salvo nuevos giros de guion- el ‘popular’ que, además de salir airoso manteniendo esta comunidad, ha planteado una estrategia que desde hace tiempo venía apuntando Ayuso, la de elecciones anticipadas, y que ha desestabilizado por completo a Cs, al que ha pillado con el pie cambiado en Madrid. Si algo ha quedado claro es que Ignacio Aguado no quería elecciones y que, según ha dicho él y ha confirmado el PSOE, no había pensado en presentar moción alguna en Madrid.  

El PP considera rotos los puentes con Cs y culpa a Arrimadas de la voladura, lo que pone en una frágil situación a otros líderes regionales ‘naranjas’ como los vicepresidentes andaluz y castellanoleonés, Juan Marín y Francisco Igea. Las desavenencias de este último con la líder, con la que disputó el liderazgo del partido, son públicas y notorias. 

RTVE

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