No están solas: una voz de esperanza para víctimas de violencia de género en Ecuador

Andrea (nombre ficticio para proteger su identidad) se casó a los 19 años, en su nativa ciudad de Cuenca, en el sur de Ecuador, y casi inmediatamente comenzó a ser maltratada y humillada por su esposo.

Por Mercedes Alvaro*

«Yo trataba de negar la realidad, pero fue una vez, dos veces, tres veces, cientos de veces; la situación fue cada vez peor: golpes por todo y todo tipo de violencia, sexual, física, emocional, verbal. Yo decidí callar y luego fue muy difícil encontrar ayuda», cuenta a esta agencia.

Tras 4 años de maltrato continuo, miles de puñetazos, patadas y una serie de agresiones, decidió terminar con su esposo, pese a su baja autoestima y al miedo que le impedía pensar con claridad sobre su futuro.

Aunque han pasado ya varios años desde que decidió poner fin al círculo de violencia en el que vivía, aún llora cuando recuerda los días de maltratos y aún siente que pudo morir en manos de él, en medio de una vida que, como dice, «no era vida», y que le ha dejado secuelas de agresividad que a veces saca con sus hijos o con su actual esposo.

65 DE CADA 100 MUJERES

Según estadísticas oficiales, en Ecuador 65 de cada 100 mujeres registra, en algún momento de su vida, algún tipo de violencia de género.

La violencia llega a su máximo límite con el feminicidio, dijo recientemente la presidenta del Consejo de la Judicatura de Ecuador, María del Carmen Maldonado.

Velasteguí se considera una mujer con suerte pues no pasó a engrosar las estadísticas de feminicidios.

Solo en lo que va de 2021, según datos de la Asociación Latinoamericana para el Desarrollo Alternativo (Aldea), las muertes violentas de mujeres por razones de género suman 20 en Ecuador; la mayoría de ellas eran madres que dejaron a sus hijos en la orfandad y la mayoría tenía entre 25 y 39 años de edad.

En el 92 por ciento de los casos, los feminicidas formaban parte del círculo cercano de las mujeres asesinadas; en el 85 por ciento de los casos, fueron sus esposos, convivientes o ex parejas; en otros casos fueron sus padres o padrastros quienes les quitaron la vida; y en otros sus amigos o conocidos.

Los datos confirman la tendencia de que en Ecuador ocurre un feminicidio cada 72 horas desde hace 7 años; entre el 1 de enero del 2014 y el 3 de marzo de 2021 se registran un total de 860 asesinatos de mujeres.

UNA INICIATIVA CIUDADANA

La gravedad de la situación impulsó el año pasado a la realización de la campaña «No Están sol@s», iniciativa ciudadana que nació en Cuenca, durante el confinamiento por la pandemia del covid-19, precisamente como una respuesta a los altos índices de violencia de género e intrafamiliar.

La campaña desde el inicio contó con apoyo de instituciones públicas como el Servicio Integrado de Seguridad ECU911 y el Ministerio de Trabajo y la gobernación de Azuay, así como con el apoyo de empresas privadas y organizaciones sociales.

Tras un año de campaña, los resultados son positivos: se logró concientizar en contra de la violencia de género y violencia intrafamiliar, en contra de la violencia contra mujeres y niñas y contra el abuso a adultos mayores y niños, dice a Sputnik la promotora de la campaña, Natasha Merchán.

«Las personas se animaron a denunciar y eso es algo muy importante», destacó Merchán.

Según datos proporcionados por el director nacional del ECU911, Juan Zapata, entre el 12 de marzo de 2020 y el 11 de marzo pasado se recibieron 113.812 llamadas por emergencia de violencia de género intrafamiliar.

Los resultados de la campaña la hicieron merecedora a un reconocimiento internacional por el alto impacto social en Latinoamérica: ocupó el cuarto lugar de entre 16 países, 46 categorías y 1.200 postulantes.

ÍNDICE DE DENUNCIAS SIGUE BAJO

Pese a ese y otros esfuerzos en el país andino, el índice de denuncias legales continúa siendo bajo, por el miedo a que el agresor empeore sus ataques, y por la impunidad que hay en muchos casos.

En Ecuador se estima que apenas el 20 por ciento de mujeres agredidas acude al Estado.

Lograr que quienes son agredidas venzan el miedo y rompan el silencio es un gran reto.

Es un problema con muchas causas; mientras más información haya, mientas más conocimiento haya, mientras más se sienta que las autoridades están para ayudar y cumplir su papel el miedo seguirá rompiéndose y combatiremos a los agresores, dice Katy.

*Sputnik

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