«Presencia militar permanente» en Malvinas: las claves de la estrategia británica.

Un documento estratégico del Gobierno de Boris Johnson asegura que el Reino Unido mantendrá una «presencia militar permanente» en las Islas Malvinas, como parte de su defensa contra «amenazas estatales». El texto también revela cuál es el interés británico en América Latina y la Antártida.

El Reino Unido está dispuesto a defender militarmente su soberanía sobre las Islas Malvinas, según consta en un documento estratégico sobre defensa, seguridad y política exterior del Gobierno de Boris Johnson divulgado en el mes de marzo.

El documento, filtrado en un principio por el diario británico The Telegraph pero ya divulgado por el Gobierno de ese país, lleva por título ‘Un Reino Unido global en una era competitiva’ y, en poco más de 100 páginas, presenta un «repaso integrado sobre seguridad, defensa, desarrollo y política exterior».

El documento es introducido por un texto firmado por el primer ministro Johnson en el que, además de mostrarse optimista por la apertura comercial que el Brexit podría reportarle a los británicos, enfatiza que «para ser abiertos, tenemos que ser seguros».

«Proteger a nuestra gente, nuestra tierra y nuestra democracia es el primer deber de cualquier gobierno, por lo que he dado comienzo al más grande programa de inversión en defensa desde el final de la Guerra Fría», anuncia Johnson.

El primer ministro explica que el Reino Unido superará las metas planteadas por la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y destinará 2,2% del Producto Interno Bruto (PIB) a defensa.

En ese marco, coloca como uno de sus objetivos estratégicos en materia de defensa «contrarrestar las amenazas estatales en casa y los territorios de ultramar». En su introducción, el documento indica que considera amenazas estatales a «financiamiento ilícito o medidas económicas coercitivas, desinformación, ataques cibernéticos, interferencia electoral» e incluso «el uso de químicos u otras armas de destrucción masiva».

La lista de acciones a realizar para contrarrestar estas amenazas está clara: «Debemos mejorar nuestra habilidad —y también nuestros aliados y socios— de detectar, entender, atribuir y actuar en respuesta al espectro de amenazas estatales que enfrentamos».

Una de las medidas mencionadas en esta dirección es «utilizar nuestras fuerzas armadas para interrumpir y desalentar» esas amenazas «a través de un compromiso persistente en el extranjero».

Territorios de ultramar, una prioridad

Los 14 territorios de ultramar que el Reino Unido considera suyos aparecen como una prioridad en materia de defensa contra amenazas estatales y no estatales, de acuerdo al documento. En ese punto, el Gobierno menciona específicamente que «las fuerzas armadas continuarán desalentando y desafiando las incursiones en aguas territoriales de Gibraltar» y las bases aéreas en Chipre.

Pero las preocupaciones también están en el Hemisferio Sur. Las Islas Malvinas, ocupadas por el Reino Unido desde 1833 pero cuya soberanía es reivindicada por Argentina, son aludidas explícitamente en el documento estratégico de defensa.

«Las fuerzas armadas también van a mantener una presencia permanente en las Islas Falkland (denominación que los británicos dan a las islas)», consigna el texto.

La participación militar británica también será «permanente» en el Océano Atlántico y en el Caribe, asegura el documento. En ese caso, con el objetivo de «contrarrestar las operaciones de tráfico y entregar asistencia humanitaria y ayuda para desastres durante la temporada de huracanes».

América Latina, una región estratégica

Londres vuelve a mencionar a las Islas Malvinas en su capítulo sobre política exterior, en el que asegura que continuará «defendiendo la soberanía británica sobre las Islas Falkland, Georgia del Sur y Sandwich del Sur, y asegurando los intereses de 3.500 personas que viven ahí y están protegidas por el principio de autodeterminación».

A pesar de que ratifica la soberanía británica de las islas, coloca a Argentina junto a Chile y Colombia en la lista de países sudamericanos con los que el Reino Unido se mantiene trabajando para «apoyar nuestros intereses».

De hecho, el Reino Unido no oculta su interés estratégico en América Latina y el Caribe por el valor de la región por sus recursos naturales. «Con al menos el 23% de los bosques tropicales del mundo, 30% de las reservas de agua fresca y el 25% del área cultivable mundial, esta región es un socio vital para combatir el cambio climático y recuperar la biodiversidad».

Los intereses británicos en la Antártida también tienen a la lucha contra el cambio climático como justificación. El documento destaca que Londres «continuará liderando y fortaleciendo el Sistema del Tratado Antártico y manteniendo el liderazgo en el estudio de las implicancias globales del cambio climático en la Antártida».

Sputnik

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