‘Ethel y Ernest’, una de las historias de amor más bellas del cómic

Raymond Briggs cuenta la vida de sus padres en este clásico.

Estamos acostumbrados a historias grandilocuentes de personajes enfrentados a situaciones límites, que muchas veces son meros fuegos artificiales. Crear una historia real, verídica, de personas de carne y hueso y a las que no les pasan grandes cosas, pero que logren emocionarnos, es muy complicado. Pero cuando se consigue es algo mágico. Es el caso de Ethel y Ernest. Una historia verdadera (Blackie Books), del británico Raymond Briggs.

Un cómic que no es sino la historia de los padres del autor (un lechero y una criada). De como se enamoraron, de cómo formaron una familia, de cómo sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial, de cómo se enfrentaron al progreso y, sobre todo, de como se amaron hasta su muerte. Una historia que podría ser la de cualquiera de nosotros, pero que en manos de Briggs se convierte en una de las novelas gráficas más emocionantes que se han escrito.

Un cómic que (inexplicablemente) permanecía inédita en España, y por la que Briggs (Londres, 1934) recibió el premio al mejor libro ilustrado de los British Book Awards en 1999. Y que es uno de los más bellos homenajes de un hijo a sus padres, de toda la historia.

Una sucesión de pequeños momentos que os emocionarán, os conquistarán, os harán reír y os harán llorar. Y que atesoraréis como un pequeño tesoro. Por algo está considerada una de las mejores novelas gráficas de la historia. Y es ideal para compartir en este día del padre.

Página de ‘Ethel y Ernest’.
Una historia feliz

Ethel trabajaba como criada en una casa de Londres, en los años 20, cuando vió pasar a Ernest montado en subicicleta. Y cruzaron sus miradas en un momento mágico que ambos procurarían repetir los siguientes días, a la misma hora. Hasta que Ernest se atrevió a pedirle una cita y  así comenzó su historia de amor de más de cuarenta años.

Una historia en la que Briggs procura quedarse con los momentos más felices (por algo es el hijo de la pareja), aunque no falten situaciones complicadas, como los bombardeos de Londres durante la Segunda guerra Mundial (con las temidas V2 de los nazis), que marcarían para siempre a su generación. Pero siempre prevalece el amor.

Viñeta de ‘Ethel y Ernest’.

Briggs también se las apaña para introducir en el ralato los cambios sociales y políticos de la época. Prestando atención a momentos auténticamente revolucionarios, como fueron la llegada de la electricidad o de los primeros electrodomésticos, como las neveras y, sobre todo, la radio la televisión. Que en su momento cambiarían para siempre las vidas de toda una generación y les permitiían ser testigos, desde su casa, de los profundos cambios que esxperimento la sociedad inglesa tras la Segunda Guerra Mundial.

El propio Raymond Briggs también aparece de vez en cuando entre las viñetas, destacando su época como joven Hippie. El cómic está lleno de sentido del humor y pequeños detalles preciosos, como que cada vez que la madre vea a su hijo le ofrezca un peine para que se arregle ese pelo típico de los jóvenes de los 60.

Un dibujo tan bello como la historia

En esta historia todo es bello pero sin resultar azucarado ni empalagoso, algo muy complicado y que solo se consigue derrochando amor por los protagonistas en cada una de sus páginas. Porque ante todo esta es una carta de amor a sus padres. Y lo mejor de todo es que consigue que todos recordemos a nuestros progenitors y recordemos lo que hicieron por nosotros (o siguen haciendo).

Por eso destacamos a ese lechero y esa criada, que tienen un corazón enorme y que se aman con locura. Aunque como todas las parejas también tengan sus pequeñas diferencias y sus discusiones absurdas. Discusiones que el dibujante también refleja con muchísimo cariño y mucho sentido del humor. 

Página de ‘Ethel y Ernest’.

Destacar también la belleza de sus dibujos naif y los colores otoñales (sepias, marrones o verdes), con los que Briggs recrea una etapa más inocente que la actual. Y esos paisajes urbanos de la inglaterra del Siglo pasado, que no nos cansamos de ver en el cine y la televisión. La recreación de la casa de sus padres ( que compraron cuando se casaron y en la que vivieron hasta su muerte) es alucinante y está llena de preciosos detalles.

Un cómic delicioso de un autor que nos ha dejado otras obras maestras como Cuando el viento sopla (1982), que fue adaptado a una famosa y pemiada película de animación (1986). Se trata de la historia de James y Hilda, una pareja de jubilados que viven felices en su casa de campo hasta que un día la radio anuncia el comienzo de una nueva guerra. Como ya sufrieron los bombardeos de la II Guerra Mundial, se prepararán un refugio doméstico contra las bombas. Una historia más triste que la de Ethel y Ernest, pero igual de emocionante (y cuyos protagonistas también están basados en los padres de Raymond) 

Por cierto, que Ethel y Ernestse adaptó a una película de animación en 2017, que estuvo nominada a los premios del Cine Europeo y que también es altamente recomendable. 

Portada de ‘Ethel y Ernest’.

RTVE

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