Bombardeos de Yugoslavia: la experiencia que nunca se puede olvidar

El 24 de marzo de 1999, la aviación de la OTAN inició bombardeos sobre República Federal de Yugoslavia, integrada en aquel entonces por Serbia y Montenegro, provocando numerosas víctimas y destrucciones. En el aniversario de estos trágicos acontecimientos el periodista ruso, Evgueni Baránov, compartió con Sputnik su experiencia de trabajo en el país en aquellos tiempos difíciles.

Por Eugenia Lébedeva*

La llamada Operación Fuerza Aliada, no autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU, duró 78 días y se realizó con el argumento de poner fin a la limpieza étnica en Kosovo. Durante el ataque, según datos, murieron entre 2.500 y 3.500 personas, incluidos 89 niños, mientras los heridos ascendieron a 12.500. Las víctimas de la agresión, en su mayoría, fueron civiles.

Baránov, nuevo director de la oficina de la Agencia Federal rusa para los Asuntos de la Comunidad de Estados Independientes, Compatriotas Residentes en el Extranjero y la Cooperación Humanitaria Internacional (Rossotrudnichestvo) en Belgrado, a finales de los años 90 trabajaba como periodista en Serbia y cubría la guerra de Kosovo.

«Por primera vez llegué (a Serbia) a finales de 1997 (…) tenía 27 años, luego regresé en 1998 en medio de los acontecimientos de Kosovo. En aquel entonces nadie podría haber imaginado que todo terminaría con los bombardeos, aunque en octubre de 1998, cuando el Ejército yugoslavo finalmente hizo retroceder a los separatistas hacia las montañas y les aisló, hubo la primera advertencia sobre la retirada de los militares y policías yugoslavos a sus bases. En caso contrario, amenazaban con lanzar ataques con misiles y bombas», recuerda Baránov en una entrevista con esta agencia.

Según el periodista, los observadores de la OSCE tuvieron que «pacificar a los combatientes del Ejército de Liberación de Kosovo» pero en cambio «realizaron, principalmente, funciones de inteligencia».

«Estaba claro que la misión de observadores militares de la OSCE estaba formada al 80 por ciento por oficiales de inteligencia profesionales. No puedo probarlo, pero creo que indicaron áreas de futuras ataques, líneas de comunicación, etcétera. En lugar de cumplir con sus funciones directas de separar a los bandos conflicto, supervisar las actividades de los grupos terroristas y su disolución, lo que fue la base del acuerdo sobre la retirada de las tropas serbias, nada de eso fue hecho», dijo Baránov.

TRABAJO BAJO FUEGO

Al recordar su actividad periodística durante el período de bombardeos, Baránov dijo que fue muy difícil trabajar en aquellas condiciones.

«Los ataques se lanzaron desde Novi Sad hasta la frontera con Macedonia. Todas las circulaciones en el país debían ser autorizadas. En algún momento, incluso nos fuimos del hotel, porque entendimos que allí todos los extranjeros, sin excepción, estaban bajo vigilancia (…) era imposible trabajar», cuenta el reportero.

Agregó que en aquel entonces los periodistas tenían solo dos opciones: «viajar con las llamadas excursiones organizadas por los militares a través del centro de prensa militar, que estaba ubicado en el centro de Belgrado, o vivir una vida independiente con toda la responsabilidad por los riesgos, hasta la expulsión del país, la retirada de la acreditación (…) esta situación tuvo lugar durante casi todo el período de bombardeos».

Baránov admitió que cuando recuerda estos eventos, ante sus ojos siembre está la imagen de un anciano.

«Cuando lanzaron un ataque contra el Ministerio del Interior de Serbia, por la noche, y llegamos a filmarlo por la mañana, vi a este veterano bajo un impermeable, hacía frío, se podían ver medallas en su uniforme. Estaba allí, no podía decirnos nada y lloraba. Estaba claro que no creía a sus ojos, porque pertenecía a esa generación, que recordaba perfectamente (el bombardeo de Yugoslavia por aviones de la Alemania nazi) el 6 de abril de 1941, y (los ataques aéreos aliados en) 1944, cómo bombardeaban Belgrado y en qué lo convirtieron», cuenta el periodista.

También destacó el contraste entre los bombardeos y la vida cotidiana de los ciudadanos que continuaba.

«En algún momento, paradójicamente, todo se hizo habitual. Por ejemplo, la población corrió a los refugios antiaéreos durante la primera semana y luego simplemente dejó de hacerlo. Y si a los niños los continuaron llevando de alguna manera (a refugios), los adultos y la ciudad vivían sus propias vidas, y era aún más grotesco. Es decir, los cafés, las tiendas estaban abiertas, la gente iba a trabajar, algo sucedía, y al anochecer de repente sonaban sirenas (…) y hubo este contraste entre el mediodía, cuando todos estaban sentados en un café, y las siete de la tarde, cuando sonaba una alerta de ataque aéreo», recuerda Baránov.

RIESGOS

Baránov también afirmó que los periodistas corrían el riesgo de resultar heridos a causa de los bombardeos, especialmente cuando se realizaban dos ataques a la vez.

«No puedo decir que volaron y lanzaron bombas sobre el centro de la ciudad, pero realizaron ataques precisos y era la posibilidad de encontrarse bajo fuego, lo que prueba el ataque contra el edificio de Radio y Televisión de Serbia (…) A veces lanzaron un misil, y después de un tiempo, otro; aquí ya existe un riesgo, porque vienes a filmar el impacto del primer misil y allí cae el segundo», dijo.

Sin embargo, agregó que «muchos más riesgos y preocupaciones estaban relacionados con los viajes a Kosovo, porque allí era posible ser atacado simplemente en la carretera, en cualquier lugar (…) era posible meterse bajo el fuego serbio contra los kosovares y bajo las bombas (…) y lo más importante es que violabas las reglas militares, por lo que fácilmente podrías ser arrestado y expulsado».

Resumiendo sus recuerdos sobre aquellos tiempos, Baránov subrayó que «el bombardeo a Yugoslavia puso todo patas arriba, instantáneamente».

«A menudo digo que la primera bomba que cayó sobre Belgrado me golpeó en la cabeza, cambiándome definitivamente», puntualizó.

*Sputnik

About ELCOMUNISTA.NET (74497 Articles)
Síguenos en Twitter @elcomunistanet Síguenos en Facebook grupo: el comunista prensa roja mundo hispano Nuestro e mail: elcomunistaprensa@yahoo.com
A %d blogueros les gusta esto: