Europa lucha por defenderse de un «dólar armado»

La Administración Biden habla de una cooperación renovada con la UE y suspende los aranceles derivados de una vieja disputa entre Airbus y Boeing. Sin embargo, la voluntad de EEUU de castigar a los aliados europeos e imponerles sanciones en aras de sus objetivos de política exterior sigue siendo real, escribe The New York Times.

Sanciones secundarias

Las compañías europeas sufren de las así llamadas sanciones secundarias haciendo negocios con los países que son objetivo principal de las sanciones de EEUU, tales como Rusia e Irán.

Cada vez más populares en el Congreso, las sanciones secundarias se han aplicado para coaccionar a los aliados para que se alineen en cualquier número de asuntos. En los últimos años, han incluido el gasoducto Nord Stream 2, el programa nuclear de Irán y los Gobiernos de Venezuela y Cuba.

Los senadores estadounidenses incluso escribieron directamente a un pequeño puerto de propiedad estatal que ha sido una base para los barcos de tendido de tuberías que construyen el Nord Stream 2, amenazando con «aplastantes sanciones legales y económicas».

Algún día podrían ser utilizadas contra China, o incluso a la inversa, que dejaría a Europa apretada en el medio entre las leyes estadounidenses, europeas y chinas, señala el medio.

A su vez, el país asiático empieza a aprender las lecciones del uso estadounidense de las sanciones para castigar a países como Australia y Suecia. Para Europa y sobre todo Alemania, que se basan en las exportaciones, «ven cómo se desmorona el orden basado en las normas y les preocupa el mismo tipo de chantaje procedente de China», apuntó Jonathan Hackenbroich, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores en Berlín.

«Tener que elegir entre tus dos mayores mercados, EEUU y China, es la mitad de tu riqueza», agregó Hackenbroich. «En 10 años, China será cada vez más central en las redes económicas, quizás no tan central como Estados Unidos, pero se está acercando».

Las sanciones secundarias de EEUU cortan el acceso al sistema bancario estadounidense, una amenaza efectiva debido a la centralidad de ese sistema y al alcance global del dólar.

Negar el acceso al mercado estadounidense y al dólar es «una inmensa fuente de poder político», declaró Hackenbroich.

El uso bélico del dólar es una marcada vulnerabilidad para Europa, que depende de los mercados abiertos, subrayó el periódico.

El responsable de la política exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, ha condenado el uso por parte de Washington de sanciones secundarias contra empresas europeas que hacen «negocios legítimos».

«Estoy profundamente preocupado por el creciente uso de sanciones, o la amenaza de sanciones, por parte de EEUU contra empresas e intereses europeos», afirmó Borrell. Agregó que un diálogo sobre las diferencias políticas no puede tener lugar si existe la amenaza de sanciones.

El resentimiento europeo por las sanciones secundarias estadounidenses «está vinculado a la conciencia de nuestra propia fragilidad interna y económica», afirmó Nathalie Tocci, directora del Instituto de Asuntos Internacionales de Italia y asesora de Borrell.

Autonomía estratégica de Europa

El uso de sanciones secundarias contra Irán por parte del expresidente Trump, que Europa no logró contrarrestar, «fue un verdadero momento de la verdad para que los europeos se dieran cuenta de su debilidad», señaló Daniela Schwarzer, directora del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores.

Según Schwarzer, nadie sabe lo que vendrá después de Biden y además hay que pensar qué hacer si China también utiliza sanciones secundarias. Así que la UE debate varios proyectos de cómo defender a Europa y al euro de los caprichos de Washington.

En febrero, la Unión Europea anunció sus esfuerzos por reforzar un «instrumento de lucha contra la coacción» contra las «prácticas comerciales desleales», que se usan principalmente por China y EEUU.

Aunque Europa es partidaria de utilizar las instituciones multilaterales en los conflictos comerciales, «no podemos permitirnos quedar indefensos mientras tanto», dijo Valdis Dombrovskis, comisario de Comercio de la UE. La Unión Europea debe ser capaz de defenderse «de quienes intentan aprovecharse de nuestra apertura», dijo.

Casi cualquier empresa que tenga negocios en EEUU o utilice el sistema bancario estadounidense o el dólar va a tratar de preservar esa relación y cortar los negocios con el objetivo de las sanciones, incluso hasta el punto de «sobrecumplimiento», a su vez expresó Hackenbroich.

«La mejor manera de evitar que otros utilicen sanciones secundarias sería tomar represalias de la misma manera», aseguró Guntram Wolff, director de Bruegel, una institución de investigación económica. «Para ser creíble se necesita reciprocidad, y las represalias son la única manera de hacerlo», añadió. Sin embargo, admitió que la política es más difícil, dado el poder asimétrico del Tesoro estadounidense y el papel global del dólar.

«La realidad es que no hay una potencia europea unida capaz de proyectar poder a esa escala», declaró.Por su parte, Borrell señaló en diciembre la necesidad de desarrollar el papel internacional del euro, «para evitar vernos obligados a incumplir nuestras propias leyes bajo el peso de las sanciones secundarias».

No obstante, pocos creen que el euro vaya a convertirse en un rival del dólar en breve, o quizás nunca, dado el lento crecimiento de Europa, sus divisiones internas sobre cómo solidificar y fortalecer el euro, y el creciente poder de China y el yuan, destacó el medio.

En esta situación, la UE percibe las sanciones secundarias «como un ataque no solo contra una ciudad, sino contra la Unión Europea en su conjunto», finalizó Wolff.

Sputnik

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