EDITORIAL.- Desglobalización, ¿y después, qué?

La Pandemia ha servido para mostrar que hay detrás del ilusionismo de los capitalistas; aunque decenas de millones de personas, inmersos en la supervivencia, no han tenido tiempo de descubrir cómo se fabrican esas ilusiones.

La globalización es un término que no debería asociarse a la dominación financiera que la oligarquía transnacional forjó en las últimas décadas del siglo anterior y que afianzó en estos años que van del siglo XXI.

Pero debido a la manera cómo el neoliberalismo, favorecido por las tecnologías de la información y  la comunicación, extendió su dominio, tanto o más que en los años de colonialismo, la globalización, en vez de propiciar la equidad, incrementó la desigualdad entre miles de millones de desheredados mal recompensados, alrededor de un mundo sin fronteras comerciales, porque las oligarquías hegemónicas ahora gobiernan el mundo a control remoto a través de la financiarización de los mercados.

El modelo neoliberal arrancó en USA y El Reino Unido en la penúltima década del siglo XX; y se impuso al resto del mundo a través del Consenso de Washington al solo arrancar la última década. Tenía como telón de fondo para animar la apuesta, la desintegración del bloque socialista y de la URSS.

Privatización de empresas públicas a precio de gallo muerto o caballo viejo, desregulación de los mercados para incrementar las inversiones, devaluaciones monetarias para incentivar las exportaciones en la periferia; y, por último, deuda pública más cara y de fondos de inversión privados; es decir, devaluación, humillación y mayor pillaje del tiempo y la salud del campesinado, los obreros, las enfermeras, las maestras, el personal de la salud, los artesano, las meseras y meseros, etc.

Los nacientes oligarcas de la periferia también fueron incorporados al festín de la carroña de las privatizaciones y pasaron a engrosar en los listados de los US $ milmillonarios.

La financiarización provocó en menos de 4 décadas provocó que la capacidad de inversión estatal –a nivel mundial– pasara de la paridad en 1980, a ser de 1 contra 4 a favor del capital privado dos años antes de la pandemia.

Está claro que esto se vio fortalecido por el nivel alcanzado con las tecnologías de la información y  la comunicación.

Sin embargo, no olvidemos que toda esta financiarización se sustenta en las deudas públicas que se universalizaron a partir de los acuerdos Brettom Wood (1944); que a su vez se sustentan en la banca de reserva fraccionaria (1913, nacimiento de la Fed).

No es casualidad que la emisión monetaria en ee uu se haya incrementado excesivamente; especialmente, en el último año, y que su deuda pública resulte absurda, pero sólo en apariencia; pues la realidad es que, con el dólar como principal moneda de referencia, USA, lleva décadas  estafando al resto del mundo.

Y de hecho, esa financiarización ha favorecido mucho más a los multimillonarios de ee uu. Son ellos los primeros favorecidos de la emisión monetaria; y ese ese capital monetario (auténtica voluntad política oligarca) ha sido invertido en los grupos corporativos que controlan la producción, la industrialización, el comercio, los servicios financieros, turísticos, de entretenimiento de la mayor parte del planeta.

La riqueza material de las naciones está, por ello, en casi todas partes, en manos de estos oligarcas, a través de las concesiones de inmensas zonas de explotación de recursos en el subsuelo, en los bosques, en las plataformas continentales y en las aguas internacionales; y, por último, con la deuda externa en manos de Fondos de Inversión privados. Fondos Buitres, la mayoría.

Una cosa debemos tener clara, ya sea con la actual globalización de las últimas décadas o con una nueva estrategia de desglobalización de parte de algunos países hegemónicos: solamente se busca un cambio de estrategia; y ocultar, sobre todo de forma ilusoria, las  pudriciones capitalistas que puso en evidencia la pandemia: Por ejemplo, que India ya no sea el productor de medicamentos ni China el mayor fabricante de insumo y equipos médicos.

Sin embargo, el totalitarismo financiero lo querrán mantener a toda costa.

A la clase trabajadora, es decir, el 88%  (6891 millones de personas) de la población mundial, le queda la opción de organizarse, resistir, debatir y asumir el control; construir su alternativa de poder. Caso contrario,  seguirá como rebaño soportando el Imperio del Totalitarismo Financiero con sus mil y una formas: capitalismo amigable, verde, solidario, socialmente responsable, comprometido con la naturaleza, ético…

About ELCOMUNISTA.NET (74308 Articles)
Síguenos en Twitter @elcomunistanet Síguenos en Facebook grupo: el comunista prensa roja mundo hispano Nuestro e mail: elcomunistaprensa@yahoo.com
A %d blogueros les gusta esto: