El héroe soviético sin un brazo que pilotó un caza de combate durante la Segunda Guerra Mundial

Iván Leónov deseaba tanto volver a subirse a un avión de combate que desarrolló su propia prótesis para hacerlo.

Para los pilotos de la Segunda Guerra Mundial, la pérdida de una extremidad significaba decir adiós al combate en el aire o en tierra. Sin embargo, no todos estaban dispuestos a resignarse a este destino.

Se conocen decenas de casos en los que, tras perder una pierna, los pilotos volvieron a tomar el control del avión. Pero son muy pocos los que fueron capaces de surcar los cielos sin un brazo. Victor Petermann, un as alemán, e Iván Leónov, un piloto soviético, fueron algunos de los que realizaron esta valiente hazaña.

Día negro

El 5 de julio de 1943 se convirtió en un día fatídico para el piloto del regimiento de aviones de combate 192. Al principio de la batalla de Kursk regresaba de un reconocimiento aéreo y fue atacado por la aviación enemiga.

La batalla no duró mucho debido a la total superioridad del enemigo. El La-5 de Iván Leónov fue literalmente acribillado por los proyectiles. “Sentí que mi mano izquierda se quemaba y luego se adormecía. No podía moverla, nada. Perdí el conocimiento por un momento”, recordaba años después el piloto. 

Pero Leónov consiguió saltar del avión en llamas. Lo recogieron en el suelo y lo llevaron urgentemente al hospital. Pero fue imposible salvar su brazo y le tuvieron que amputar desde el hombro.

Volver al cielo

Avión de combate soviético Lavochkin La-5

Avión de combate soviético Lavochkin La-5

La única salida que tenía Leónov era dejar el ejército. En el mejor de los casos se podía esperar conseguir algún puesto en el cuartel general en la retaguardia. 

Pero Iván Antónovich no iba a rendirse. En marzo de 1944 fue dado de alta del hospital y comenzó a llamar en las puertas de los consultorios médicos pidiendo que le dejaran seguir volando. En todas partes se encontró con miradas desconcertadas: no solo le faltaba una mano, sino que también cojeaba.

El teniente general Mijaíl Grómov, comandante del 1er Ejército del Aire, se reunió con el piloto. Estaba dispuestos a darle permiso para volar, si Leónov pensaba en cómo pilotar el avión. Entonces a Leónov se le ocurrió una idea.

“Le pregunté cómo se le había ocurrido controlar la palanca de aceleración de un avión sin una mano”, recordó Gromov: “Me explicó muy detalladamente que había ideado un dispositivo especial: una prótesis de duraluminio en su hombro izquierdo. Bastaba con un ligero movimiento del hombro, y la prótesis movía la palanca de control del acelerador en la medida necesaria. Así es como Leonov resolvió el difícil problema de pilotar el avión con una sola mano”. 

Labores en la retaguardia

Unas semanas después, Iván Leónov volvió a pilotar un avión de combate. Pero ya no podía luchar en aviones de combate de alta velocidad y se unió al 33º escuadrón de señales.

En el biplano polivalente U-2 (Po-2) llevaba informes secretos, entregaba el correo y ediciones impresas a la línea del frente. También evacuaba a los heridos y hacía vuelos a la retaguardia del enemigo en busca de partisanos. Durante uno de esos vuelos fue herido en la pierna con una bala del subfusil.

En total, tras su increíble regreso al cielo, Iván Antónovich realizó 52 salidas de combate, hasta que al final de la guerra fue transferido al servicio de aeródromos en tierra. El teniente mayor Leónov, que recibió tres Órdenes de la Bandera Roja, alcanzó la victoria cerca de Koenigsberg. Falleció en 2018 a los 95 años.  

RBTH

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