Revuelta vecinal en España contra las ‘dark kitchen’: «¿Te imaginas que debajo de tu casa te meten 38 cocinas industriales?»

En Madrid hay una decena de cocinas proyectadas o ya en marcha, algunas junto a escuelas o en patios de vecinos. 

Barcelona ha suspendido las licencias a las ‘dark kitchen’ ante el auge del negocio durante la pandemia.

«¿Te imaginas que debajo de tu casa te meten 38 cocinas industriales?», pregunta indignado Luis Ángel, vecino del barrio madrileño de Prosperidad. Es precisamente lo que ha ocurrido en el patio de la manzana en la que vive, donde además se ha instalado una chimenea de siete pisos de altura para dar salida a los humos de todas estas ‘dark kitchens’ o cocinas fantasma.

La «madre de todas las chimeneas», como la define otro residente, se ha convertido en todo un símbolo de la expansión de este pujante negocio. Estas cocinas invisibles, sin restaurante físico y que solo abastecen a repartidores, son el efecto colateral del auge de la comida a domicilio a raíz de la pandemia y han puesto en pie de guerra a miles de vecinos en grandes ciudades.

El proyecto de Prosperidad es uno de los más polémicos en Madrid, ya que las casi 40 cocinas que ha instalado la empresa Cooklane afectarían a unas 700 personas, aunque Luis Ángel advierte de que el impacto puede ser mayor en una «zona residencial donde hay un hospital y dos colegios en menos de 150 metros».

En el barrio de Arganzuela, también en la capital, otro proyecto para instalar 12 cocinas industriales junto a un colegio Miguel de Unamuno ha despertado las críticas de las familias de los más de 900 alumnos afectados. «Están poniendo pared con pared una fábrica al lado de un colegio», denuncia Noelia, madre de un niño de cuatro años que va a esta escuela y de otro de dos que pronto lo hará. Lamenta que la empresa haya situado cuatro chimeneas para la salida de humos a la altura del patio de infantil.

La polémica ante la instalación de estas cocinas, un sector que mueve en España alrededor de 700 millones de euros, ha llevado al Ayuntamiento de Barcelona a imponer una moratoria a las licencias de actividad. La intención del consistorio de Ada Colau es «proteger la restauración local» y «evitar molestias a los vecinos» mientras se estudia el impacto de este tipo de negocios. Madrid, por su parte, no se plantea una medida similar, pero quiere adaptar el Plan General de Ordenación Urbana para dar cabida a esta actividad.

«Casi 500 vehículos van a rodear cada día el perímetro del colegio»

Todos los vecinos consultados para este reportaje coinciden en señalar los perjuicios que ocasionan las cocinas fantasma: ruido, olores, humos y tráfico. En el proyecto de Arganzuela, la licencia urbanística plantea el paso diario de 468 vehículos para recoger los pedidos. Por las direcciones de las calles, estas motos recorrerían prácticamente toda la fachada del colegio.

 Cuatro chimeneas (derecha) de las cocinas industriales junto al colegio en Arganzuela
Cuatro chimeneas (derecha) de las cocinas industriales junto al colegio en Arganzuela.

En Prosperidad, los vecinos calculan que pueden circular entre 1.000 y 3.000 vehículos al día en calles de apenas cinco metros de anchura y de una sola dirección. «¿Cuánto va a tardar en haber motoristas muertos?», inquiere Miguel Rodríguez, presidente de la Asociación de Vecinos de Prosperidad.

Aunque el mayor riesgo, según Rodríguez, es la probabilidad de un incendio. Los transformadores eléctricos están a la altura del primer piso de viviendas y «se calientan tanto que lo tienen que refrigerar con aceite», asegura. «Aquí hay un incendio y morimos todos», advierte Luis Ángel.

Coronavirus | Las cocinas fantasma en pandemia
Las ‘cocinas fantasma’ han permitido subsistir a muchos restaurantes durante la pandemia.

Las molestias afectan especialmente a los niños, sobre todo al situarse cerca de un colegio, como en Arganzuela. Según relata Noelia, hay pequeños con alergias que con el simple olor de ciertos alimentos sufren reacciones. «Imagínate los olores de 12 cocinas», señala.

Aquí y en otros colegios madrileños los alumnos, de entre 3 y 12 años, llevan meses reclamando el corte de las calles durante la entrada y salida de clase «para tener un entorno amable y seguro sin humos», explica Noelia. «A la vez que estamos pidiendo esto tan pequeño se está concediendo una licencia para algo que va a suponer completamente lo contrario, un incremento elevadísimo del tráfico», denuncia.

Tanto ella como los vecinos que protestan contra el proyecto de Prosperidad aclaran que no están en contra de este tipo de actividad, pero creen que se deberían instalar en zonas industriales alejadas de barrios residenciales. Luis Ángel cree que las empresas se instalan en estos barrios para «ahorrarse la logística a costa del bienestar de la gente».

Un colegio contra las chimeneas de las cocinas fantasma
Un colegio contra las chimeneas de las cocinas fantasma.

«Empiezas oliendo a churrasco y acabas oliendo a fabada»

En la ciudad hay una decena de licencias concedidas para estas cocinas, de las que cuatro ya están en funcionamiento, según el Ayuntamiento. Más Madrid, que ha pedido en varias ocasiones regular unos proyectos que «amargan la vida de los vecinos», como ha dicho Rita Maestre, calcula que son 12 los establecimientos con 180 cocinas en total.

Una de las que ya está operando, con más de 20 cocinas, es la de la calle José Calvo, en el barrio de Tetuán. Aquí «empiezas oliendo a churrasco y acabas oliendo a fabada», critica Aurelio, vecino de la zona. «Estoy medicada y me cuesta dormir», reconoce Yolanda López, miembro de la Plataforma de Afectados por las cocinas de José Calvo. Asegura que esa calle era antes tranquila, mientras que ahora el ruido de camiones y motos de reparto ha alterado su calidad de vida.

López pide que las motos recojan los pedidos dentro de la nave donde se ubican las cocinas, una medida que el Ayuntamiento pretende aplicar en todos estos negocios, según ha anunciado este jueves el concejal de Urbanismo, Mariano Fuentes.

Chimenea de siete pisos de altura en las cocinas fantasma de Prosperidad
Chimenea de siete pisos de altura en las cocinas fantasma de Prosperidad.

La batalla política en torno a las ‘dark kitchens’ se ha recrudecido en las últimas semanas, a menos de un mes de las elecciones autonómicas. Además de Más Madrid, el PSOE también ha pedido inspecciones exhaustivas en casos como el de la cocina proyectada al lado de un colegio en Arganzuela. La concejala socialista en el distrito, Emma Gómez, ha señalado que el horario de reparto de comida coincide con el de la salida de la escuela, lo que «pone en riesgo» a los niños y las niñas del Miguel de Unamuno.

Madrid niega que haya un ‘boom’ 

Desde el consistorio que dirige José Luis Martínez-Almeida niegan que haya un ‘boom’ de estas cocinas, ya que solo se han concedido diez licencias, y planean limar los efectos más nocivos –como el tráfico de motos-, en una modificación del Plan General de Ordenación Urbana, vigente desde 1997, y que estaría lista este año

No está sobre la mesa una moratoria general ni la creación de una licencia específica para estas cocinas, que actualmente usan la de elaboración y venta de platos preparados. Vecinos afectados reclaman un cambio en la normativa para adaptarla a los nuevos tiempos, donde la comida a domicilio se extiende imparable en las grandes ciudades.

Además de las molestias por los olores y el ruido, denuncian el impacto en la hostelería de proximidad. «Hablan de dar trabajo, pero es mentira. Se van a cargar el negocio de cercanía, el de la gente que paga impuestos en Madrid», comenta Luis Ángel, quien cree que las cocinas industriales llevarán a una «homogeneización» de la oferta gastronómica en la ciudad.

Otro riesgo, que ya se está produciendo a pesar de que las cocinas de Prosperidad no están aún en marcha, es la devaluación de las viviendas. «No hay quien venda esto, cualquiera que se entere de que hay 38 cocinas abajo no compra esto ni por la mitad de precio», asegura Rodríguez.

Los hosteleros que apuestan por estas cocinas: «Ahorras en personal»

Para Álvaro Morales, a diferencia de la mayoría de hosteleros, la pandemia supuso un empujón económico para su local, centrado en el reparto a domicilio, y que aumentó un 30% su facturación. Gracias a ello se decidió por crear una cocina ciega, como la denomina. «Vamos a tener seis restaurantes con seis marcas distintas» en una sola instalación, explica Morales, gerente de Virtual Eats.

«Centralizas gastos y ahorras en personal», destaca como ventajas, pero también advierte de la dificultad de obtener beneficios sin un gran volumen de pedidos. Las cocinas fantasma tienen que pagar, además, la correspondiente comisión a las empresas de reparto, lo que estrecha aún más los márgenes.

Morales cree que, a pesar de que España no es uno de los países donde más se ha desarrollado el delivery, hay un claro crecimiento. «En un futuro prácticamente todos pediremos comida a domicilio», vaticina. Su local está emplazado en una zona industrial del barrio madrileño de Vallecas, por lo que asegura que no molesta a ningún vecino. 

En Barcelona también se estaba creando un incipiente mercado de cocinas fantasma antes de la moratoria, impuesta a finales de marzo. La consultora Projectum tenía una decena de proyectos en fase de estudio que ahora se encuentran a la espera de que el Ayuntamiento tome una decisión definitiva. «Recibíamos entre 10 y 20 peticiones de proyectos mensuales. Ha sido un ‘boom’ desde que empezó el confinamiento», detalla Carlos Cervera, fundador de la empresa.

Aunque el proyecto de Arganzuela aún no está en marcha, las familias de los alumnos afectados se plantean incluso cambiar a sus hijos de centro. «Nos planteamos si este es el modelo de ciudad en el que queremos vivir, en el que queremos que nuestros hijos y nuestras hijas crezcan», remata.

RTVE

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