Tecnologías universales para acotar pandemias

Desarrollar tecnologías universales que permitan crear vacunas contra un amplio abanico de patógenos es la única vía para prevenir nuevas pandemias, afirmó en una entrevista con esta agencia el director del Centro Gamaleya, Alexandr Guintsburg.

«El único medio para prepararse para las posibles complicaciones epidemiológicas y de carácter pandémico consiste en disponer de tecnologías que permitan crear vacunas, productos para diagnóstico y fármacos que no sirvan contra un patógeno en particular sino contra una amplia gama de agentes infecciosos. Es decir, tener tecnologías universales», explicó.

PLATAFORMA DE VECTORES

Las tecnologías que utilizó el Centro Gamaleya para realizar la vacuna Sputnik V contra el covid-19 pertenecen justamente a la categoría de universales, subrayó Guintsburg.

La plataforma de vectores de adenovirus que sirvió de base para la Sputnik V lleva desarrollándose desde hace unos 20 años, señaló el científico.

Los investigadores del Centro lograron que «no sea tan solo una plataforma de vectores sino que sean dos vectores que se diferencian el uno del otro por la cápsula inmunológica».

Por primera vez, se aplicó para desarrollar una vacuna contra el ébola, después sirvió para crear otra contra el virus MERS, «que también es un coronavirus, con una letalidad de hasta el 40 por ciento», que estaba casi terminada cuando empezó la actual pandemia.

Cuando los científicos del Centro Gamaleya recibieron el encargo de desarrollar una vacuna contra el coronavirus del ministro ruso de Sanidad, Mijaíl Murashko, recurrieron «a los esquemas que desde hacía muchos años nos permitían paso a paso avanzar hacia una solución óptima».

«En aquel momento ya no hubo inspiraciones geniales, de hecho ya teníamos sobre la mesa el diseño de lo que teníamos que hacer», recalcó Guintsburg al indicar que gracias a eso su centro logró desarrollar la vacuna en tan solo unos cinco meses.

SORPRESAS IMPREVISIBLES

La universalidad de la tecnología utilizada por el Centro Gamaleya la certifica el hecho de que «todo el mundo y nosotros en Rusia nos preparábamos no para la pandemia de covid-19 sino para una pandemia de gripe A, la gripe aviar», señaló Guintsburg.

Entre los pájaros muchas cepas de la gripe aviar tienen una letalidad de hasta el 100 por ciento, por lo tanto, podrían resultar sumamente peligrosas si empiezan a trasmitirse de hombre a hombre, explicó el director del Centro Gamaleya.
Sin embargo, finalmente la pandemia fue provocada por el covid-19, «con una letalidad menor, pero con una perfidia mayor».

«Si la gripe se manifiesta al segundo o al tercer día después del contagio, y ya se puede empezar a tratarla, el covid-19, como lo sabemos ahora, se manifiesta en la segunda, tercera o incluso cuarta semana. Y todo este tiempo la persona infectada es transmisora de este virus», realzó.

El científico resumió que «es muy difícil predecir cuál será la próxima sorpresa que nos espera».

CONTRA LA TUBERCULOSIS LATENTE

El Centro Gamaleya, relató Guintsburg, que es el principal productor de la vacuna BCG contra la tuberculosis en Rusia, está también desarrollando un nuevo producto contra esta enfermedad.

De hecho, la BCG no protege del contagio, sino solo de las formas graves de tuberculosis, y ahora el Centro Gamaleya está creando una vacuna contra las formas latentes, porque «la tuberculosis muchas veces permanece en el cuerpo de una persona».

«La persona está infectada pero nunca se pone enferma de tuberculosis a excepción de un caso de reactivación de este patógeno lo que puede pasar cuando las defensas inmunológicas por alguna razón se debilitan, se hacen menos perfectas», señaló.

La nueva vacuna que ahora está pasando por la segunda y la tercera fase de pruebas clínicas «protegerá de la reactivación de la tuberculosis así como de un contagio exógeno», comentó.

Tras la tercera fase, que durará mucho tiempo porque requiere involucrar un gran número de voluntarios, «dispondremos de un fármaco de una eficacia muy alta que permitirá disminuir aún más los contagios por tuberculosis no solo en nuestro país sino en otros países que tienen problemas de tuberculosis, y hay muchos países así en el globo terrestre, es una de las principales causas de mortalidad», auguró Guintsburg.

COMBATIR LA MULTIRRESISTENCIA

También, el Centro Gamaleya está volcado en el desarrollo de un fármaco que permitirá «superar la resistencia a los antibióticos entre las cepas clínicas de bacterias».

Este problema, que existe desde hace mucho tiempo, ya que es la principal causa de las muertes en los hospitales de los enfermos graves de tuberculosis, se volvió aún más actual por la pandemia, aseveró.

El fármaco químico que está creando el Centro Gamaleya «lucha muy bien contra la resistencia a los antibióticos mientras que no se desarrolla una resistencia a este mismo porque está hecho de una manera especial y tiene como objetivo no oprimir las funciones vitales del patógeno sino desarmarlo», indicó.

El medicamento, de hecho, priva al agente infeccioso «de ciertos factores de patogenicidad que necesita para vivir en el organismo humano».

«Este concepto recibió el nombre de «desarmar para matar», resumió Guintsburg al agregar que de hecho se trata de la única vía posible para luchar contra la multirresistencia.

Sputnik

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