El clima cae en la brecha entre la advertencia y el compromiso

Apenas encendidas las pantallas, llegó la enésima advertencia sobre la situación del planeta: el secretario general de la ONU, António Guterres, hizo un alarmante ultimátum ante el advenimiento de una catástrofe climática. A su paso, los gobernantes exhibieron sus «logros» e hicieron rimbombantes compromisos. Quedó el amargo regusto de que, por ahora, todo sigue igual.

Así transcurrió la primera jornada de la Cumbre de Líderes sobre el Clima organizada por Estados Unidos de forma virtual.

El anfitrión, Joe Biden, inauguró el evento advirtiendo que el costo de la inacción ante el cambio climático será cada vez mayor y asegurando que su país está decidido actuar.

Biden se comprometió a que EEUU reducirá a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 respecto a los niveles de 2005, y a lograr emisiones netas (equivalentes a cero descontando esfuerzos de reducción) para 2050.

La mayoría de la comunidad científica internacional coincide en que el recalentamiento planetario es provocado por la emisión de los llamados gases «de efecto invernadero», entre los cuales el más importante es el dióxido de carbono, generado sobre todo por la quema de combustibles fósiles.

Compromisos y metas similares se escucharon en los discursos de los mandatarios latinoamericanos que participaron del evento que reunió a líderes mundiales de más de 40 países.

América Latina estuvo representada por Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México.

POCO FIABLE

Una de las palabras más esperadas fue la del mandatario brasileño, Jair Bolsonaro, fuertemente cuestionado por la comunidad internacional por su postura negacionista ante el cambio climático y la deforestación de la Amazonía.

Organizaciones brasileñas alertaron en vísperas de la cumbre que el líder ultraderechista podría procurar una colaboración económica de Estados Unidos para proteger la Amazonía, fondos que, según denuncian, el presidente destinaría a otros fines.

Y aunque esa ayuda no está asegurada, Bolsonaro pareció cambiar su postura en el evento de este jueves al comprometerse a acabar con la deforestación ilegal en su país antes de 2030, y lograr emisiones netas cero para 2050.
Entre agosto de 2019 y julio de 2020 desaparecieron más de 11.0000 kilómetros cuadrados de la Amazonía, la peor deforestación en una década.

En marzo de este año la deforestación fue de 810 kilómetros cuadrados, tres veces más que en el mismo mes del año pasado, según el no gubernamental Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonía (Imazon).

Con esos datos, y las conocidas declaraciones de Bolsonaro sobre que la tala de árboles en el pulmón del planeta no es grave, las promesas del presidente causan recelo.

MÁS PROMESAS Y PROPUESTAS

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, aprovechó la ocasión para vincular el tema de la migración desde Centroamérica, que preocupa a Estados Unidos, con el cuidado del ambiente.

Concretamente propuso ampliar un programa social del sureste de su país destinado a cultivar árboles frutales y maderables a Honduras, Guatemala y El Salvador.

La iniciativa incluye sembrar 3.000 millones de árboles adicionales en esos países, que generarían 1,2 millones de empleos, a cambio de otorgar visas de trabajo o incluso la residencia estadounidense a los campesinos que participen.

Además, se comprometió a terminar con la exportación de petróleo crudo y la importación de gasolinas para reducir «el uso excesivo» de combustibles fósiles en México, así como modernizar las plantas hidroeléctricas con el propósito de generar energía limpia.

Alberto Fernández desde Argentina insistió en la necesidad de que la comunidad internacional facilite fondos a las naciones más pobres para combatir el cambio climático.

En ese camino subrayó la necesidad de «procesos ágiles y transparentes» para el acceso a fondos, así como de mecanismos como canjes de deuda externa por acciones climáticas, algo que también propuso su par colombiano, Iván Duque.

En tanto, el presidente chileno, Sebastián Piñera, pidió por su parte establecer zonas de protección marítima en el continente antártico para conservar la biodiversidad ante los efectos del cambio climático.

ALERTA

Desde la ONU el mensaje fue contundente: el mundo está en alerta roja.

Guterres afirmó que «los peligrosos gases de efecto invernadero están en niveles no vistos en tres millones de años», y que la temperatura global ha subido 1,2 grados centígrados y está «corriendo hacia el umbral de la catástrofe».

En ese reiteró la necesidad de una acción inmediata a los líderes para hacer de la década actual una «década de transformación».

El secretario general de ONU ya ha dicho que no hay tiempo que perder y calificado al 2021 como un año crucial para el futuro de la humanidad, y dijo que puede ser de «éxito o fracaso».

La cumbre de dos días fue organizada y convocada por Biden, luego de anunciar en enero de este año la reincorporación de su país al Acuerdo de París sobre reducción de gases de efecto invernadero, y se presenta como una antesala de Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) que se realizará en noviembre, a la que Guterres pidió los países lleven medidas concretas para accionar.

Sputnik

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