El cambio de hora, un ahorro que no resultó

El horario de verano, fruto de la industrialización con el uso de la energía eléctrica y horas de trabajo similares para la mayoría, tiene cada vez menos partidarios mientras sus detractores ponen en duda su eficacia y resaltan los daños.

La fecha del cambio para el horario de verano varía dependiendo de la latitud pero suele situarse en un fin de semana entre marzo y abril en el hemisferio norte y durante el mes de noviembre en el hemisferio sur.

Adelantar los relojes para aprovechar mejor las horas de sol tiene sentido tan solo en las zonas templadas, entre las latitudes 30 y 55, porque en los trópicos la duración del día varía muy poco a lo largo del año y en los extremos del globo durante una, más o menos grande, parte del verano el sol nunca se pone y en invierno no amanece.

DESPLAZAR PARA AHORRAR

A menudo, la idea del cambio horario se atribuye a Benjamin Franklin, quien en 1784 durante su estancia en Francia escribió un texto satírico donde proponía despertar a los parisinos antes en verano, haciendo tañer las campanas, para ahorrar velas.

Sin embargo y bromas aparte, el primero en exponer las ventajas de un horario de verano fue el entomólogo neozelandés George Hudson que pensó que así dispondría de más horas de luz para estudiar a los insectos.

En 1895 el científico presentó a la Sociedad Filosófica de Wellington un documento donde proponía adelantar los relojes dos horas en octubre y retrasarlos otras dos en marzo. La idea provocó bastante interés pero no llegó a aplicarse.

Sin embargo, la industrialización que concentró a los trabajadores en las fábricas con horarios similares y la rápida electrificación a caballo entre dos siglos hizo que muchos otros buscaran vías para ahorrar la energía que se gastaba en la iluminación.

En 1905 el constructor inglés William Willett propuso adelantar los relojes 20 minutos cada domingo de abril y retrasarlos otros 20 minutos cada domingo de octubre, en total ocho veces al año.

Dos años más tarde, este entusiasta del cambio horario publicó incluso un folleto llamado ‘El derroche de la luz solar’.

La idea llamó la atención del parlamentario británico Robert Pearce que presentó la correspondiente propuesta de ley en febrero de 1908 que no pasó a aprobarse porque muchos, en particular, los granjeros, se opusieron a la iniciativa.

NECESIDAD BÉLICA

Fue la Primera Guerra Mundial la que impuso la necesidad de ahorrar el carbón, la que hizo que los gobiernos se decidieran a aplicar el horario de verano.

La primera en hacerlo fue Alemania que empezó a adelantar las agujas el 30 de abril de 1916. Muchos otros países industrializados en breve siguieron su ejemplo.

Pero, al terminar la guerra, muchos estados renunciaron a la medida, otros la aplicaban de vez en cuando en situaciones de crisis como la Segunda Guerra Mundial o la crisis petrolera de los años setenta, y solo unos pocos a nivel mundial la mantuvieron hasta ahora.

EFICACIA DUDOSA

Desde el comienzo de su aplicación el cambio horario provoca numerosas discusiones. Hasta el momento los defensores de la medida no han podido demostrar que realmente permite un ahorro significativo de la energía eléctrica.

A la vez, varios estudios parecen probar que adelantar y retrasar los relojes afecta la salud de los hombres y los animales domésticos y amenaza la seguridad vial.

Hoy en día, son poco más de 70 los países o territorios que reajustan las agujas del reloj. En su mayoría son aquellos industrializados de Europa y América del Norte de inicios del siglo pasado que fueron los primeros en aplicar esta medida.

Además, están Chile, Cuba, Paraguay, Haití, las Bahamas y algunos países de Oceanía.

Rusia renunció a la medida en 2011 aunque en 2014 realizó un reajuste, volviendo al antiguo «horario de invierno» para conservar más horas de luz en los meses invernales.

Muy pronto, la lista se podría ver aún más reducida ya que parece que la Unión Europea está decidida a renunciar al cambio horario.

Tras una iniciativa finlandesa y un sondeo europeo que confirmó que la inmensa mayoría de los habitantes no quiere seguir perdiendo una hora de sueño en primavera el Parlamento de la UE en 2018 aprobó una resolución que llama a la Comisión Europea a dejar de aplicar el horario de verano alegando que perjudica la salud.

Este 2021 tenía que ser el último para cambiar de hora en la UE pero la pandemia hizo que las autoridades europeas, al menos de momento, se olvidaran de este tema.

Sputnik

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