El fascismo que tomó Madrid por las urnas no representa a los pueblos. La izquierda también es responsable de su propio fracaso

Hoy Madrid por suerte no representa a los pueblos del Estado español, ni mucho menos a las nacionalidades históricas.

Por André Abeledo Fernández*

La idea de la «España, una grande y libre» del Franquismo, el menosprecio y la negación de la existencia al resto de las naciones del Estado y de sus hechos diferenciales, un idioma propio, una cultura propia, y una historia propia, jamas tendrán cabida en Galiza, en Euskadi o en Catalunya.

Madrid representa lo peor del capitalismo, la falta de empatía, el consumismo, el individualismo.

Ganó el fascismo, el neoliberalismo sin corazón, la banalización de la muerte y del sufrimiento de las familias de las víctimas de la pandemia. 

Ganó el fascismo a cara descubierta y sin complejos.

Madrid hoy representa la victoria de la estrategia fascista, el Ministro de propaganda del partido NAZI Goebbels estaría orgulloso  al ver como funciona a la perfección su sistema de manipulación de masas.

Tanto el PP como Vox estan aplicando los 11 principios de la propaganda NAZI creados por Goebbels:

1.- Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.
2.- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
3.- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.
4.- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
5.- Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.
6.- Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
7.- Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
8.- Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
9.- Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
10.- Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
11.- Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

Pero en Madrid también la «izquierda» ha fracasado.

Demasiado tiempo descafeinando su discurso, siendo posibilistas, renunciando a sus símbolos, moderandose, inventando un nuevo lenguaje, los de arriba y los de abajo como si viviesemos en «Barrio Sésamo».

Los que iban a asaltar los cielos se olvidaron de que Dios no existe y de que la lucha esta en las calles. No vieron como se convertían en el tonto útil de la derecha y en una herramienta más del sistema  para el desmantelamiento de lo que queda de las organizaciones de clase.

Todo esto demuestra lo acertado del análisis de V.I. Lenin quien ya nos dejó dicho que «El fascismo es el capitalismo en descomposición».

Tras la derrotas del fascismo gracias sobre todo al esfuerzo y sacrificio de la  URSS, Bertolt Brecht nos avisaba; “Señores, no estén tan contentos con la derrota de Hitler. Porque aunque el mundo se haya puesto de pie y haya detenido al Bastardo, la Puta que lo parió está caliente de nuevo.”

El capitalismo siempre usa el fascismo como herramienta represora sembrando odio y miedo en momentos de conflicto social inminente. Algo que también Bertolt Brecht tenía claro;“Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo.”

Tengo claro que si en el campo de la izquierda no recuperamos el discurso de clase, si no somos capaces de tomar las calles, si no somos ejemplo consecuente para la clase obrera, si no somos capaces de ocupar el espacio que nos corresponde como única herramienta útil de la clase obrera para defender sus derechos y su dignidad, entonces el fascismo hará su trabajo, utilizará un discurso del odio y del miedo disfrazándolo de discurso obrero, de nacionalismo radical, de defensa de la soberanía nacional, para dirigir a las trabajadoras y trabajadores en el camino que desea la oligarquía, hacia el matadero.

Estoy convencido de que al fascismo solo lo puede combatir el comunismo, pues son dos ideologías antagonistas e irreconciliables que representan claramente la virulencia de la lucha de clases.

Sin duda será necesario un gran Frente Popular de la Izquierda para enfrentarse a los poderes económicos y a su perro de guerra, el fascismo, pero sin renunciar a nada, ni mucho menos a nuestro discurso, porque si lo hacemos inconscientemente estaremos entregando campo de acción de la clase obrera al fascismo.

«La fuerza del fascismo reside más que en nada, camaradas, en el hecho lamentable de la división de las fuerzas capaces de oponerse a su avance.» (José Díaz Ramos).

No debemos moderar el discurso para ser políticamente correctos, debemos decir verdades como puños y ser vanguardia de la clase obrera, para ello es necesario participar organizadamente en todos los movimientos sociales y defender con nuestra voz nuestro modelo de sociedad basado en la justicia social con mayúsculas, el socialismo es la única alternativa a la barbarie capitalista, a la bestia fascista.

Debemos recuperar la esencia, sabemos que la lucha de clases continua plenamente vigente, que explotadores y explotados no tenemos los mismos intereses, que nuestro modelo de sociedad no puede construir sin destruir el modelo capitalista, que el peligro del fascismo es tan real hoy como desgraciadamente lo fue ayer.

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André Abeledo Fernández
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