Jóvenes, indígenas y transportistas protestan en Colombia: «La gente está sin pan para comer»

“La gente está molesta porque se ha ido empobreciendo cada vez más”, asegura el periodista Ernesto Che Mercado Jones.

Se manifiestan contra la reforma sanitaria, la violencia policial y la pobreza y desigualdad en el país.

Las protestas que se iniciaron en Colombia para rechazar la reforma tributaria del Gobierno de Iván Duque, continúan ahora para exigir la retirada de un proyecto de reforma sanitaria y el cese de la violencia policial tras las denuncias de violaciones de los derechos humanos durante las movilizaciones, así como para denunciar las desigualdades en un país en el que los ciudadanos se han “ido empobreciendo cada vez más”, según ha indicado a RTVE.es desde Bogotá el periodista Ernesto Che Mercado Jones.

Este descontento entre los colombianos ha hecho que personas de todos los colectivos –desde estudiantes y profesores hasta indígenas, frailes y transportistas– hayan salido a las calles desde el 28 de abril para criticar la gestión económica y social de Duque, además de la militarización de varias ciudades para controlar las movilizaciones y las víctimas mortales causadas por la respuesta de las fuerzas de seguridad a las protestas. También piden al Gobierno diálogo, pero el presidente no recibirá a los organizadores de las manifestaciones hasta el próximo lunes.

El ambiente en las manifestaciones es cada vez más violento y, desde que comenzaron, ya se han registrado 24 fallecidos, según la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía. Otras organizaciones cifran las víctimas mortales en cerca de 40 y en más de 1.700 los casos de violencia por parte de las fuerzas de seguridad.

“Sin pan para comer”

Después de más de una semana de protestas y pese a que el texto de la reforma tributaria que las originó ha sido retirado por el Gobierno, los colombianos siguen descontentos por otros asuntos que afectan al país: la pobreza y la desigualdad, los asesinatos de líderes sociales, la gestión de la pandemia por el presidente, la reforma de la sanidad, el cumplimento del acuerdo de paz con las FARC e, incluso, “la militarización que ha hecho el Gobierno de la protesta y del paro nacional”, según ha explicado a RTVE.es líder de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Fabio Arias.

La pobreza, el desempleo y la desigualdad en Colombia han sido problemas que se han profundizado más con la pandemia. En marzo de 2020, antes de que comenzaran las medidas de confinamiento, la tasa de desempleo era de 12,6% y, un año después, la cifra aumentó 1,6 puntos porcentuales hasta el 14,2%, según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Además, el año pasado el Producto Interior Bruto (PIB) del país sufrió su mayor desplome en medio siglo después de caer un 6,8%.

La tasa de desempleo en Colombia sube al 14,2% en marzo
La tasa de desempleo en Colombia sube al 14,2% en marzo.

“La gente está molesta porque se ha ido empobreciendo cada vez más (…) Ganamos dinero solamente para pagar deudas, para medio comer. El promedio de la población colombiana come una vez al día”, asegura a RTVE.es el periodista Ernesto Che Mercado Jones. “Yo vivo en un estrato cuatro, que se supone que es una clase media, pero lo que gano se me va en impuestos, en deudas a los bancos y en algo para comer. La vida no es digna. Por eso sale gente de todas las clases sociales”, detalla.

“La explicación de que todos estén en la calle es que la gente está sin el pan para comer. Se está volviendo muy difícil la situación”, indica Arias.

Los colombianos que salen a la calle a manifestarse también exigen que se cumpla el acuerdo de paz firmado en 2016 por el entonces presidente Juan Manuel Santos con la guerrilla de las FARC, así como el cese de los asesinatos de líderes sociales. Según la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), desde 2016 han sido asesinados al menos 904 líderes sociales. “Desde que Iván Duque ingresa en el Gobierno se han ido poniendo en peligro por falta de cumplimiento los acuerdos de paz, lo que trae como consecuencia que muchos exguerrilleros estén volviendo a las montañas y esto origina altos niveles de violencia”, afirma el periodista. Por su parte, el líder de la CUT subraya que “el Gobierno le ha puesto muchos obstáculos y nosotros seguimos insistiendo en que hay que cumplirlos”.

Otro asunto que tiene descontentos a los colombianos es la reforma de la sanidad que actualmente se tramita en el Congreso. El proyecto de ley 010 de 2020 aboga por crear regiones de salud con aspectos comunes y profundiza la privatización. Herman Bayona, presidente del Colegio Médico de Bogotá, ha señalado en declaraciones a RTVE.es que la reforma “deteriora aún más nuestro derecho a la salud”. “Eso nos obligó a salir a las calles y protestar de manera enérgica”, ha recalcado Bayona, quien ha destacado que la situación laboral de los sanitarios “es muy mala”.

“No tenemos derecho a vacaciones, al descanso, no tenemos forma de pensionarnos y los salarios son realmente miserables. Una enfermera o una auxiliar de enfermería gana el mínimo o menos del mínimo, un médico general viene ganando más o menos dos o tres salarios mínimos, pero tiene que pagar su propia salud, su propia pensión, pagar los descansos cuando los quiere, trabajar en más de tres sitios para poder ganar un salario adecuado”, ha aseverado, recalcando que durante la pandemia “la situación empeoró mucho más”.

Jóvenes, frailes, indígenas… unidos contra el Gobierno de Duque

A las protestas celebradas a lo largo de todo el país han acudido miembros de organizaciones de sociedad civil y miembros de sindicatos, y los manifestantes son mayoritariamente jóvenes de múltiples colectivos, “mujeres, indígenas, afros y poblaciones de diversidad sexual y étnica”, según explica Arias.

El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) confirmó que “la fuerza del movimiento indígena nacional se une para gritarle al Gobierno que no está de acuerdo con sus políticas de exterminio físico y cultural” e invitó a las comunidades indígenas del Cauca “a unirse a la gran Minga Nacional”. Además, el CRIC ha mostrado su apoyo al paro nacional y ha hecho un llamamiento a “organismos nacionales e internacionales de derechos humanos para que no se sigan cometiendo estos genocidios en nuestro país”.

“Cuando sales a la calle a la cobertura de las marchas te das cuenta de que no es solo gente pobre la que está marchando. Está marchando gente de clase media, estudiantes, vendedores ambulantes, el que maneja el transporte público, el profesor de la Universidad, la señora que trabaja en industria, pero también la señora que trabaja en su casa”, detalla Che Mercado Jones.

Los taxistas y los transportistas de Colombia también han salido a protestar a las calles, los primeros para manifestarse contra las plataformas digitales que afirman que “no cumplen las leyes que tenemos en Colombia para prestar un transporte público”, según manifiesta el líder de la CUT; mientras que los “transportadores de carga” lo hacen por “un problema de pago en los fletes y el aumento de los costos de los combustibles y los peajes”.

En Bogotá, en las manifestaciones de este miércoles, también se sumaron frailes dominicos con una bandera de la capital y un cartel en el que se podía leer: “Ámense los unos a los otros”. “Estamos hablando de que la Iglesia está saliendo a marchar. La Iglesia católica, a través del episcopado, también ha dado declaraciones y exigido al Gobierno que debe rectificar, reconocer y dejar la violencia que se está dando en el país”, ha asegurado el periodista.

Frailes Dominicos se suman a los manifestantes que marchan por las calles en Bogotá, Colombia.
Frailes Dominicos se suman a los manifestantes que marchan por las calles en Bogotá,

Por su parte, los sanitarios colombianos que apoyan el paro nacional no han acudido a las protestas porque “precisamente es un contrasentido que estemos luchando en pandemia y que vayamos a las protestas”, según ha explicado Bayona. “Hemos hecho todo tipo de acciones simbólicas. Hemos buscado mecanismos de protesta distintos. Hicimos una campaña hermosísima. Colgamos nuestra bata en la ventana en los hospitales y en las clínicas en señal de protesta. No podíamos dejar de lado la atención de los pacientes, que nos requieren en este momento”, ha añadido.

Cada vez más violencia

“El ambiente es cada vez más violento. La gente, al pasar de los días, está cada vez más molesta porque el Gobierno no da respuesta a las necesidades de la gente, porque no reconoce los altos niveles de violencia que hay para los civiles. El Gobierno no reconoce ni denuncia las consecuencias de la violencia de la protesta, que son reales, son muy complicadas”, ha señalado periodista Ernesto Che Mercado Jones.

Desde que comenzaron las manifestaciones el 28 de abril, la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía de Colombia han registrado 24 fallecidos, de los cuales 11 están relacionadas “directamente” con las protestas, siete están en “proceso de verificación” y ocho no tienen relación con las jornadas de movilización. Además, la Defensoría del Pueblo ha recibido quejas por 145 casos de personas desaparecidas, de las que ha logrado ubicar a 55 personas.

Temblores ONG, una organización que registra víctimas de violencia policial, ha reportado entre el 28 de abril y el 6 de mayo al menos 1.728 casos de violencia por parte de la Fuerza Pública, entre los que hay 234 víctimas de violencia física, 37 de violencia homicida, 98 casos de disparos de armas de fuego por parte de la Policía y 11 de víctimas de violencia sexual.

“Las fuerzas de seguridad están desbordadas. Hay brutalidad policial y más que brutalidad, matanzas y asesinatos de parte de la Policía a manifestantes”, asegura el líder de la CUT. “La Policía utiliza sus armas para disparar a los manifestantes (…) Hay una indignación muy grande en la población y siguen reclamando que la brutalidad policial no puede seguir”, añade.

La muerte de 13 personas en el marco de unas protestas contra el abuso policial en Bogotá y otras ciudades colombianas en septiembre de 2020 generó un debate sobre la necesidad de una reforma que incluya el desmantelamiento del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD), que durante las últimas protestas ha empleado gases lacrimógenos y ha intervenido con tanquetas y agua contra los manifestantes. En Colombia, la Policía forma parte del Ministerio de Defensa y está diseñada para luchar en el conflicto armado, contra las guerrillas.

“La gente le ha perdido el miedo a la represión. Hace muchos años, la policía lanzaba un par de bombas y la gente salía corriendo y se iba. En este momento, la gente, con violencia o no violencia, la gente está intentando tomarse el congreso nacional”, ha afirmado el periodista.

La respuesta poco satisfactoria del Gobierno de Duque

Cuatro días después de que comenzaran las protestas, el presidente colombiano anunció la retirada del texto de la reforma tributaria, aunque destacó que “no es un capricho”, sino “una necesidad”. Además, nombró un nuevo ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, después de que el anterior titular de la cartera y cerebro de la reforma, Alberto Carrasquilla, presentara su dimisión.

“Lo que el Gobierno ha hecho ha sido retirar el texto de la reforma fiscal y estudiar las posibilidades para crear un nuevo texto de dicha reforma. En muchas oportunidades los gobiernos colombianos han hecho la misma jugada cuando hay grandes protestas y es: ‘bueno retiro el proyecto y espero un par de meses para volver a lanzarlo con palabras distintas, pero con el mismo objetivo’”, ha explicado Ernesto Che Mercado Jones. “En este momento la gente ha dicho ‘no señor, no queremos reforma tributaria, no queremos negociación, no queremos un nuevo proyecto. Queremos que el Gobierno deje de ser corrupto’”, ha añadido.

Como respuesta a las protestas, el presidente colombiano decidió sacar a los militares a las calles de las principales ciudades con el objetivo de controlar las manifestaciones, algo que también ha sido criticado. “Nosotros exigimos al Gobierno que desmilitarice las ciudades que ha militarizado. Eso no corresponde a ningún ejercicio propio del ejército”, ha asegurado Arias, quien ha recalcado que desde la CUT también se pide que Duque “haga declaraciones invitando a la Policía a suspender inmediatamente todo su ejercicio de excesiva fuerza y de brutalidad, y que por tal motivo le dé plenas garantías a la protesta y a la movilización”. “Eso lo vamos a hacer con más movilizaciones, obviamente pacíficas, pero masivas, diciendo al Gobierno que tiene que parar esa brutalidad”, ha aseverado.

RTVE

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