Alberto Fernández se pone los guantes y sube al ring europeo por la deuda argentina

Si algo se le puede reconocer al presidente argentino, Alberto Fernández, es su sentido de la ubicación, que lo coloca casi siempre en el lugar adecuado, en el momento preciso.

Ese lugar esta semana es Europa, donde viajó junto a su compañera, Fabiola Yañez, y una muy nutrida comitiva en la que destaca el ministro de Economía, Martín Guzmán.

Fue justamente Guzmán quien hace dos semanas preparó el terreno en el viejo continente para la llegada de Fernández. ¿El objetivo? Buscar los acuerdos y apoyos necesarios para salvar a Argentina de un posible default.

La comitiva argentina busca en Europa diferir los pagos de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 44.000 millones de dólares, y con los acreedores en el Club de París, cuyo compromiso asciende a los 2.400 millones de dólares.

La campana final con este último sonará el 30 de mayo y, desde ahí se contarán 60 días para la declaración formal de default.

«Lo importante es contar con más tiempo con el Club de París para poder resolver este problema», admitió Guzmán en Europa, marcando un objetivo mínimo en las negociaciones.

PRIMER ROUND

El itinerario de Fernández y compañía arrancó el lunes en Portugal, sigue este martes en Madrid, continúa el miércoles en Francia y el jueves en Italia y el Vaticano para regresar el fin de semana a Buenos Aires.

En todos los destinos el mandatario argentino se reunirá con sus pares, quienes son accionistas con peso en el directorio del FMI y, en suma, tienen marcada influencia en el grupo de 22 acreedores del Club de París.

El primer round fue en el Palacete Sao Bento de Lisboa, dónde las tarjetas dieron ganador a Fernández.

«Le expresé al presidente Alberto Fernández todo el apoyo de Portugal. Intentaremos sensibilizar al FMI para que al menos durante esta crisis se pueda suspender el sobrecargo de tasas», expresó el primer ministro António Costa en una declaración conjunta a la prensa que brindó junto al argentino.

Costa, además, recordó que cuando llegó al Gobierno portugués, en 2015, se encontró con el mismo problema que Fernández.

«Como el préstamo era superior a la cuota de Portugal en el Fondo, pagábamos una tasa de interés con un sobrecargo muy significativo», detalló el mandatario, quien recordó que en ese momento fue capaz de convencer al FMI para liberar al país del sobrecargo, «pero hoy estamos en una situación muy particular con la crisis del covid-19».

ENTRENAMIENTO PREVIO

Además de Costa, el presidente argentino ya había resultado ganador en otro round la semana pasada, cuando cerca de 70 legisladores demócratas de la Cámara de Representantes de Estados Unidos apoyaron el aplazamiento.

Los congresistas presentaron un proyecto de resolución solicitando a la Casa Blanca que exija al FMI la suspensión de los pagos de «todos los servicios de la deuda» (capital e intereses) incluidos los vencimientos que Argentina tiene en septiembre y diciembre próximos, hasta que concluya la crisis global causada por el covid-19.

CONTRINCANTES DE PESO

En Madrid, Fernández se medirá con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el Rey Felipe VII.

Luego vendrá Emmanuel Macron, dónde el presidente argentino sólo tendrá que mantener la relación ya consolidada y refrendada dos veces por el presidente francés al apoyar en forma pública el proceso de renegociación argentina.

En Italia, se verá las caras con su par Sergio Mattarella en el Palacio del Quirinale, para luego tener una reunión de trabajo en el Palacio Chigi con el presidente del Consejo de Ministros, Mario Draghi.

Por la tarde, se medirá con el Papa Francisco, superior libra por libra, pero tan porteño como él y con los mismos declarados intereses.

El sumo pontífice ha sido uno de los principales apoyos que recibió el Ejecutivo argentino en las últimas semanas.

Basta recordar que en abril pidió renegociar «la carga de la deuda» para «los países más necesitados» en una carta enviada a la titular de la Secretaría General Iberoamericana, Rebeca Grynspan Mayufis.

La lista del presidente argentino en su carrera por saldar las deudas (o, al menos, ganar un poco de tiempo para hacerlo) es más amplia. Y no todos los rostros son amigables.

El viaje también servirá para enfrentarse a los propios acreedores, que a su vez deslizaron un posible acuerdo de reestructuración, pero atado a una resolución con el FMI.

Argentina, mientras resiste y negocia, ya dilapidó más del 10 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) por la crisis, incluso luego de reestructurar la deuda externa con los privados. Ahora busca apoyos para no besar la lona.

Sputnik

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