Historia de «traición» en nuevo gobierno regional de capital boliviana

Era casi un desconocido en Bolivia hasta que su padre, el carismático líder indígena «El Mallku», murió en plena campaña: Santos Quispe hizo entonces suya la candidatura y logró unir a la oposición para ganar la gobernación del departamento de La Paz.

Por Carlos A. Quiroga*

Pero la celebración de los rivales del Movimiento Al Socialismo (MAS) terminó abruptamente horas antes de la posesión del nuevo gobierno paceño el pasado 3 de mayo, con una ruptura entre el candidato ganador y el partido Jallalla que lo había postulado pese a no ser un militante oficial.

La ruptura empeoró con el pasar de los días hasta desembocar el lunes 10 en la decisión de Jallalla de «expulsar» a Quispe de sus filas y exigir su renuncia, bajo amenaza de someterlo a un referendo revocatorio de mandato.

«Esta crisis confirma algo que ciertos sectores de la oposición no quieren ver, que no basta con el discurso anti-MAS para ganar una elección y que, aún en caso de esa fórmula funcione, no garantiza gobernabilidad ni estabilidad», dijo a Sputnik el politólogo Gonzalo Balcázar, docente de la universidad pública de La Paz.

Apuntó que «en este caso, ni siquiera terminó de conformarse la nueva gobernación y nadie puede predecir su futuro».

HEREDERO

Felipe Quispe Huanca, histórico caudillo aymara apodado «El Mallku» (cóndor o jefe en la lengua nativa del altiplano) que era tanto aliado como crítico del MAS, iba favorito para ganar la gobernación de La Paz como candidato invitado por Jallalla, cuando falleció a causa de covid-19 a fines de enero pasado.

Santos Quispe dejó su trabajo en la gobernación paceña y reclamó derechos de heredero de la candidatura, logrando la nominación en febrero, tras varios días de tensas negociaciones, incluso amenazas, con Jallalla, partido con el que firmó un pacto ante notario.

Confiado aparentemente en el llamado «voto póstumo», Santos Quispe casi no hizo campaña proselitista ni presentó programa de gobierno, más allá de proclamar ambiguamente que llegó «la hora del gobierno para los indígenas».

Casi perdió la carrera al ser derrotado en la elección regional de marzo por el candidato del MAS, al cual le faltaron tres décimas de punto porcentual para triunfar en primera vuelta.

En la segunda ronda, el heredero de «El Mallku» capitalizó la unidad coyuntural de la oposición, con votos inclusive de la extrema derecha, para derrotar finalmente al MAS, aunque este partido oficialista ganó la mayoría de la asamblea legislativa departamental por su resultado en la primera votación.

«TRAIDOR», «NIÑO»

El lunes 10, al cumplir una semana como gobernador paceño, Santos Quispe fue sorprendido por una ruidosa marcha de Jallalla, que llegó hasta inmediaciones de su oficina.

Entre insultos y amenazas de los centenares de manifestantes, el jefe de Jallalla, Leopoldo Chui, denunció al nuevo gobernador como «traidor e indigno hijo de El Mallku» y amenazó tanto con procesos políticos como penales.

En vía política, sugirió la posibilidad de una censura de la asamblea regional, o eventualmente un referendo revocatorio a mediano plazo.

En lo legal, anunció la preparación de una demanda por incumplimiento de acuerdo.

«Ahora tenemos un gobernador traidor, un cavernícola, un gobernador niño, que se comporta como un chiquillo», dijo Chui.

Santos Quispe no dio la cara ante la protesta de los «jallalistas», quienes exigían también la renuncia de la esposa del nuevo gobernador, electa asambleísta.

El 3 de mayo, antes de jurar al cargo, Santos Quispe había declarado que su alianza con Jallalla tenía el objeto de ganar la gobernación y que, cumplido ese propósito, ya no tenía sentido, anunciando que formaría su propio partido Adelante Pueblo Unido (APU)

EL MAS ESPERA

El MAS guardaba silencio, «sabedor de que resultaría ganador sin pelear si Jallalla no resuelve su crisis», observó Balcázar.

Advirtió que una renuncia de Santos Quispe dejaría la designación de un nuevo gobernador en manos de la asamblea regional, ampliamente dominada por el MAS.

Eventualmente, si Jallalla busca el apoyo del MAS para censurar al gobernador, la designación de su sucesor recaería también en el partido del Gobierno nacional.

Según la Constitución, un referendo revocatorio puede plantearse cuando una autoridad electa ha cumplido al menos la mitad de su mandato, lo que posterga esta posibilidad hasta fines de 2023.

Muy distinto es el ambiente en la ciudad de El Alto, cuya alcaldía fue ganada por la masista disidente Eva Copa, expresidenta del Senado, quien dijo que respetará su pacto político con Jallalla.

*Sputnik

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