La clase obrera abandona al Partido Laborista británico

El Gobierno británico presentó el nuevo programa legislativo con el que busca afianzarse en el poder frente una oposición laborista que sigue dividida y sin una estrategia visible hacia el poder, señaló a Sputnik el asesor político Stuart Thomson.

Por Lourdes Gómez*

La reina Isabel leyó los enunciados de unas 30 propuestas de ley que el Ejecutivo conservador quiere desarrollar como antídoto contra los posibles últimos coletazos de la pandemia del coronavirus y como acicate de la inminente crisis económica.

«La prioridad de mi Gobierno consiste en procurar una recuperación nacional de la pandemia para que el Reino Unido sea más fuerte, saludable y próspero que antes», anunció la monarca.

INVERSIÓN PÚBLICA

El primer ministro, Boris Johnson, blande el lema «reconstruiremos mejor» y parece dispuesto a seguir invirtiendo fondos públicos e intervenir en la esfera privada para respaldar «empleos, negocios y el crecimiento económico». Son herramientas y estímulos más asociadas con la izquierda política que con un partido de derechas que potenció el neoliberalismo y la desindustrialización con Margaret Thatcher.

«Estas leyes son el carburante del cohete que necesitamos para nivelar el país y asegurar igualdad de oportunidades para todos», dijo Johnson antes del discurso de la reina. El primer ministro se embarca en el nuevo curso parlamentario con la confianza renovada por el éxito electoral, en Inglaterra, en las elecciones del 6 de mayo.

Bajo el liderazgo de Keir Starmer, que relevó a Jeremy Corbyn en abril de 2020, los laboristas retrocedieron aún más en sus bastiones del norte de Inglaterra, la llamada «muralla roja» que Johnson penetró en las legislativas de 2019.

SIN VISIÓN POLÍTICA

«Brillaron unas pocas estrellas en la oscuridad de los resultados electores de los laboristas, pero no ocultan la realidad de un veredicto que demuestra que el partido todavía no ha emprendido la ruta hacia el poder», declaró a Sputnik el director del departamento de Asuntos Públicos de la asesoría jurídica, BDB Pitmans.

Según Thomson, gran parte del electorado consideró que el «partido liderado por Keir Starmer no se merecía su voto». «No obtuvo los resultados que necesitaba desesperadamente para presionar a Boris Johnson», subrayó el analista. Muchos reprochan al nuevo dirigente por competir en las elecciones sin antes exponer su visión política.

Además, Starmer provocó más rencillas con un inesperado reajuste de su equipo central, que fracasó estrepitosamente y fue criticado por todas las facciones, desde centristas a la izquierda moderada y los más radicales corbynistas. «Ese intento inmediato de utilizar los resultados para refrescar su ‘gabinete en la sombra’ derivó en una subtrama de las divisiones facciosas que aun acribillan al partido», argumentó el experto en política británica.

BRECHA IDEOLÓGICA

Starmer ganó el liderazgo con el compromiso de que se esforzaría por recortar la brecha entre las antagónicas corrientes ideológicas. Pero la desconfianza crece en la facción izquierdista desde que expulsó a Corbyn del grupo parlamentario, cuando el exdirigente rechazó disculparse formalmente de infracciones antisemitas cometidas por miembros y agentes del partido bajo su mandato.

«Debe imponerse pronto la unidad o el futuro del partido estará en peligro», observó el analista de BDB Pitmans. La ausencia de un recambio político obvio garantiza, de momento, la continuidad de Starmer en el timón laborista.

CRISIS EXISTENCIAL

«El Partido laborista afronta una crisis existencial», advierte el profesor John Curtice, el más experto analista británico en sondeos y estudios de opinión. Starmer lo niega pese a la pérdida de escaños en el Parlamento de Westminster y de concejales en ayuntamientos a lo largo de la ‘muralla roja’, del oeste al este del norte de Inglaterra.

Antes cayó Escocia, donde el Partido Nacional (SNP) desplazó a la izquierda tradicional del podio que había dominado en el territorio autonómico hasta 2007. Este mayo, los laboristas resistieron en Gales y en las alcaldías de los grandes núcleos urbanos ingleses. Pero es un horizonte muy limitado para asegurar las llaves de Downing Street, que no ganan desde hace 16 años.

«El laborismo no es el partido que desearía ser. Es el partido de los «remainers» (permanencia en la UE), jóvenes, liberales sociales, estudiantes… atrae a asalariados y profesionales, pero ya no es el partido de la clase obrera», expuso Curtice en un encuentro del «think tank» académico UK in a Changing Europe. El mismo primer ministro presume ahora de dirigir el partido y el gobierno de los trabajadores.

*Sputnik

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