Colombia, entumecida ante la pandemia

La emergencia sanitaria en Colombia por el covid-19 se agrava en medio de una crisis social y protestas sin precedentes, sin que el Gobierno reaccione y pese a la advertencia de los colegios médicos de que el tercer pico de la pandemia se extenderá, por lo menos, tres semanas más.

Por Andrés Pachón*

Las cifras más recientes de muertos han llegado a niveles récord en un día, con 530 fallecidos el sábado y 520 el domingo, mientras que Bogotá pasa por un momento crítico, con un 95 por ciento de ocupación de camas de Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y 5.570 nuevos contagios reportados la víspera, una situación de la que no escapa la propia alcaldesa, Claudia López, quien dio positivo para covid-19 el pasado viernes.

«El Gobierno no dice absolutamente nada porque no le importa nada de lo que está pasando. Es evidente que estamos en una crisis sanitaria y hospitalaria muy importante y la respuesta por parte del Ministerio de Salud es nula», dijo a Sputnik el presidente Colegio Médico de Bogotá, Herman Bayona.

Tanto la Asociación Colombiana de Emergentología cono el Colegio Médico de Bogotá, que pertenece a la Federación Médica Colombiana, le han exigido al Gobierno que tome medias urgentes, pero mientras tanto el país entero está en un nivel de ocupación por encima del 83 por ciento, con menos de 2.000 camas disponibles para atender la pandemia.

EL ORIGEN

La grave situación actual se comenzó a gestar en abril como consecuencia de las conmemoraciones de la Semana Santa cristiana, y aunque se preveía que el tercer pico de la pandemia terminara a esta altura, ahora las cuentas son diferentes.

De acuerdo con el más reciente boletín del Ministerio de Salud, emitido en la tarde del domingo, la pandemia ya deja en el país un total de 3.118.426 contagios y 81.300 fallecidos, cifras que sin duda subirán de manera exponencial en los próximos días debido al paro nacional que atraviesa Colombia desde el pasado 28 d abril, por el que millones de personas han salido a las calles para manifestarse en contra de medidas impulsadas por el Gobierno.

«Las muertes y contagios se van a aumentar en las próximas semanas. Nosotros apoyamos el paro nacional por todas las causas que sus voceros expresan. Sin embargo, nunca llamamos a marchas porque sería un contrasentido. Se había planteado que el tercer pico de la pandemia terminara esta semana, pero con la realidad actual se extenderá unas tres o cuatro semanas más», advirtió Bayona.

Superado por la situación económica, política y social por la que atraviesa, el Gobierno central luce impávido, no reacciona y sus medidas parecen apenas paños de agua tibia ante la fiebre que amenaza con hacer colapsar el sistema de salud nacional.

Este lunes, por ejemplo, el Ministerio de Salud anunció que el Gobierno compró más equipos biomédicos para dotación de territorios que los requieran, la mayoría de ellos, ventiladores.

«En los últimos 40 días el país ha adquirido 443 ventiladores, de los cuales ya el 92 por ciento (408) se encuentran instalados», dijo en un comunicado la directora de Prestación de Servicios del Ministerio de Salud, Karen Rincón.

La funcionaria explicó que los equipos fueron entregados en los departamentos de mayor demanda, y que el proceso de expansión avanza de acuerdo con el comportamiento de la pandemia en cada uno de los territorios.

PEDIDO A GRITOS

Justamente la estrategia del Gobierno ante la pandemia ha sido la de dar directrices a las regiones para que enfrenten el problema de manera individual y no de modo solidario, a nivel nacional, todo lo cual es cuestionado por los colegios médicos del país, que piden a gritos que se declare la alerta roja en todo el territorio.

«Bogotá tiene índices de contagio muy elevados y Medellín (noroeste), que estaba pasando el pico, volvió a repuntar, así como Cali (suroeste), al tiempo que otras regiones también empezaron a tener elevación de los indices de contagio, por lo cual es importante que el Gobierno responda al llamado ya y que declare una alerta sanitaria a nivel nacional y reorganice el sistema hospitalario», alertó Bayona.

Según su criterio, el país debe comportarse como un solo hospital, de modo que pueda disminuir el impacto en el número de muertes y la morbilidad de los pacientes que llegan a UCI y servicios de urgencia.

Lo anterior implica hacer uso de camas de UCI en cualquier lugar del país, disponer el traslado de todos los pacientes de baja complejidad hacia camas extrahospitalarias -incluso de hoteles-, llamar al personal de salud capacitado para atender la emergencia y que se puedan reorganizar los turnos, así como pedir equipos a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para atender la emergencia.

«Sin embargo, ninguna de estos llamados ha sido tenido en cuenta», dice Bayona, quien considera que la OPS y la Organización Mundial de la Salud (OMS) deben responder a la situación de Colombia de manera adecuada, lo cual no ha ocurrido porque tales organismos «no pueden tomar acciones hasta que el Gobierno lo solicite, lo cual no ha hecho».

¿ALERTA SANITARIA?

Consultada al respecto, la representante de la OPS en Colombia, Gina Tambini, dijo a Sputnik que pese a que trabaja de manera estrecha con el Ministerio de Salud colombiano, desconoce si el organismo declarará la alerta sanitaria nacional.

«Yo no le puedo responder eso en este momento. No tengo esa información», dijo, al tiempo que destacó que la estrategia del Gobierno ha permitido que sea cada territorio el que declare las alertas.

«En un país la autoridad sanitaria es el Ministerio de Salud, y en cada departamento la autoridad sanitaria territorial es la Secretaría de Salud, y ellos llevan un control muy estrecho de los indicadores estratégicos que estamos siguiendo con la pandemia y lo que es la ocupación de UCI, y en razón a esos parámetros pueden declarar las emergencias», dijo.

Según la funcionaria, tanto la OPS como la OMS están «muy atentas» a lo que ocurre en Colombia y en los países de las Américas, que en la actualidad registran más del 40 por ciento de los fallecimientos que se presentan a nivel mundial por covid-19, de modo tal que ambos organismos puedan responder dependiendo «de los indicadores estratégicos y de cómo varían en el día a día».

El pasado jueves, el ministro de Salud, Fernando Ruiz, se declaró preocupado por la ocupación de camas de UCI en ciudades como Bogotá y otros departamentos del centro y oriente del país.

«Hoy seguimos entre el 92 y 94 por ciento de ocupación UCI en la capital colombiana. Tenemos también una saturación muy alta en Cundinamarca, Boyacá (centro), Santander (nordeste)», dijo.

Sin embargo, el sábado buscó suavizar su posición, y aunque dijo que la situación es «crítica», se ha «venido expandiendo la capacidad hospitalaria en las zonas más afectadas en el momento», por lo que aún hay «disponibilidad para seguir atendiendo la emergencia a quienes la requieran».

Sea como fuere, médicos como Bayona se preparan desde ya para dentro de una semana, cuando deberán afrontar un aumento de la demanda sobre los servicios de urgencias y sobre la hospitalización en UCI, lo que podría enfrentarlos con una situación sin precedentes en el país: tener que escoger quién vive y a quien se debe dejar morir en la pandemia.

*Sputnik

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