Del interés monetario y otras emboscadas

El interés sobre el dinero no es natural.”

Aristóteles

El interés es ficción y realidad. Ficción para las mayorías y eficaz mecanismo de acumulación de riqueza y consolidación de poder para los banqueros y demás oligarcas.

Por Jorge Luis Oviedo*

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El interés es un complemento de la trampa del ahorro. Y el ahorro monetario no debemos confundirlo con una RESERVA REAL  de agua, cereales, metales, árboles u otro productos del trabajo.

En interés sobre el dinero beneficia más a los banqueros, pero no porque los ahorros y ese interés de lo prestado en moneda sea suficiente para acrecentar sus fortunas.

Ese interés es una emboscada para la mayoría de  personas que ahorran obligadamente a través de los sistemas de seguros y pensiones (AFP, especialmente) ; porque esa es la fuente principal  para que, a través de la reserva fraccionaria los banqueros presten y  que otros adquieren (con información privilegiada) acciones apalancadas.

La realidad es que todos esos mecanismos relacionados con emisión, préstamos, bolsa de valores, fondos de inversión, de cobertura y demás tácticas especulativas son parte de una misma estrategia general: despojar a la mayoría de su fuerza laboral o intelectual presente y futura a través del dinero.

En eso consiste la esclavitud moderna.

No debemos olvidar que el interés y el pago de capital sobre las deudas públicas es la razón principal de los IMPUESTOS que los Gobiernos recaudan con el cuento de que, con ellos, se brindarán servicios públicos de calidad.

Tampoco olvidemos que el interés sobre los miles de millones de deudas particulares (para compra de autos, vivienda, estudios universitarios, gastos de salud, viajes, etc) se crean de la nada, es decir, por la voluntad soberana de los banqueros.

Pero la verdad detrás de todo ese esquema es que con esa creación de deuda (y sus intereses) se  devalúa de forma progresiva (con  premeditación, alevosía y ventaja) a todos los asalariados.

La prueba está en que los bienes y servicios suben de precio (llevan décadas haciéndolo), mientras los obreros, los profesores, las enfermeras, los pequeños comerciantes, los campesinos, en fin, todos los trabajadores reciben una paga insuficiente que los obliga a endeudarse continuamente.

El costo real de muchas cosas en realidad se vuelve mayor a medida que pasa el tiempo.

¿Por qué? Porque los metales hay que extraerlos a mayor profundidad o a través de minería a cielo abierto; porque hay muchas personas afectadas por la contaminación; porque el deterioro ambiental sigue en aumento. Agreguemos a eso que el agua para riego se extrae a mayor profundidad; que se usan más fertilizantes para incrementar la producción de alimentos y más  químicos para garantizar la mayor parte de las cosechas; porque hay menos abejas, mariposas y aves que  hace unas tres décadas…

De esta manera, cuando aceptamos como legal y moral que se nos endeude y que se cobren intereses sobre préstamos públicos y privados, estamos aceptando nuestra propia degradación en todos los demás ámbitos de la existencia.

Por eso la mayoría, reiteradamente, nos vemos obligados a reclamar o exigir ajuste salarial. A veces se logra algo, pero nunca será igual a lo dejado de percibir.

Y aunque el interés sobre el dinero no suele ser muy alto en los países hegemónicos; sí lo es en el tercer mundo, donde el dinero plástico puede promediar el 70% o más.

El interés es uno de los primeros agregados, no naturales, como decía Aristóteles, que se le hizo al medio de intercambio (el dinero) que apareció en distintas partes y culturas del mundo, facilitar el trueque de productos básicos y otras mercancías menos necesarias, aunque “convenientes y agradables”, como dijera Adam Smith.

No sabemos, por el ejemplo o, por lo menos, este profesor, no lo ha encontrado en sus búsquedas a través de la internet, que haya existido interés sobre el dinero entre los mayas o los mexicas ni en fuentes bibliográficas impresas a que ha tenido acceso.

Con la invención de la forma moderna del creación del dinero que se consolida a partir de 1913 en EE UU y 1931 en el Reino Unido, es decir, emisión de moneda respaldada por deuda pública, el interés sobre el dinero es más bien una sombra, un sueño, una ficción, para la gran mayoría, porque la realidad es que se usa como carnada para que los banqueros puedan emitir mucha más moneda en función de la demanda de dinero (préstamos particulares de diversa índole) con los que, si bien se dinamiza, sobre todo, la actividad comercial, lo esencial es que los banqueros hayan mantenido, desde entonces, el CONTROL MONETARIO.

El resultado para la mayoría es desigualdad, pobreza, migración forzada, deterioro ambiental y otros problemas que no tendrían esa magnitud si el control del dinero no estuviese en manos de los banqueros privados y sus pares financieros; y si la emisión la emisión del mismo fuese un reflejo del trabajo de toda la sociedad; incluyendo en ese reflejo lo comercial (valor de cambio) y la contribución existencial y de subsistencia  de los que no se benefician del comercio (valor de uso) como la maternidad, el estudio o muchas otras actividades no remuneradas, pero necesarias para el existir de nuestra especie.

En resumen, bajo la bendición protestante, especialmente en USA, el interés sobre el dinero ganó más interés o, dicho de otra forma, credibilidad: con la que se afianzó el crédito, es decir los préstamos; o, mejor aún: LAS DEUDAS PÚBLICAS Y PRIVADAS.

Así, pues, se fortaleció la banca, se bendijo y se legalizó la usura bajo control Leviatán, ese represor Estado Oligarca al que se denomina República Moderna o Democracia Liberal.

¿Quién controla los seres imaginarios  surgidos de la imaginación de las élites?

R: Los oligarcas.

¿Quién dosifica la fe para que no se tenga mucha y enloquezca el creyente; o para que no se tenga tan poca y crea en el orden imperante  impuesto por los terrenales dioses de la banca, la política, el comercio y las armas?

R: La propaganda sistémica de los Oligarcas que se encuentra a cargo de pastores protestantes en lo religioso y de la intelectualidad orgánica en lo laico: economistas, abogados, periodistas encargados de justificar las deudas, la explotación laboral y el interés sobre el dinero  a través los medios de difusión.        

Los Gobiernos sucumbieron al poder organizado de las élites para controlar el Estado (fuerte contra los débiles), porque sus instituciones son controladas por los oligarcas para que se reprima o castigue a los asalariados. Ellos monopolizan el Estado al influir en sus instituciones y hacer que se legisle para sus intereses.

En las monarquías absolutistas, por ejemplo, EL PODER era visible, transparente: residía en el rey, el príncipe y los nobles; pero con las Repúblicas Modernas se volvió ilusión para el pueblo; porque raramente existe el poder del pueblo por el pueblo y para el pueblo. En realidad eran más responsables las Monarquías que las Oligarquías capitalistas que se consolidaron hace poco más de un siglo.

La mayoría de Estados les pertenecen –por defecto– a los banqueros a través de las deudas públicas o de deudas corporativas; mientras estos pocos oligarcas (un 0.0001% de la población mundial acumula riquezas y posesiones reales: grandes extensiones agrícolas, mineras, acuíferos, humedales, selvas tropicales con sus bosque, ciudades casi completas… y el destino  de miles de millones de personas en el mundo está en sus manos.

Para las mayorías están los deportes, el cine, la televisión, las redes sociales, la manipulación informativa, los procesos electorales ( a veces salen mal; pero entonces le echan la culpa a los políticos que son de su propiedad o alquilados para la ocasión).

En la teoría el Estado tiene poder de legislar, de reprimir, de ejecutar, en fin, de hacerlo todo; y bien.

Pero ¿quién controla el Estado?

¿Quién o quiénes organizan el Estado? ¿Para beneficio de quién  se organiza el Estado?

El Estado, su forma de Gobierno: representativa; es producto de los oligarcas, ellos lo organizaron, ellos lo modifican a su conveniencia, salvo las excepciones, que las hay: Cuba, China, Vietnam, entre otros.

 Con el control  del dinero (y el interés sobre él se facilita la acumulación sin freno a unos pocos y la degradación laboral de, al menos, el 88% de la población mundial) la oligarquía burguesa se adueñó de los países.

Así, pues, los usureros se volvieron, con el transcurrir del tiempo, más poderosos que los reyes, príncipes, papas, generales… los auténticos dioses del Olimpo Mundial, son los banqueros, los financistas.

El interés, la usura, la codicia, la acumulación sin freno; no es otra cosa que el total desprecio por los otros, por la tribu, por la colectividad y el bien común.

Los argumentos van y vienen. Benjamín Franklin, fue uno de los que bendijo el interés sobre el dinero (ni siquiera se ocupó de rebatir a Aristóteles); pero además, dijo: “Lo bueno de ser un animal racional es que podemos justificar nuestros actos”.

El interés no es natural; pero igual que la ilusión de la ganancia, la ilusión del ahorro como camino a la acumulación, a una vida de abundancia, a la posibilidad de dejar más que protegidos hijos, parientes y amigos, es un mecanismo que sirve a una minoría que controla emisión, circulación y préstamos monetarios con los que se adquiere el degradado trabajo de la mayoría en todos los ámbitos de la producción, los servicios, la ciencia y la tecnología.

La percepción de Smith, cuando afirma en el Capítulo 2 del libro IV, que el beneficio personal del comerciante traerá beneficio para la sociedad, no se cumple la mayoría de ocasiones:    “Cada individuo está siempre esforzándose para encontrar la inversión más beneficiosa para cualquier capital que tenga. Es evidente que lo mueve su propio y no el de la sociedad. Sin embargo, la persecución de su propio interés lo conduce natural o mejor dicho necesariamente a preferir la inversión que resulta más beneficiosa para la sociedad.” (en “La riqueza de las Naciones”).

En una sociedad con planificación y metas de producción,  la actividad productiva y de servicios tiende, por lo general, a beneficiar a la mayoría.

La mejor evidencia de nuestra afirmación es lo que ha pasado con los planificado por el Partido Comunista Chino.

Y en este caso es muy importante destacar varias cosas:

China no fue bloqueada ni embargada desde que restableció sus relaciones con Occidente, especialmente, con EE UU.

El PCCh aceptó las reglas de Occidente en materia comercial, pero no permitió que la planificación al interior de China quedara sometida al interés de los oligarcas, sobre todo, extranjeros.

El énfasis en la planificación es lo que ha permitido a China acabar con la Pobreza Extrema y convertirse en el mayor generador de energía alternativa en la actualidad.

El énfasis de las políticas PCCh se centra en el beneficio colectivo y no en el individuo.

Y, por último, es necesario deslindar producción, comercio, desarrollo tecnológico, etc. del capitalismo.

Así que, si ha de haber algún interés (deseable y sostenible) es el interés de la colectividad organizada y controlando las decisiones políticas, entre ellas el control del principal medio de medios: el dinero.

Nuestra reiterada propuesta para alcanzar ese propósito es iniciar la discusión  de LA CONTRIBUCIÓN REFLEJA, una lógica distinta de ver y organizar la producción y el comercio; con la abolición (para siempre) de las deudas públicas y de los impuestos; y con la fortaleza de lo público mediante la participación de las comunidades en las grandes decisiones.

Los banqueros no lo harán, porque nunca en la historia humana una casta privilegiada ha renunciado al poder.

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