La burocracia y la pandemia frenan el Ingreso Mínimo Vital en su primer año: «No hay conexión con la realidad social»

La ayuda ha llegado a 300.000 de los 850.000 hogares previstos por el Gobierno.

Las ONG creen que el IMV es «insuficiente» y critican las dificultades para las solicitudes.

El Ingreso Mínimo Vital (IMV), la prestación para los hogares más vulnerables, cumple un año este sábado desde su aprobación por parte del Gobierno, pendiente aún de su tramitación en el Congreso y con cerca de 700.000 beneficiarios, una cifra muy inferior a los 2,3 millones de personas que se marcó como objetivo hace doce meses.

La llegada de la pandemia de coronavirus y las exigencias en su tramitación -excesivas, según los socilitantes- ha hecho que los resultados de esta medida estén por debajo de lo previsto por el Ejecutivo, que lo planteó como una forma de reducir la pobreza extrema.

Fruto del acuerdo entre PSOE y Podemos para el Gobierno de coalición, el IMV nació como una prestación social para personas sin ingresos y en situación vulnerable. La llegada de la pandemia en el primer trimestre de 2020 aceleró su puesta en marcha, que se llevó a cabo a través de un Real Decreto que se publicó en el BOE del 29 de mayo del pasado año y entró en vigor tres días después.

Según cálculos del Gobierno, la ayuda -que oscila entre los 461 euros para un adulto que viva solo y los 1.015 euros para hogares de cinco miembros, incluidos dos o tres niños- llega ya o lo hará en las próximas semanas a unos 300.000 hogares, con unos 700.000 beneficiarios -el 44% de ellos, menores de edad-, superando a los programas de rentas mínimas autonómicas. Sin embargo, la cifra aún está lejos de los 850.000 hogares a los que se propuso dar cobertura en su arranque.

Las ONG lo ven «insuficiente»

El ministro de Inclusión, Seguridad y Migraciones, José Luis Escrivá, considera que, desde su puesta en marcha, el Ingreso Mínimo Vital ha logrado «un efecto redistributivo manifiesto» con un ritmo de reconocimiento «importante».

Sin embargo, organizaciones no gubernamentales como Cáritas señalan que el IMV es «claramente insuficiente» en su cuantía y advierten de las «serias limitaciones de acceso» que presenta esta cobertura.

Según Cáritas, solo un 16% de las familias a las que acompaña esta organización -más de un millón de personas en total- reciben esta prestación, por lo que reclama a todos los grupos parlamentarios una propuesta de enmiendas con el fin de que la ayuda llegue a todo aquel que lo necesite.

En este sentido, una de las principales críticas es la falta de información y las trabas para conseguir el IMV, algo que reclama Cáritas y en lo que coincide con la Asociación Estatal de Directores y Gerentes en Servicios Sociales (AEDYGSS), que en un reciente informe asegura que el ingreso es «la gran esperanza que vemos que se marchita».

Según afirma José Manuel Ramírez, presidente de esta asociación, el IMV «ha perdido potencialidad por la falta de procedimientos ágiles y la exigencia de incomprensibles requisitos, que hace que tres de cada cuatro solicitudes estén siendo rechazadas».

Alerta por la ‘pobreza invisible’

En la misma línea, Conrado Giménez, presidente y fundador de la ONG ‘Fundación Madrina’, critica en una entrevista a TVE que «no hay conexión entre la administración y la realidad social de estas familias». Se refiere sobre todo a los trámites digitales que deben cumplimentar para pedir esta ayuda personas que en muchos casos ni siquiera tienen acceso a internet.

Giménez alerta de que algunas de estas familias sin recursos eran hasta hace unos meses «familias de clase media, con una casa y un trabajo, pero que desgraciadamente lo han perdido todo; es lo que llamamos la ‘pobreza invisible'». Además, la crisis provocada por la pandemia y los impagos de alquileres han llevado a muchas personas a «hacinarse en torno a los abuelos y a otros familiares». Si alguno de ellos cobra un subsidio, imposibilita que el resto perciba el IMV ya que la ayuda se limita a un perceptor por domicilio.

«Al final, solo un 10% de la población que realmente lo necesita puede acceder a esa ayuda y la mayor parte de los casos están denegados o en estudio», añade.

La Seguridad Social ha denegado el 68,7 % de las peticiones para acceder al Ingreso Mínimo Vital.

«Yo puedo estar sin comer pero mi hija no»

Es el caso de un mujer, madre de una niña de 13 años, que lleva meses esperando el Ingreso Mínimo Vital. Según asegura a TVE, inicialmente le fue denegada en diciembre pasado pero ahora mantiene cierta esperanza ya que la administración está revisando su caso.

Sin embargo su situación es «desesperada; vivo con mi hija en una habitación de alquiler y cobro un subsidio de 470 euros, de los que 375 se me van en pagar la habitación». «Yo puedo estar sin comer, pero mi hija no», añade.

Más suerte ha tenido Josefa Carrasco, una mujer de 62 años de Cartagena (Murcia) que este mes comenzará a cobrar una ayuda de 460 euros. «No tenía nada, me busqué una casa a la que iba una vez en semana en la que ganaba 40 euros y con eso iba tirando cada semana», asegura a TVE. La ayuda le permitirá, aunque con muchas estrecheces, salir de la situación límite en la que se encontraba: «Comprando lo justito, un plato para mi, comprar un barrita de pan… Tengo que hacerlo así», añade.

Como en el caso de Josefa, miles de personas confían en recibir una respuesta positiva a su solicitud, con el objeto de cubrir sus necesidades vitales más urgentes.

Pendiente de la tramitación en el Congreso

Mientras, el Ingreso Mínimo Vital sigue pendiente de su tramitación parlamentaria, una cuestión que ha llevado a Unidas Podemos a criticar al PSOE, su socio en el Gobierno de coalición, al que ha que ha pedido desbloquear la tramitación de la ley, que lleva meses congelada por más de una treintena de prórrogas.

La formación morada ha responsabilizado a Escrivá del bloqueo y en febrero registró una docena de enmiendas para mejorar el funcionamiento de la normativa. Entre ellas, la inclusión entre los beneficiarios de personas que entren en situación de vulnerabilidad durante el propio ejercicio -pues el cálculo se hace en base al ejercicio anterior- y que no computen para el acceso al IMV las ayudas por situación de dependencia ni tampoco las prestaciones ni subsidios por desempleo cuando no se estén cobrando.

El ministro de Inclusión, Seguridad y Migraciones cree que hay que dejar que el «proceso de discusión» parlamentario se vaya «sustanciando» y se muestra abierto a realizar mejoras dentro de la ley para «afinar» algunos elementos del IMV a la vez que «sigue avanzando» la prestación.

RTVE

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