Hablar de Carabobo

Se dice fácil, pero hay que ver lo que representa para Venezuela, haber logrado una victoria en esta acción bélica librada cerca de la ciudad de Valencia, el 24 de junio de 1821, entre el ejército realista a cargo del mariscal de campo Miguel de la Torre y el republicano comandado por el general en jefe Simón Bolívar.

Por Gilberto Díaz Meza*

Se debe hacer la siguiente acotación, en el 28 de mayo, pero de 1814, se ejecutó exitosamente la Primera Batalla de Carabobo, en el mismo campo inmortal donde el 24 de junio de 1821, siete años después, el ejército republicano, al mando de nuestro Libertador, magistralmente derrotara a las tropas españolas.

La victoria lograda por este último, resultó decisiva para la liberación de Caracas y el territorio venezolano, hecho que se logrará de manera definitiva en 1823 con la Batalla Naval del Lago de Maracaibo y la toma de las fortalezas de Puerto Cabello.

Ahora hay que analizar el proceso de Carabobo, no simplemente como una batalla ganada a los españoles, que se lograron vencer adversidades, que era un ejercito superior, mayor cantidad de hombres, más armamento y amplia experiencia en el arte de la guerra, hay que analizar varios aspectos tales como la visión política: Bolívar, pensamiento y acción política en el furor de la guerra.

La victoria alcanzada en Carabobo es la coronación de un propósito sustancial en la visión geopolítica de Simón Bolívar

Tal aseveración amerita una explicación, toda vez que he señalado con anterioridad, a la consideración del individualismo en el estudio de la historia, como factor que minimiza el papel de las masas en el proceso social. En este sentido, el rol jugado por el Libertador encaja perfectamente en el planteamiento de Plejanov (2007) quien afirma: “Así pues, vemos que, gracias a las peculiaridades singulares de su carácter, los individuos pueden influir en los destinos de la sociedad. A veces, su influencia llega a ser muy considerable, pero tanto esta influencia como sus proporciones son determinadas por la organización de la sociedad, por la correlación de fuerzas que en ella actúan”.

Desde este punto de vista entonces, es pertinente concebir a Bolívar como el hombre intérprete de su tiempo y circunstancias, que asume su rol desde un liderazgo histórico de amplio impacto continental en el contexto de las contradicciones sociales en nuestra América, a partir de la primera década del siglo XIX; y verlo tal y como él se planteó ser: “Lejos de juzgarse hijo de Zeus o deidad olímpica, vivió siempre inmerso en lo humano, luchando, con ánimo febril y desasosegado, por liberarnos del vasallaje, por contagiarnos de su extraño fuego y darnos una libertad e independencia que en esta hora del neocolonialismo y de la crisis de nuestra idiosincrasia poseen el sabor y el encanto de las más bellas de las utopías” (Torrealba, 1982).

Visión económica: Las masas populares, fuerza productiva indispensable para la victoria

El rasgo que define a un hecho como histórico, es su trascendencia y existencia resultante en un contexto determinado. No hay hecho histórico aislado; es la consecuencia de causas múltiples en la intersección del tiempo y el espacio. La Batalla de Carabobo es un hecho histórico por cuanto su realización obedece al desenlace de contradicciones políticas, económicas y sociales en la realidad venezolana de las primeras dos décadas del siglo XIX.

La tercera visión, al asumir el análisis de la confrontación de marras, permite abordarla desde el 31 punto de vista económico, lo cual afianza su naturaleza histórica. El proceso de producción adquiere, entonces, una valoración sustantiva; y, en este sentido, la concepción materialista de la historia ofrece, de su postura epistemológica, los fundamentos teóricos pertinentes para interrelacionar aspectos puntuales en el desarrollo del tema que hemos estado abordando.

En este orden de ideas, Marx y Engels (1973) concuerdan en que: La primera premisa de toda existencia humana y por tanto de toda la historia, es que los hombres se hallen, para “hacer historia”, en condiciones de poder vivir. Ahora para poder vivir hacen falta ante todo comida, bebida, vivienda, ropas y algunas cosas más. El primer hecho histórico es, por consiguiente, la producción de los medios indispensables para la satisfacción de estas necesidades, es decir, la producción de la vida material misma, y no cabe duda de que es éste un hecho histórico.

Visión social: Carabobo, crisol multiétnico de la victoria del pueblo

Fue nuestra lucha por la independencia, como lo afirma toda la bibliografía relacionada a ese período de nuestra historia, cruenta, violenta y gloriosa. Las características de la estructura económica- social colonial; la heterogeneidad en la composición étnica de la sociedad y su incidencia directa en la lucha endógena de clases que existía en el mismo contexto de la guerra de liberación nacional, fueron determinantes durante su desarrollo; y constituyeron a su vez, la ecuación que debió resolver el liderazgo de la época para darle definitivamente un carácter popular y nacionalista a la lucha revolucionaria.

Todos los venezolanos, desde la niñez, tanto en la escuela como en el hogar, crecimos con la percepción idealista de la Batalla de Carabobo. Esa aprehensión, orientada por la enseñanza tradicional de nuestra historia, permitió perpetuar en nuestra memoria, la clásica escena de Pedro Camejo, “Negro Primero”, herido mortalmente despidiéndose de su jefe el General Páez. Refresquemos una vez más, ¿por qué no?, la escena en palabras de Eduardo Blanco (1971): sin ocultar el asombro que le causa aquella inexplicable retirada, Páez le sale al encuentro, y apostrofando con dureza a su antiguo émulo en bravura, en cien reñidas lides, le grita amenazándole con un gesto terrible: ¿Tienes miedo?… ¿no quedan ya enemigos?… ¡vuelve y hazte matar… Al oír aquella voz que resuena irritada, caballo y jinete se detienen: el primero, que ya no puede dar un paso más, dobla las piernas como para abatirse; el segundo abre los ojos que resplandecen como ascuas y se yergue en la silla; luego arroja por tierra la ponderosa 37 lanza, rompe con ambas manos el sangriento dormán y poniendo al descubierto el desnudo pecho donde sangran copiosamente dos profundas heridas, exclama balbuceando: ¡Mi General… vengo a decirle adiós… porque estoy muerto! Y caballo y jinete ruedan sin vida sobre el revuelto polvo, a tiempo que la nube se rasga y deja ver nuestros llaneros vencedores, lanceando por la espalda a los escuadrones españoles que huyen despavoridos.

Visión pedagógica I: Simón Bolívar, factor de Unidad Nacional

En la visión política, con anterioridad, he señalado desde qué óptica percibo a la figura del Libertador. Reafirmo aquí esta posición diciendo que, la fuerza de su liderazgo, demostrada sobre todo en la Campaña de Carabobo, es incuestionable y lo hace destacar sobre otros jefes patriotas, por la capacidad de leer el tiempo histórico en que se desenvuelve y a partir de allí, las decisiones políticas y militares tomadas durante la Guerra de Independencia. Intérprete de su tiempo y circunstancias, asumió su rol desde un liderazgo histórico de amplio impacto continental, en el contexto de las contradicciones sociales en nuestra América, a partir de la primera década del siglo XIX.

Con estas visiones podemos entender y comprender aun más lo que representa el pensamiento bolivariano y el triunfo en Carabobo.

*Caracas

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