EDITORIAL.- Sacar de manos privadas los sectores estratégicos de la economía

A pesar del daño que la ausencia de control público sobre la economía está produciendo en muchos países de Europa y América Latina por poner dos ejemplos geográficos. Gobiernos de orientación capitalista apuestan y apoyan la privatización de las prestaciones ciudadanas,  sin azoramiento alguno.

Imagínense un núcleo familiar en el que los padres deciden privatizar (poner en manos extrañas e interesadas en obtener beneficios) la educación de sus hijos, su salud, su alimentación, el agua, la energía etc. Esto, a gran escala, es lo que los políticos neoliberales intentan practicar aprovechando el contexto de una crisis sistémica agravada por una pandemia.

Esta receta de capitalismo salvaje está  dibujando  un mapa con enormes bolsas  de pobreza y peligrosas  e insalvables desigualdades de todo tipo. El resultado de esta “terapia de mercado” está desestructurando las familias y la sociedad en general. Se intenta desprestigiar lo público con el único fin de obtener la privatización en los sectores más codiciados, es decir, el reparto de más trozos del pastel, para una minoría voraz.

Las características de esas élites, son la avaricia, el egoísmo y la cultura individualista, lejanas de todo fin de provecho colectivo. No importa si las diferentes normas constitucionales contienen  la posibilidad de construir un modelo alternativo que muchos teóricos y pensadores consideran el apropiado en estos tiempos de injusticias sociales, porque la lectura que le dan a las leyes, los sectores económicos dominantes, es interesada  y proviene de los centros de poder del imperio neoliberal en el que vivimos. El resultado de entregar los servicios esenciales de la comunidad a manos privadas, es el abuso continuo de las grandes corporaciones sobre los derechos de los ciudadanos.

Los Gobiernos progresistas deben garantizar la defensa de los consumidores y usuarios, proteger, mediante procedimientos eficaces, la seguridad, la salud y los legítimos intereses económicos de los mismos. Promover su información y educación, fomentar sus organizaciones y  oírlas en las cuestiones que les puedan afectar. Sin embargo, los monopolios, motivados, no por el  interés de la sociedad, precisamente,  sino el particular, se llenan los bolsillos en una vorágine de pingues beneficios que los poderes públicos permiten y a veces promueven, con la gestión y explotación de  algún bien o servicio de primera necesidad: en el campo energético, la banca, las telecomunicaciones, la sanidad, educación y prestaciones sociales de todo tipo. 

La práctica de estas grandes empresas consiste en la actualidad  en la vía de la privatización de todo el sector público haciendo entrar a éste en una decadencia de calidad y rentabilidad social. De esta manera el sector privado está absorbiendo al sector público sin que las astronómicas ganancias que ello les está reportando, reviertan en el ciudadano, quien queda en un estado de total indefensión.

El temor a verse perjudicado o en ocasiones, sufrir, por ejemplo, el corte de los suministros de agua, luz, calefacción y teléfono, fuerza al ciudadano a desembolsar, abusivos importes de dinero que supera con creces la cantidad y la calidad del propio servicio, reportando enormes rentabilidades económicas para estos gigantescos emporios. Resultado: es el propio Estado y los pilares sociales los que se están externalizando, en beneficio de unos pocos y contra los intereses de la mayoría de la población.

La dinámica hacia la que vamos es el control que las grandes multinacionales adquieren en la economía, la misma influencia y poder político que antiguamente poseían los propietarios del capital que, otrora, oprimían al proletariado. Hoy, como escribiera el economista John K. Galbraith, las grandes empresas capitalistas someten a todos los habitantes, en sus roles de trabajadores, consumidores, accionistas y, crecientemente, como ciudadanos.

¿Por qué a los responsables políticos progresistas no se les ocurre poner en manos de cooperativas, pymes o autónomos los sectores públicos para el desarrollo de los servicios esenciales de la comunidad, generando así empleo y calidad de vida? ¿Por qué no se redacta un proyecto de ley de economía social  y se tiende antagónicamente a la privatización de todo lo público?

Es un buen momento histórico para que los Gobiernos de izquierda recuperen lo público en la base del interés general, que tantas veces citan, y no en el de unos pocos.



About ELCOMUNISTA.NET (76248 Articles)
Síguenos en Twitter @elcomunistanet Síguenos en Facebook grupo: el comunista prensa roja mundo hispano Nuestro e mail: elcomunistaprensa@yahoo.com

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: