El futuro de Túnez en manos de Catar

Oponerse en el Parlamento de Túnez a dejar la economía nacional en manos de Catar conlleva el peligro de ser víctima de agresiones físicas por parte de diputados islamistas.

Por Luis Rivas*

La líder de la oposición laica tunecina, Abir Mussi, sufrió en su cuerpo los «argumentos» de dos representantes de «Al Karama, la facción islamista radical de la Asamblea de Representantes del Pueblo. Golpeada a puñetazos y pateada en el suelo, Mussi debió ser atendida por el doctor del recinto, pero siguió defendiendo sus tesis durante horas.

Como otros miembros de la desunida oposición laica, la líder del Partido Desturiano Libre (PDL) se opone con todas sus fuerzas a la concesión a un fondo catarí de la gestión de las relaciones financieras entre los dos países, lo que -aseguran- dejaría la economía tunecina en manos del emirato del Golfo. El PDL es acusado por sus oponentes de representar los intereses del antiguo régimen, pero es el favorito en las últimas encuestas de opinión.

El presidente del Parlamento, el miembro del partido islamista Ennahda, Rachid Gannuchi y el primer ministro, Hichem Mechichi, defienden el acuerdo con los cataríes, arguyendo la crisis económica que vive el país, y se han desplazado, cada uno por su lado, a Doha recientemente.

ISLAMIZAR A BASE DE DÓLARES

Rachid Gannuchi es un líder islamista histórico, condenado por delitos de violencia bajo el mandato de Habib Burguiba y amnistiado por el expresidente Zine el-Abidin Ben Alí. Volvió del exilio en 2011. Es el hombre fuerte de Ennahda, que tras la llamada Revolución de Jazmín obtuvo la mayoría en las primeras elecciones post-Ben Alí. Ennahda intentó islamizar a una sociedad que resistió el embate y salió a la calle para oponerse a la instauración de una nueva dictadura salida de las urnas.

En los comicios de 2014 perdió la mayoría e inició un cambio de imagen que pretende representar un «islam democrático», alejado del radicalismo que le había caracterizado poco tiempo antes. Las legislativas de 2019 dieron a Ennahda 54 diputados de 217, lejos de la mayoría para gobernar en un escenario político donde varios pequeños partidos hacen difícil la toma de decisiones en el Parlamento. Por si fuera poco, el presidente del país, el conservador Kais Sayed, se encuentra también enfrentado al Gobierno y al partido mayoritario.

Otra representante de Ennahda en la Asamblea, la diputada Latifa Habachi, denuncia un «sentimiento anti-Catar» de los laicos y enfatiza que la situación económica del país es tan grave que «hay que estar abiertos a todos los países que tiendan la mano».

Por supuesto, para Abir Moussi y otros partidos del bloque laico saben muy bien que las consecuencias internas según el origen de la ayuda financiera internacional no serán las mismas. Catar es el principal impulsor de la ideología que sustenta a los Hermanos Musulmanes, movimiento al que está adherido Ennahda.

En sus inicios de Gobierno, Enahdha tuvo como principal valedor internacional a Turquía, pero el acercamiento de Ankara con sus hasta ahora «enemigos», Egipto y Arabia Saudí, han dejado a los islamistas tunecinos con la única esperanza puesta en Doha.

SINDICALISTAS: «HIPOTECA NUESTRA SOBERANÍA»

Gannuchi aseguró tras su viaje «privado» a Catar que esperaba una ayuda de 2.000 millones de dólares del emirato, algo que nadie cree, sobre todo, cuando las autoridades de Doha exigen la devolución de 500 millones del crédito concedido a Túnez y que debe empezar a ser pagado este mes de julio.

El principal (e histórico) sindicato del país, la UGTT (Unión General Tunecina del Trabajo) se muestra también absolutamente en contra de dejar en manos de Catar la economía del país: «La creación de un fondo catarí para el desarrollo de Túnez es anticonstitucional, ya que hipoteca al país y su soberanía, y servirá para blanquear dinero. La UGTT se opondrá por todos los medios, a través de la Justicia y también de la calle».

Cuando los sindicalistas mencionan el blanqueamiento de dinero, se refieren también a las acusaciones que pesan sobre el propio Gannuchi de haber obrado para el enriquecimiento de su familia.

CRISIS ECONÓMICA Y CATÁSTROFE SANITARIA

El debate sobre el fondo catarí se produce en plena crisis económica y caos sanitario. Túnez es el país líder de África y el Mundo Árabe en datos negativos por la Covid-19, según informa la Organización Mundial de la Salud. La portavoz del Ministerio de Sanidad habla de situación catastrófica. Dependiente del turismo, Túnez ha recibido un último golpe tras la ser incluida en la lista roja de países vetados por el Gobierno francés.

Diez años después, tras varias elecciones y un poder siempre bajo la influencia del integrismo político-religioso, Túnez sigue siendo escenario de la desesperación de una juventud sin futuro, ante una situación económica que no solo no ha mejorado con la llamada Primavera árabe, sino que, unida a otras circunstancias, sigue siendo un motivo para la emigración como única salida de supervivencia digna.

*Sputnik

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